| El Rey,
una vieja estancia convertida en Parque Nacional.
Se encuentra
en el centro norte de la provincia de Salta, en el territorio de la famosa
y antigua finca El Rey. Hoy la zona ampara un gran valle con muestras de
yungas y ambientes del Chaco semiárido.
EL
ANFITEATRO
En el departamento
de Anta, a unos 80 km en línea recta al este de la capital provincial,
se encuentra el Parque Nacional El Rey. Fue creado en 1948 con el fin de
preservar un amplio valle con muestras representativas de la yunga, ubicada
entre laderas y cerros, y ambientes del Chaco semiárido en las zonas
bajas.
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Encerrado
por cordones montañosos que descienden gradualmente hasta el valle
central, el Parque conforma un inmenso anfiteatro de particular belleza.
El valle, en forma de herradura, está enmarcado por las altas serranías
de la Cresta de Gallo y por la Sierra del Piquete. Su entrada, en la parte
sur, está ubicada entre estas dos cumbres que forman los límites
naturales del Parque. Se asciende gradualmente desde la cara interna del
valle, desde la externa los cerros caen abruptamente, con escalones de
más de cien metros de altura. |
El Parque estuvo,
en un tiempo, encabezado por el casco de la finca; hoy lo está por
la Intendencia y la abandonada hostería. En su superficie, está
poblado por lomadas menores que lo hacen muy quebrado. Además, el
tránsito se hace difícil porque está cubierto por
bosques.
LA FINCA
El área
estuvo ocupada desde principios de siglo por grupos agricultores, cuyos
asentamientos se ubicaban en lomas bajas, cercanas a los terrenos llanos
para el cultivo. Los sitios y materiales arqueológicos hallados
en el Parque muestran características afines a la cultura Candelaria
y San Francisco, representadas por piezas de cerámica de color gris
y naranja, con asas de motivos zoomorfos y hachas de piedra pulida.
En
el siglo XVIII, la antigua finca El Rey fue uno de los fuertes de la frontera
oriental de Salta y Jujuy, dependientes del Virreinato del Alto Perú.
En 1767 fue adjudicada por Merced Real al Coronel Fernández Cornejo
y Rendón, quien había ejecutado ese año la expulsión
de los Jesuitas. La Finca estaba consagrada a la ganadería, a la
que le seguía en importancia la agricultura de subsistencia y la
extracción forestal, ligada a las necesidades ganaderas. Según
la historia local, la Finca era célebre por la calidad de sus caballos;
pero su mayor trascendencia proviene del terreno literario, ya que el gran
poeta salteño Juan Carlos Dávalos se inspiró en su
naturaleza y sus hombres para escribir algunos de sus mejores cuentos.
De aquellos
acontecimientos proviene el actual nombre del Parque y los cimientos de
La Sala, antiguo casco de la estancia El Rey.
VIDA SILVESTRE
La parte baja
del Parque comprende una vasta zona de transición con el ambiente
chaqueño. Allí se presenta el bosque, con especies como el
horco quebracho, el cochucho, el atamisque y los cardones. La vegetación,
con sus distintas comunidades y pisos de diferentes alturas, está
muy bien representada. A medida que se asciende, aparece la selva de transición
con tipas y pacaráes, seguida de la selva montana con gigantescos
ejemplares de cedro, tarco, tipa, nogal y muchos otros.
A partir de
los 800 metros sobre el nivel del mar aparece la selva de mirtáceas.
Allí se destacan: el palo barroso, el alpamato, el mato, el chal-chal
y el guili. Inmerso entre las nubes, el paisaje se transforma en algo fascinante
y mágico.
Por
encima de los 1.500 metros se desarrolla un bosque de pinos, luego alisos
y finalmente la queñoa, especie que puede crecer formando comunidades
puras. En estos bosques habitan aves de bonita coloración como el
rey del bosque y la monterita ceja rojiza, entre otras. En la parte más
alta de los cerros, en los pastizales o prados de altura, vuelan los cóndores
andinos.
Uno de los
aspectos más llamativos de estas selvas es la enorme variedad de
epífitas, lianas y enredaderas, como la bromelia tanque, los claveles
del aire y varias especies de orquídeas, que, a menudo, cubren por
completo los troncos y las ramas de los árboles. En el interior
de las bromiliáceas epífitas de mayor tamaño se acumula
agua de lluvia que sirve de hábitat para diferentes tipos de insectos
y crustáceos.
La fauna representativa
de las Yungas se ve enriquecida con especies chaqueñas como la chuña
de patas rojas y la charata. Estas dos, más la pava de monte común,
típico componente de selvas, vagan por los alrededores de la Intendencia
a la espera de algún alimento.
La
Laguna de los Patitos es de gran interés debido a la diversidad
de aves acuáticas, como la gallareta escudete rojo, la pollona negra,
el pato cutirí y el macá o macacito gris. También
es frecuente encontrarse con corzuelas pardas, pecaríes, zorros
de monte y tapires. Los carnívoros se encuentran en abundancia.
Los de gran porte, como el Yaguareté, ya han desaparecido del área
hace años; esta especie fue tenazmente perseguida por atacar al
ganado. A otros de mediano tamaño, como el hurón grande y
el gato tigre aún se los puede ver sin dificultad.
PARA LOS
AMANTES DEL TREKKING
El
Parque cuenta con una buena oferta de recorridos y senderos, además
de dos áreas de camping libre: una en el sector del río Popayán
y otra en las cercanías de la Intendencia.
Es un sitio
ideal para la observación de fauna silvestre en general y de aves
en particular. Sendas de distinta longitud y grado de dificultad hacen
a este Parque especialmente recomendable para los amantes del trekking.
Los recorridos
más recomendados son el de la Laguna de los Patitos, a sólo
1,5 km de la Intendencia, y el del río Popoyán, a 10 km;
a este último se accede a través de un camino de ripio transitable
por vehículos. En este circuito se puede admirar la densa selva
que cubre sus barrancas, y las enormes rocas que arrastran las crecientes
y extensas playas pedregosas.
Otro interesante
recorrido es el que termina en Pozo Verde: el camino posee 12 km de longitud
y su primer tramo es transitable por vehículos, debiendo luego seguir
a pie. De ahí en más, se cruzan arroyos en un imponente marco
selvático, se pasa por un bosque de gigantescos laureles hasta llegar
a la pequeña laguna de Pozo Verde, en cuyas orillas se encuentran
unas extrañas rocas, llenas de cavidades que semejan meteoritos.
Si se continúa
la ascensión, luego de 4 km desde Pozo Verde, se llega al Cerro
Chañar. Al Campo Santa Elena y Cascada Los Lobitos se llega a través
de un camino consolidado de unos 4 km de longitud. Se puede observar un
típico ambiente de transición entre el Chaco y las Yungas.
Por último, La Cascada es un sitio ideal para buscar huellas de
animales silvestres en el barro.
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
Desde la ciudad
de Salta se toma por la ruta nacional Nº 9 hasta la localidad de Lumbreras.
Desde allí se recorren 45 km por la ruta provincial Nº 5 hasta
llegar al Paso de la Cruz, donde se empalma con la ruta provincial Nº
20. Tras recorrer 48 km, se llega a la puerta del Parque Nacional.
¿CUÁNDO
IR?
La mejor época
es entre abril y noviembre.
RECOMENDACIONES
Llevar: buen
calzado, impermeable; protector solar en la altura y buena provisión
de alimento y bebidas; repelente de insectos y telas mosquitero, si la
carpa no cuenta con ellas.
IMPERDIBLES
El avistaje
de la fauna local y el sendero Pozo Verde, en el Cerro Chañar.
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