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Johannesburgo,
la ciudad del oro y los diamantes.
Una mezcla
de naturaleza salvaje, barrios adinerados y áreas industrializadas
se combinan con canchas de golf, jardines botánicos y parques salpicados
por rascacielos.
Hay
de todo para todos los gustos, y realizado con un impecable estilo arquitectónico
que mezcla lo colonial holandés con lo moderno.
Cuando llegué
por primera vez a Sudáfrica sentí al instante que estaba
en un lugar especial, nuevo, inmenso, pujante. En este país todo
es más: el mar es más oleado, los bosques son más
verdes, el cielo es más azul, la comida es más rica, la gente
se viste con más colores, la música es más pura…
La capital
de toda esta gran diferencia es Johannesburgo, ubicada en la provincia
de Gauteng y famosa internacionalmente por las reservas de animales más
grandes de la región. |
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LA
BÚSQUEDA DEL TESORO
Sudáfrica
estaba poblada por tribus aborígenes hasta que, en 1830, los colonos
holandeses (boers) emigraron del Cabo a la altiplanicie, en busca de buenas
pasturas y tierra fértil para sus cultivos. Por supuesto, así
desplazaron a las poblaciones aborígenes hacia zonas más
alejadas.
En el año
1886 George Harrison, un explorador australiano, "tropezó" con el
depósito de oro más rico del mundo. A partir de ese momento,
la zona se plagó de aldeas, dispuestas para recibir a aventureros,
pioneros y buscadores de oro que venían de todas partes del mundo.
El oro hizo
que las aldeas se convirtieran rápidamente en ciudades modernas,
con parques y lagunas artificiales. Líneas férreas y caminos
surgieron para unir la zona más rica del continente negro con los
puertos de la costa. En el centro de todo esto, creció Johannesburgo,
y se convirtió en la "Capital Minera del Mundo".
UNA MIRADA
HISTÓRICA
Cualquier
pueblo puede crecer muchísimo gracias a sus minas de oro, pero el
arte reside en crecer bien y formar una ciudad atractiva y armoniosa. Johannesburgo
logró su cometido. Hay tantas cosas lindas para ver en esta ciudad,
planificada en medio de una sabana desértica, que uno se queda admirado
por lo que es posible lograr con buen criterio.
Sus plazas
son bellas, los edificios más antiguos están impecables,
y hay museos tan bien organizados que visitarlos no significa perderse
paseos al aire libre, sino sorprenderse con lo que se puede ver puertas
adentro. Ejemplo de esto son: el Museo Adler de la Historia de la Medicina
que cuenta, entre otras cosas, con un herbario y una auténtica choza
de un hechicero zulú; el Museo Bensusan de Fotografía donde
podés dar un vistazo a la historia de la fotografía en Sudáfrica;
o el Museo Bernberg de Vestidos que exhibe una colección de vestimenta
del siglo XVIII.
Por otro lado,
si lo que querés es ver la historia de la minería, en diamantes
y oro, debés ir a la Cámara de Minería para concertar
visitas a las minas de oro en actividad, o a Diamond Cutting Works donde
te muestran el arte del corte y pulido de los diamantes.
NATURALEZA
A PLENO
Johannesburgo
tiene la ventaja adicional de encontrarse a corta distancia -por tierra
o por aire- de las reservas de animales más prestigiosas.
Si te gustan
los animales, éste es tu lugar: podés visitar los cheetahs
en la granja de cría De Wildt Cheetah Farm, o recorrer la reserva
de Magaliesberg, donde se encuentra el acuario de agua dulce más
grande de África. A esta última se llega en el cablecarril
de Hartbeespoort, desde el cual el panorama es único y sorprendente.
También
vale la pena visitar el Parque de Serpientes y Animales de Hartbeespoort
y el Pilanesberg National Park adyacente que brinda refugio al: kudu, leopardo,
eland, jirafa, rinoceronte blanco y negro y a una enorme cantidad de aves.
Al Parque Nacional
Kruger y Reservas Naturales se llega desde Johannesburgo y Pretoria, en
4 horas de auto o en 45 minutos por avión. Kruger es la atracción
turística por excelencia porque posee más especies de animales
que cualquier otro parque africano.
Muy cerca están
las montañas Waterberg, una cadena montañosa que se extiende
a lo largo de 150 km a través del monte, con pendientes que presentan
acantilados verticales e impresionantes formaciones rocosas que te tientan
a ver a este continente, con regiones aún vírgenes, desde
la cima de sus impactantes montañas. |
HABLANDO
DE OCIO
Si querés
vivir un día de campo, podés ir al Bezuidenhout Park, una
estancia que data de los días de la fiebre del oro que cuenta con
un centro de recreación con piscina, restaurante y campo de deportes.
Además podés visitar la mina de Cullinan, donde se encontró
uno de los diamantes más grandes del mundo.
La diversión
al aire libre también se encuentra en el Dique Hartbeespoort, donde
hay un cablecarril, acuario, zoológico, parque de serpientes y casa
de té. Muy cerca está el impresionante hotel -palacio- Sun
City, con playas y volcán artificiales, y un lujo recargado, entre
impactante y kitsch, producto de la imaginación febril de un millonario
visionario.
Los habitantes
de Johannesburgo y Pretoria invaden cada fin de semana la zona recreativa
de Nyl, Magaliesberg y las orillas del río Vaal donde se puede practicar
esquí acuático, jugar con pequeñas embarcaciones o
simplemente tomar sol y descansar a la sombra de las sombrillas. |
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| INFO:
¿CUÁNDO
IR?
La mejor época
es en primavera u otoño. Los veranos son tórridos y los inviernos
lluviosos. En abril se realiza el Show del Rand de Pascua, y en octubre
vale la pena llegar para el Festival de Jazz Guinness y el Oktoberfest
de Pretoria, una interesante fiesta cervecera.
¿CÓMO
LLEGAR?
En avión
hasta el aeropuerto internacional de Johannesburgo.
RECOMENDACIONES
No dejes de
probar platos típicos y bien condimentados como el bobotie, un plato
de carne picada picante, sazonada con curry. Los vinos blancos son excelentes,
así como las cervezas de tipo lager inglés, como la Castle,
Amstel y Lion.
Si te gustan
las plantas, The Wilds es una hermosa reserva de plantas autóctonas,
absolutamente digna de visitar.
Para llevarse
recuerdos sudafricanos el mejor lugar es el mercado de pulgas que los sábados
a la mañana aparece en el Complejo del Market Theatre. En Plaza
Oriental se encuentra un conglomerado de tiendas de objetos exóticos,
donde el regateo es parte de la diversión.
Se recomienda
prudencia para salir a la noche, caminar por los sitios más concurridos
y siempre en grupo. Pese a que el Apartheid llegó a su fin, la violencia
interracial sigue siendo un problema cotidiano. |
IMPERDIBLES
Un verdadero
viaje en el tiempo hacia el pasado se logra visitando el parque temático
de Gold Reef City. Es una impecable reconstrucción, hecha en el
estilo arquitectónico típico de Johannesburgo, de la época
de los pioneros y la fiebre del oro. Esta ciudad en miniatura fue reconstruida
sobre una famosa mina de oro, hoy en desuso. En este lugar se puede presenciar
la colada de oro, rituales indígenas, coloridas danzas tribales
y un impactante descenso a la mina de oro.
En la Rutas
de las Artes y Oficios es posible visitar ateliers de artistas nativos
que abren sus puertas los últimos domingos de cada mes. Los estudios
están ubicados en Parkhurst, Parkview, Illovo, Elton Hill y Abbotsford.
También en el Crocodilo River Ramble hay 21 estudios y galerías
-en la zona de Broederstroom- con la obra de alfareros, pintores, tejedores,
joyeros y carpinteros. |
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