Viaje a
Khajuraho: los templos eróticos de la India
Fantásticos
templos perdidos en una remota aldea de la India deslumbran la vista y
enervan la imaginación. Semejando kamasutras de piedra, los monumentos
de Khajuraho son santuarios dedicados a resaltar artísticamente
la armonía entre lo sexual y lo espiritual.
Mi
viaje comenzó en la ciudad de Ahmedabad, al norte de Bombay, pero
mi destino final era Khajuraho, la maravillosa ciudad de los templos eróticos.
Me
sumergí en un largo recorrido en tren rumbo al este, hacia el corazón
del gigantesco subcontinente indio. Los ferrocarriles son sus arterias
principales y cubren, a manera de telaraña, la mayor parte de la
India.
Llegué
en tren hasta la ciudad de Jabalpur desde donde abordé un bus en
el medio del caos, el movimiento y el bullicio de un mar de personas con
destino a la ciudad de Jhansi. Allí tomé otro bus ya ilusionado
por las pocas horas de viaje que me quedaban. Sin embargo, el viaje no
fue muy tranquilo porque un monzón empezó a descargar abundantes
precipitaciones sobre el bus destartalado y sin limpiaparabrisas.
"Pablo,
-me dijeron otros viajeros en inglés, conociendo ya mi nombre y
mi origen después de compartir tantas horas de viaje- aquí
deberás descender." Respiré aliviado creyendo que había
llegado a mi destino. Pero aún faltaba otro trayecto de 20 kilómetros
para llegar finalmente a la aldea rural de Khajuraho (léase Jayurajo).
Ya
casi había llegado. Estaba exhausto, pero feliz. Necesitaba descansar
de este viaje colorido, ruidoso y cansador.
Existen
otras alternativas para llegar, como tomarse un avión desde Delhi
o Agra, pero de esa manera uno se pierde miles de anécdotas y aspectos
peculiares de las tradiciones campesinas indias.
EL
KAMASUTRA EN PIEDRA
La
aldea está situada en un distrito alejado y remoto del estado de
Madhya Pradesh, en el centro del país. Durante el siglo X, mientras
en Europa se levantaban catedrales aquí los rajás (reyes)
construían maravillosos templos.
"La
piedra arenisca característica de la meseta es relativamente fácil
de moldear", me explicó Bhadur Singh, un joven del lugar que se
ofreció como guía, hablando perfecto inglés.
Frente
a un templo cuyas cúpulas parecen la silueta de una cadena montañosa,
me contó que los rajás de la dinastía Chandella ordenaron
construir aproximadamente ochenta y cinco templos aprovechando esa ventaja
natural.
La
ciudad es una muestra perfecta de la arquitectura indo-aria, aunque lamentablemente
sólo treinta templos llegaron hasta nuestros días. El resto
fue destruido por distintos pueblos conquistadores y por el paso del tiempo.
Para
la creencia hindú es fundamental asegurar la continuidad de la vida.
La fecundidad de la mujer y de la tierra son equiparables. La primera representa
la unión del hombre y la mujer, y la segunda la unión del
dios Sol, Surya, y la Tierra.
Durante
las festividades llamadas "holi", niños y hombres de todas las edades
marchan por las calles cantando, gritando, gesticulando y salpicando a
las mujeres con agua coloreada de rojo. En Khajuraho se testimonia este
ciclo permanente de la vida, pero no solamente el ciclo físico sino
también el espiritual.
El
estilo arquitectónico de cada templo es particular y distinto de
los otros. Al ingresar hay que subir escaleras de duras pendientes, ya
que los templos se encuentran aislados en plataformas de hasta ocho metros
de altura sobre el piso, para lograr "mayor concentración ritual".
Pero
la decoración exterior es lo más deslumbrante. Hileras horizontales
de figuras talladas en piedra, que parecen salir en procesión, se
exhiben en diferentes tamaños. Cada templo tiene más de seiscientas
tallas, en armonía perfecta con la forma y los colores del templo
que las contiene.
Estas
tallas representan poses y prácticas sexuales que dejan poco lugar
para la innovación, representando así un verdadero kamasutra
tallado en la piedra. Infinitas posiciones y posibilidades están
representadas en ellas, algunas de las cuales sólo parecerían
realizables por un contorsionista.
Entre
los siglos IX y XV, la expresión sexual coincidía con los
valores religiosos y filosóficos. En efecto, el tantrismo, una secta
hinduista, afirma que el nirvana se alcanza a partir del goce de los placeres,
entre los que adquieren especial importancia los sexuales. Por ello, las
esculturas que representan poses amatorias son consideradas de origen divino.
Risueños
lugareños me contaron que muchas parejas van a Khajuraho de luna
de miel en búsqueda de inspiración para su encuentro amoroso.
Este
pensamiento que une lo sacro con lo profano es difícil de comprender,
y de aceptar, en la concepción judeo-cristiana occidental, caracterizada
precisamente por la represión de lo sexual y su divorcio con la
religión.
Tanto
las tallas internas como las externas resultan sobrecargadas, decoradas
mágicamente en pequeñas figuras dedicadas al erotismo.
En
la época en que fueron esculpidas, los rituales en el interior de
los templos consistían en danzas y actos sexuales llevados a cabo
por bellas mujeres adornadas majestuosamente, a las que se llamaban devadasis.
Adornos como lingas y yonis, que son representaciones de los órganos
sexuales, colgaban de sus cuellos.
Entre
los siglos IX y XV, cuando los templos de Khajuraho fueron levantados,
la India vivía una época de prosperidad y de paz. Por ello,
la arquitectura, la escultura y las artes se combinaron armoniosamente,
guiados por la sensualidad.
TRES
GRUPOS DE TEMPLOS
Los
templos testimonian las creencias de varias religiones, que conviven en
un marco de respeto y tolerancia. En las religiones de la India un profundo
naturalismo se mezcla con un espiritualismo trascendente. Jainistas, shivaístas,
vishnuístas se dan cita en este centro de vida religiosa. Por eso
los templos conforman tres grupos bien definidos y separados entre sí.
Los
santuarios vishnuístas -del dios Vishnú- y shivaístas
-del dios Shiva- poseen cerca de doce edificios esparcidos al noroeste
de la aldea. Entre ellos se destaca el templo Kandariya Mahadeo, el mayor
-con 34 metros de largo, 21 de ancho y 35 de altura-, construido en forma
de cruz. Este conjunto de templos se encuentra en perfecto estado de conservación,
a pesar del olvido y el vandalismo.
Los
pobladores tienen plena conciencia de la conservación de los monumentos,
que es realizada con la ayuda de la UNESCO que declaró a la aldea
Patrimonio de la Humanidad.
Con
mi nuevo compañero Badhur nos acercamos un poco a los santuarios
para verlos más de cerca. Como en todos los templos de la India
debimos dejar los zapatos afuera y entrar descalzos.
Entre
las paredes talladas en tonos oscuros, aparece gran cantidad de elementos
sagrados. Mediante las sikharas o ápices, especie de agujas verticales
o cúpulas, la arquitectura de los templos busca la elevación
al cielo simbolizando así el encuentro con lo divino. Cada habitación
tiene su propia sikhara, en distintas alturas. Por eso de lejos semejan
siluetas montañosas. El sol del atardecer vuelve aún más
esplendoroso al conjunto de santuarios.
Pero
el recorrido me abrió el apetito así que fuimos con Badhur
al centro de la ciudad. Caminando entre puestos y gritos que llaman a comprar
de todo, nos detuvimos a comer omelettes preparados al instante en el medio
de la calle, con abundante curry (mezcla de más de veinte especies)
y fritados en ghee (margarina). A nuestro alrededor incontables bicicletas
y bocinas con chicharras ensordecedoras intentaban abrirse paso entre la
muchedumbre. Este muy recomendable menú nos costó 45 rupias,
algo así como un dólar.
Ya
de noche, la fiesta continuaba al sonido de melodiosas cítaras y
danzantes mujeres y hombres. En Khajuraho, la vida no sólo es activa
sino también divertida.
Al
día siguiente fuimos en un diminuto rickshaw hacia el sureste de
la aldea para conocer el grupo de templos jainistas. En éstos se
han eliminado las ventanas y son de menores dimensiones que los anteriores.
También tienen tallas muy bellas, aunque no logran igualar a las
de los jainistas.
"Durante
mucho tiempo hemos vivido aislados. Nuestra aldea era desconocida por el
resto del mundo", me comentó Krishna, el nativo conductor. "Sin
embargo, desde hace unos 15 años el turismo está revirtiendo
esta situación. Ahora anualmente llegan hasta aquí miles
y miles de visitantes. Por eso, se levantan y se acondicionan nuevos sitios
para albergar a los viajeros. Esto es algo muy beneficioso para nosotros."
Al
sur de la aldea se erigen dos templos brahmánicos. Decidí,
entonces, alquilar una bici para dirigirme hasta el lugar, entre campos
sembrados de trigo y cercos construidos con piedras y alineados junto al
camino. Y así descubrí el parque nacional Pana, un lugar
verde y apacible, ideal para tomar un descanso después del pedaleo.
Allí me refresqué en sus gratificantes arroyos y cascadas.
Pero
en la India resulta casi imposible estar solo. En un pequeño lago
del lugar, me encontré con un grupo de mujeres envueltas en vistosos
saris que lavaban sus prendas y me permitían la fantasía
de adivinar sus figuras a través de vestidos empapados, mientras
señalándome reían y gesticulaban.
Aunque
Khajuraho pueda parecer una ventana al pasado, no representa en realidad
una visión fugaz de la vida de hace mil años. Porque la vida
en la India de hoy sigue siendo lujuriante, sin muchos cambios.
En
Khajuraho quedó plasmado para la humanidad la madurez del hinduismo
representando la vida y el amor como no existe en ningún otro sitio
del mundo.
La
India es un lugar súper interesante: colores, aromas, caos, excitación
y todo tipo de atracciones son una invitación para quienes se atrevan
a responder a su llamado. La India es un mundo casi imposible de conocer
y de descifrar verdaderamente. La India produce un encantamiento que supera
cualquier definición.
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
Desde
Argentina no existen vuelos directos con la India. Es posible viajar vía
Malasia hasta Kuala Lumpur y desde allí a Delhi, Bombay o Madrás.
Otra alternativa es llegar a estas ciudades vía Europa. Desde Delhi
o Bombay es posible volar diariamente a la aldea, pero se perderá
el encanto del viaje en tren o bus, que tarda no menos de dos días.
¿CUÁNDO
IR?
Evitar
los meses de verano (mayo a octubre) por el excesivo calor y las lluvias
monzónicas. La época más propicia es desde octubre
hasta enero, cuando las temperaturas son agradables, las noches frescas
y todo reluce verde.
IMPERDIBLES
Es
importante recorrer los tres grupos de templos y no sólo los que
están en la aldea. A pocas horas de Khajuraho se levantan los no
menos célebres templos excavados en la roca de Ajanta y Ellora.
Todo dependerá de la región de la India que se quiera recorrer.
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