
bosques de alerces. Antes de la creación del Parque Nacional en el año 1937, se encontraban lamentablemente sometidos a la explotación forestal, ya que su madera era utilizada para la elaboración de tejuelas para la construcción, tal como se puede ver en las viviendas típicas de los pobladores de principios de siglo, en Puerto Mermoud, a orillas del asombroso Lago Verde.
Actualmente, el parque es como un sueño hecho realidad para cualquier habitante de metrópolis que necesita una buena dosis de paz y bellezas naturales. Los lagos Futalaufquen, Rivadavia, Menéndez y Verde son los preferidos. Aguas cristalinas en sus distintos tonos azul-plateado, azul-verdoso, esmeralda, turquesa y otros, colorean escenarios majestuosos, tan agrestes y tan puros que transmiten una saludable sensación: uno se encuentra en un verdadero paraíso.
Información y servicios
distribuidos sobre las márgenes de los distintos lagos.
El Centro de Visitantes, pegado a la Intendencia, es el mejor lugar por donde empezar la estadía. Allí se puede adquirir información actualizada acerca de los senderos habilitados, excursiones, mapas y folletos, permisos de pesca, ubicación de los campings, proveedurías y hospedajes dentro del Parque.