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de Argentina y el Mundo - Turismo
Argentina |
| Parque
Nacional El Palmar, para sentirse parte de la naturaleza
Centenarias
palmeras guardan este paisaje entrerriano, y se dibujan en atardeceres
fascinantes. Lo llamativo de su paisaje y su cercanía a las grandes
ciudades del país hacen del Palmar uno de los Parques más
visitados de la Argentina
El
ondulado terreno poblado de palmeras yatay, los bosques en galería
que pueblan las márgenes de los ríos y arroyos, la belleza
del gran Río Uruguay con sus barrancas y arenosas playas, sumados
a la abundancia de fauna silvestre que los visitantes pueden descubrir,
conforman los principales atractivos del parque.
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Carpinteros
y chincheros trepan por los troncos de las palmeras, mientras el bullicio
de las cotorras anida en las copas y las urracas miran desde alguna rama
escondida de los bosques ribereños. El pastizal sirve de refugio
a martinetas, zorros, hurones y yararás. Ocasionalmente se podrá
descubrir, durante silenciosas caminatas, a un distraído jabalí
que se sorprende ante la presencia humana y escapa en veloz carrera;
algún
gato montés que vigila con sus brillantes ojos durante las noches,
atraído por el olor de las carnes asadas en los fogones del camping,
esperando la oportunidad de hacerse de las sobras. La
selva se cierra sobre los arroyos, cobijando al carpincho, el lobito de
río y el curioso tingazú. Los montes de ñandubay lucen
cardenales, cachalotes, horneros y flores de mburucuyá. Y los bajíos
se pueblan con cada lluvia de patos, garzas, jacanas, tortugas pintadas
y ranas. Solo faltan el yaguareté, el venado (diezmado por la aftosa
vacuna) y la corzuela. |
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Entre
las carpas y lonas del camping, los lagartos overos toman sol sin inhibiciones.
Las vizcachas tienen sus cuevas dentro del área del camping, y como
son de hábitos nocturnos, durante las noches saldrán curiosas
a buscar alimento de las propias manos de los visitantes. Estas vivencias
son las que hacen que dentro del Palmar uno se sienta en total armonía
con la vida silvestre.
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PALMERAS
YATAY
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SENDEROS
Y PASEOS
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Antaño
las palmeras yatay bajaban de Paraguay y del sur de Brasil, formando densas
fajas en los bordes de Corrientes y Entre Ríos. A mediados de nuestro
siglo, el avance agropecuario sólo dejó manchones aislados.
Este parque fue creado con el objetivo de resguardar uno de los últimos
palmares de yatay existentes por estas latitudes. Con una altura de 18
metros y bellas hojas arqueadas de color verde grisáceo, estas palmeras
se extienden por gran parte de las 8.500 hectáreas del parque, algunas
de una antigüedad de casi 800 años.
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La
presencia de tantos animales se hace evidente sólo para quienes
se propongan recorrer en silencio los senderos. Se pueden avistar las aves
con prismáticos, e identificarlas escuchando sus sonidos, y observando
las huellas de pisadas en los senderos se podrá descubrir si anda
por las cercanías algún animal. Esto es posible gracias a
que al borde de los paseos existen carteles interpretativos, en los que,
junto con alguna otra información, está impresa la pisada
o huella característica de cada especie.
Uno
de los senderos peatonales es el que conduce a las ruinas históricas
de Barquín, sobre la costa del Río Uruguay, al sur de la
Intendencia del Parque; unas ruinas circulares en galería que brotan
de la maraña de la selva. La tradición habla de un asentamiento
jesuítico, pero se trata en realidad de los vestigios de la calera
que don Manuel Antonio Barquín (comisionado del Virrey Ceballos
en territorio entrerriano) levantó a mediados del siglo XVIII. A
un costado de las ruinas se extiende una playa arenosa muy visitada durante
el verano.
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Otro
sendero es El Mollar, que parte a la izquierda del acceso al camping, recorriendo
el bosque xerófilo y la selva en galería por alrededor de
1.000 metros.
Desde
el mirador de La Glorieta parte otro sendero desde donde es posible acercarse
a pie al arroyo El Palmar, en el que se verán huellas de carpincho
y una pequeña cascada.
Por su
extensa superficie, el parque tiene también senderos vehiculares
señalizados que permiten alcanzar el arroyo El Palmar a través
de densos bosques de palmeras y el arroyo Los Loros, hacia el norte, por
donde se llega también a un mirador. Observar los atardeceres desde
cualquiera de los miradores pinta la postal más linda del lugar,
con el dibujo de las siluetas de las palmeras a contraluz y cielos de vivos
colores.
El parque
posee además un Centro de Visitantes donde se concentra toda la
información, un restaurante y confitería, un camping con
duchas y agua caliente, parrillas y mesas, proveeduría y teléfono
público. Todo esto hace que sea desde 1966 (año de su creación)
una excelente alternativa para escapadas de fin de semana, durante todo
el año. |
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INFO
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| INFO
¿CÓMO
LLEGAR?
Por ruta nac.
Nº 14, tanto desde Colón, a 45 km, como desde Concordia, a
65 km. Desde Buenos Aires son sólo 370 km.
¿CUÁNDO
IR?
Durante todo
el año. En verano es posible bañarse en el río.
IMPERDIBLES
Dar de comer
a las vizcachas durante las noches, observar los atardeceres y tratar de
avistar animales como jabalíes o gatos monteses.
¿QUÉ
LLEVAR?
Prismáticos,
buen calzado, mate y yerba para compartir atardeceres con gente amiga.
TEXTO Y FOTOS:
DIEGO BIOSCA / ASATEJ |
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