Parque Nacional Los Alerces, paraíso de bosques, lagos, ríos y montañas.
Ubicado en el noroeste de Chubut y en una de las más lindas comarcas de los Andes Patagónicos, el Parque Nacional Los Alerces guarda y protege una maravilla de la creación, el Alerzal Milenario.
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Montañas, lagos y bosques

El paisaje de la región donde se encuentra el Parque Nacional Los Alerces está dominado por montañas cubiertas de profusa vegetación. Allí es donde se destaca la presencia de una gigantesca conífera: el alerce o lahuán. Los bosques más densos y antiguos de la especie están aquí desde hace tres mil años, unos siglos antes de que la leyenda de Rómulo y Remo hablara de la fundación de Roma. A ellos le debe el nombre y la fama este Parque.
El entorno que custodia esta curiosidad del planeta no puede ser más hermoso. Un collar de lagos encadenados refleja en su superficie el exuberante
bosque Valdiviano y los altísimos ventisqueros del cerro Torrecillas (2.253m). El bosque Valdiviano es típico de la ladera chilena de los Andes, donde se ve favorecido por la humedad que le llega del Pacífico, y que ingresa al lado argentino por los sitios más bajos de la cordillera. En este ambiente se desarrollaron también los bosques de alerces. Antes de la creación del Parque Nacional en el año 1937, se encontraban lamentablemente sometidos a la explotación forestal, ya que su madera era utilizada para la elaboración de tejuelas para la construcción, tal como se puede ver en las viviendas típicas de los pobladores de principios de siglo, en Puerto Mermoud, a orillas del asombroso Lago Verde. Actualmente, el parque es como un sueño hecho realidad para cualquier habitante de metrópolis que necesita una buena dosis de paz y bellezas naturales. Los lagos Futalaufquen, Rivadavia, Menéndez y Verde son los preferidos. Aguas cristalinas en sus distintos tonos azul-plateado, azul-verdoso, esmeralda, turquesa y otros, colorean escenarios majestuosos, tan agrestes y tan puros que transmiten una saludable sensación: uno se encuentra en un verdadero paraíso.
Paseos y actividades
La actividad más agresiva de los visitantes puede ser tirar piedras bien lejos, al medio de los lagos. Es imposible no divertirse. Entre las opciones más interesantes y para disfrutar a pleno el lugar se puede acampar y participar de algún fogón, hacer trekking a la cumbre del cerro El Dedal (1.916 m., de dificultad media), nadar y bañarse en los lagos (sólo en verano), pescar truchas arco iris o salmón (previo adquirir los permisos de pesca), visitar las pinturas rupestres, las cascadas, el Alerzal Milenario y demás excursiones lacustres, alquilar una canoa y recorrer remando el Lago Verde, bucear o practicar windsurf en cualquiera de los lagos, hacer mountain bike por los senderos, caminar hacia el Lago Krugger y muchas otras posibilidades recreativas. Las excursiones lacustres parten de Puerto Limonao (en lago Futalaufquen) y Puerto Chucao (en lago Menéndez), y durante ellas pueden observarse algunos integrantes de la fauna local, como coipos, cauquenes, martines pescadores, etc.
En realidad ninguna actividad es necesaria para sentirse extasiado frente a los espléndidas vistas de este lugar, que por sí solas otorgan placer a los visitantes. El Parque resguarda también la cuenca del Río Futaleufú o Grande, cuyas aguas se vierten en el océano Pacífico, y son, asimismo, la mayor fuente proveedora de agua de la zona. Asegura también el funcionamiento de la Central Hidroeléctrica Futaleufú que abastece de energía a la fábrica de aluminio Aluar. Hoy la visita a la represa es, lamentablemente, otra de las opciones del visitante. Lamentablemente, porque su construcción significó un atropello al sistema de Parques Nacionales, ya que de nada sirvió la figura legal que amparaba el área. Desaparecieron pequeños lagos y bosques costeros, junto a los rápidos que los conectaban y las playas naturales, determinando la pérdida de los más destacados valores recreativos de la región. Una zona agraciada por la mano de Dios y destruida luego por el hombre.
Información y servicios
En Villa Futalaufquen, pequeña localidad a orillas del extremo sur del lago Futalaufquen, se concentra la mayor cantidad de servicios con que cuenta el Parque Nacional. La Intendencia, el museo, el supermercado, kioscos, confitería, estación de servicio, sala de primeros auxilios, estafeta postal y teléfonos públicos. Con respecto a los hospedajes se puede elegir entre hoteles, hosterías, cabañas y refugios, además de los más de veinte campings, libres u organizados (con baños, proveeduría y demás servicios), distribuidos sobre las márgenes de los distintos lagos. El Centro de Visitantes, pegado a la Intendencia, es el mejor lugar por donde empezar la estadía. Allí se puede adquirir información actualizada acerca de los senderos habilitados, excursiones, mapas y folletos, permisos de pesca, ubicación de los campings, proveedurías y hospedajes dentro del Parque.

¿CÓMO LLEGAR?
Desde Esquel, por ruta prov. 71, hasta la portada sur del parque, son 35 km.

¿CUÁNDO IR?
En cualquier época del año, aunque durante el verano es ideal para bañarse en los lagos ya que el clima es más benigno, sólo refresca durante las noches.

IMPERDIBLES
El trekking al cerro el Dedal, el Lago Menéndez y el Alerzal Milenario, y vivir la experiencia de acampar en Lago Verde.

¿QUÉ LLEVAR?
El equipo de campamento completo (linterna, calentador, bolsa de dormir, etc.), buen calzado, traje de baño, abrigo suficiente, snorkel y máscara para bucear, y varios rollos de fotos.