| Desde
el South Miami hasta Palm Beach, Florida desgrana una playa tras otra,
combinando en distintos grados sofisticación y ritmo latino. Y lo
que se logró fue una vistosa mezcla que parece combinar rincones
de Jamaica con pedacitos de St. Barts y trocitos de La Habana con retazos
del pasado esplendoroso de la Miami de los años ´30, pero
renovada.
Cada playa
tiene modernos hoteles reciclados y paseos de compras Art Decó con
románticos cafés en los que se pueden probar tragos increíbles
con música en vivo. Las vidrieras de Bulgari, Ralph Lauren, Tiffany
y Gucci reflejan la silueta de las palmeras que se agitan al viento.
La zona costera
se aprovechó al máximo: es una larga cadena de islas que
se estira como queriendo abarcar el horizonte color zafiro, separadas de
la tierra por aguas claras llenas de manglares y marinas con yates de variado
porte.
El South Beach
es uno de los lugares más visitados del mundo durante todo el año.
Su esplendor y modernidad envuelven a los viajeros como queriendo hacerlos
parte de ese todo de colores pasteles, gente feliz y palmeras azotadas
por la brisa marina.
UN POCO
DE HISTORIA
Esta tierra
donde viven los millonarios más famosos del mundo fue en tiempos
remotos dominio de los mansos indios de las tribus Tequesta, Seminole y
Mikkosukkee, quienes fueron agricultores, pescadores, y muy laboriosos
con las manos en trabajos de telar y talla en madera.
Un
socio petrolero de Rockefeller -el Sr. Flagler- fue quien pensó
por primera vez que este sitio tenía posibilidades como destino
turístico. Construyó el Hotel Ponciana a todo lujo e invitó
a sus amigos a relajarse en un parque tropical y andar en bicisendas entre
la jungla.
En poco tiempo,
el hotel se llenó de sombrillas, capelinas y miriñaques que
tomaban té de la India en tazas de porcelana china bajo las palmeras
de tan exótico lugar. Si querían pasear, allí estaban
los negros pedaleando en los "Afromóbiles" con sillones de rattán
adosados al volante, para mostrarles las playas agrestes.
Mientras tanto,
a las playas del sur en 1890 había arribado desde Cleveland, Ohio,
una viuda millonaria llamada Julia Tuttle, con la idea de invertir en terrenos
y plantaciones el dinero heredado de su esposo. Ella sabía que Flagler
ya tenía clientes en su hotel de Palm Beach y quiso cerrar con él
un trato para compartir las explotaciones frutales. Cuando en 1894 una
helada destruyó todas las plantaciones de Florida, Julia le envió
a Flagler un ramito de azahares para demostrarle que sus plantaciones se
habían salvado. Entonces, luego de que él visitó la
zona, ella le ofreció la mitad de sus tierras a cambio de que Flagler
hiciera una prolongación del ferrocarril hasta Miami. Esto llevó
los primeros turistas con dinero a Miami. Luego los hermanos Lummus cargaron
la playa con arena de los cayos. Llevó años forestar la zona
de manglares y llanos, hasta interesar a más millonarios en que
éste era un sitio ideal para descansar del smog de las chimeneas
y del frío del norte.
En los años
´20 los millonarios estadounidenses empezaron a construir villas
renacentistas por la zona. Durante la Guerra Mundial, se hicieron hoteles
menos lujosos de tonos alegres "para que los turistas olviden la depresión",
dijo Lawrence Dixon, el hijo de Murray Dixon, uno de los mayores diseñadores
del barrio. En 1996 la ciudad cumplió cien exitosos años
de su fundación. Miami creció y creció gracias a sus
conexiones comerciales con América Latina. Dicen que su aeropuerto
es el primero del mundo en tráfico aéreo.
AHORA
LO LLAMAN "SO-BE"
Miami significa
"agua grande" en lengua tequesta. Tal vez debido a que los indios vivían
de la pesca del Lago Okeechobee, la segunda mayor extensión de agua
de los Estados Unidos. La primera porción de Miami en llenarse de
hoteles pegados uno contra otro fue South Beach, un vecindario histórico
frente a la playa, ahora protegido por el municipio porque congrega la
mayor cantidad de edificios de estilo Art Decó que existe en el
mundo. El sitio es tan interesante que ahora le dicen "SoBe". Sus cinco
calles esenciales son la vidriera permanente de los excéntricos
habitantes de Miami: Ocean Drive, Lincoln Road, Collins Avenue, Washington
Avenue y Española Way (sic).
Cada una de
las calles está atiborrada de mesas, bares, galerías de arte
vanguardistas, tiendas de ropa muy originales, negocios caros y exclusivas
casas de decoración.
TODO
PARA VER
Los personajes
que pasean por allí son en su mayoría viajeros. Se los distingue
porque son los que abren la boca de asombro a cada paso. A los lugareños
se los reconoce porque usan uñas de color violeta, carteras Vuitton
genuinas, pantalones de Armani y un bronceado perenne a lo largo de todo
el año.
Hay que recordar
que por el vecindario se encuentran las mayores compañías
discográficas estadounidenses, como Emi y Polygram. Por eso, músicos
de todo el mundo deben pasar por Miami para remixar, producir o grabar
temas o videos para sus sucesivos lanzamientos. Así que no es raro
cruzarse aquí con Prince, los Bee Gees o Madonna, quien -por otra
parte- regentea el sofisticado Hotel Delano´s, a la vuelta de la
esquina.
Tanta fachada
geométrica de estilo que combina un aire faraónico egipcio
con reminiscencias del ascetismo que siguió a los firuletes de la
Belle Epoque le valió a este lugar la mención Art Decó
Historic Ditrict, por lo cual no se permite construir nada que salga de
esa línea entre las calles 6 y 23, la avenida Lenox al oeste y el
mar al este. Este tesoro de más de mil edificios históricos
construidos entre 1933 y 1949 reúne un impresionante muestrario
de curvas mezcladas con torres piramidales, mosaicos en damero, ladrillos
de vidrio y pasamanos de acero cruzando entradas de brillantes colores
o sutiles tonos pasteles iluminados por luces de neón multicolores. |