| Nueva York
¿Existe
algo comparable a Nueva York?
Ian
Wright: “El edificio Empire State, 381 metros de altura. Se
necesita un minuto para subir aquí y cerca de diez segundos para
saltar y golpearse contra el suelo”.
Posiblemente,
el mayor negocio inmobiliario de todos los tiempos sucedió en 1609,
cuando Peter Minuit compró la isla de Manhattan a los indígenas
norteamericanos, por tan sólo 26 dólares en pieles.
Nueva
York continuó creciendo para convertirse en una de las grandes ciudades
del mundo. El neoyorquino por excelencia se supone que es descaradamente
cínico. Es capaz de darte un codazo en las costillas para conseguir
el próximo taxi.
La
ciudad también es el hogar de numerosos grupos étnicos, que
se han hecho con un pedazo de los principales bienes inmuebles de Norteamérica.
El
barrio chino (Chinatown)
Localizado
en el centro de Nueva York, Chinatown es el barrio chino más grande
de Norteamérica. En un área que apenas sobrepasa los tres
kilómetros cuadrados, alberga la mayor población de chinos
en el hemisferio occidental. Nada más y nada menos que 150.000.
El
barrio chino fue establecido por comerciantes y marineros de este país
asiático, hacia 1750. Un siglo más tarde, su población
creció considerablemente cuando las noticias de la fiebre del oro
en California y el trabajo del gran ferrocarril de la región del
pacífico central, se filtraron de un extremo a otro del mundo. Cuando
la fiebre del oro decayó y el ferrocarril se completó, los
chinos se mudaron a las grandes ciudades en las cuales podían encontrar
trabajo.
La
ley de exclusión de los chinos de 1882, intentó detener su
inmigración a Norteamérica. Como resultado de una creciente
tensión racial, el barrio chino de Nueva York se convirtió
en un paraíso para todos aquellos que huían de la persecución.
Chinatown disponía de un cuerpo gubernamental controlado por una
economía clandestina. Ofrecía trabajo a los extranjeros ilegales,
establecía sus impuestos y hacía cumplir sus propias leyes.
La
ley de exclusión fue levantada en 1943 durante la Segunda Guerra
Mundial. Miles de chinos abarrotaron las calles de Nueva York durante los
siguientes cincuenta años.
En
sus calles estrechas y pobladas, el barrio chino posee algunos de los alquileres
más elevados de Norteamérica. Además de ello, es considerado
una gran atracción turística por sus múltiples restaurantes
y tiendas artesanales chinas.
La
pequeña Italia (Little Italy)
Entre
los años 1860 y 1880, cerca de 70.000 italianos se trasladaron a
Nueva York. En 1920, esta población se había incrementado
en un 500%. La pobreza de su tierra natal envió a miles de italianos
hacia la tierra prometida. Bares de café expreso, restaurantes y
fiambrerías surgieron en las calles de un vecindario que comenzó
a conocerse como la pequeña Italia.
Hoy
en día, menos de 5.000 italianos viven aquí. A pesar de ello,
los encantadores aromas de las panaderías y las pizzerías,
aseguran que los recuerdos de la auténtica Italia se mantengan vivos.
La
pequeña Odessa (Little Odessa)
Localizada
en Brighton Beach, la pequeña Odessa surgió en honor a una
ciudad rusa. Miles de soviéticos inmigraron a Norteamérica
en la década de 1960. Bautizaron con este nombre a la franja de
tierra cercana a Coney Island.
La
pequeña Odessa, una de las comunidades rusas más grandes
de Norteamérica, hace lo imposible por agradar a los emigrantes
de este país. Los restaurantes bordean las calles con cantantes
que interpretan canciones folclóricas y el salmón y el vodka
nunca falta en las mesas.
La
pequeña Odessa también desorienta a los turistas. Caminando
por sus calles, es difícil recordar que te encuentras en Brooklyn.
Los hombres mayores juegan al ajedrez en la vereda, los negocios lucen
sus carteles en ruso y la gente se saluda e insulta en este idioma. A pesar
de las historias de la mafia rusa, las calles de la pequeña Odessa
son un excelente lugar para perderse y divertirse.
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