| Ruinas
de Copán: tras los pasos de los Mayas
Los cimientos
de Copán parecen desafiar al tiempo y sus construcciones se burlan
de aquellos que todavía osan llamarlas "ruinas".
Llegamos
a Santa Rosa de Copán casi por casualidad. Pensábamos dirigirnos
directamente a las ruinas y luego cruzar a Guatemala, pero el bus que nos
transportaba reventó un neumático y quedamos varados en medio
de las montañas hondureñas durante unas cuantas horas.
Fue en esa pausa obligada que brotó
de la nada y se presentó ante nosotros un extraño personaje
llamado Ivanohe, a quien habíamos conocido unos días antes
en Tegucigalpa. El sol estaba cayendo a una velocidad acelerada y ante
la inminente aparición de la noche, este hondureño nos invitó
a dormir en su casa y a conocer su pueblo: Santa Rosa. La propuesta fue
aceptada de inmediato para comprobar qué tan ciertos eran todos
los elogios, virtudes y secretos que Ivanohe había propinado al
poblado. Sólo había que esperar la reparación de la
rueda para recorrer los pocos kilómetros que faltaban para llegar
a Santa Rosa.
SECRETOS
Y VIRTUDES DE SANTA ROSA
La reparación del bus demandó
mucho más tiempo del estimado, por lo que arribamos a Santa Rosa
muy tarde, mientras el pueblo entero dormía. A esas altas horas
de la madrugada no había mucho para ver, ya que son pocas las calles
que están iluminadas y la oscuridad se devora todo lo demás.
Al día siguiente, con el sol
radiante, Santa Rosa nos mostró su verdadera cara. El pueblo está
íntegramente constituido por pequeñas y h umildes
casas que se prestan ayuda mutuamente para mantenerse en pie. Muchas de
ellas son completamente de adobe. La plaza central exhibe orgullosa un
par de estelas encontradas en excavaciones realizadas en los alrededores
mientras que las calles se turnan entre adoquines y tierra para dar paso
a los pocos automóviles que se arrastran por el pueblo. Santa Rosa
también es conocida por la fabricación manual de puros. Hay
muchas fábricas que se pueden visitar para apreciar de cerca la
manufactura de cigarros que compiten, no tanto por la calidad sino por
el precio, con las primeras marcas cubanas, dominicanas y de otros países
caribeños.
Por la tarde, Ivanohe nos llevó
a conocer al anciano Don Eliseo, único productor artesanal del "timoshenko",
una bebida alcohólica milenaria que, según contaba Eliseo,
le había sido transmitida "de generación en generación
por sus antepasados mayas".
Varios vasos después decidimos
realizar una gran cena de despedida, ya que al día siguiente continuaríamos
camino hacia las ruinas.
Conocidos los elogios y virtudes,
y descubiertos los secretos, nos vimos en condiciones de abandonar Santa
Rosa y dirigirnos por fin al tan ansiado destino: Copán, la ciudad
real de los Mayas.
UN PREFACIO
DE LAS RUINAS
Copán Ruinas, cuyo nombre
suele confundir a los turistas, es un pequeño pueblito que se encuentra
a tan sólo un kilómetro del yacimiento arqueológico
y funciona como una verdadera antesala de la mayor atracción de
Honduras.
Con 23 mil habitantes, el pueblo
es el lugar ideal para interiorizarse acerca de la historia y cultura de
los Mayas. Hay un pequeño museo y por las calles se pueden comprar
variados libros y distintos folletos informativos. Todo el municipio está
influenciado por el espíritu atemporal que brota de las ruinas y
se dispersa por toda la zona.
Los límites del poblado son
llamativos ya que se presentan en forma abrupta y en diez pasos uno puede
pasar de caminar por una vereda adoquinada a estar internado en medio de
una frondosa vegetación o tener los pies tapados por las aguas de
algún arroyo. Muchos de los lugareños caminan infatigablemente
ofreciendo artesanías y réplicas de las estelas de las ruinas
y caballos en alquiler para visitar la cercana villa de Santa Rita.
Muchos visitantes llegan a Copán
Ruinas desde todos los rincones del mundo, lo que convierte al pueblo en
un lugar interesante para hacer amistades nuevas e intercambiar experiencias.
¿POR
QUÉ HACERLE CASO AL TIEMPO?
Inalterada y permanente. Persistente
y perdurable. Así se presenta la que alguna vez fue una de las ciudades
más importantes de la civilización Maya. Sus cimientos parecen
desafiar al tiempo y sus construcciones se bu rlan
de aquéllos que osan llamarlas ruinas.
La historia de la ciudad se remonta
hasta más allá del año 435, cuando una poderosa familia
principesca comenzó a gobernar el lugar. Poco se sabe de los primeros
reyes de Copán y de las actividades comerciales que mantenían
con los otros asentamientos mayas diseminados en la región, pero
es posible afirmar que bajo el reinado de Jaguar de Humo (628-695) la ciudad
creció enormemente, tanto en el aspecto geográfico como en
el militar y económico.
Otro
monarca que contribuyó al engrandecimiento de la ciudad de Copán
mediante conquistas militares fue Dieciocho Conejo (695-738), quien fue
capturado y decapitado por sus enemigos vecinos. Distintos reyes fueron
ocupando el trono con el paso de los años, pero hacia el 1200 los
últimos pobladores campesinos se fueron y la ciudad quedó
abandonada a merced de la jungla. Los motivos de la decadencia de Copán
no están muy claros, aunque algunos historiadores los atribuyen
a la crisis económica que atravesaba la ciudad real desde hacía
ya algunos siglos. Pero para muchos otros, el abandono sistemático
de las diferentes ciudades mayas es todavía un misterio.
Actualmente, las ruinas se encuentran
dentro de un complejo turístico conocido como Centro de Visitantes,
donde se emplaza un microcine, un pequeño museo, tiendas de artesanías
y librerías. La entrada
cuesta diez dólares y es válida por dos días.
El grupo principal de ruinas está
a cuatrocientos metros del centro y es donde se encuentran las estelas
más famosas y mejor conservadas, aunque algunas son réplicas
de las verdaderas. En sus intrincadas tallas, las estelas son un testimonio
labrado en piedra de la vida de los reyes y demás personajes importantes
de la historia y de la vida social de Copán. Son monolíticas
y generalmente informan acerca de la fecha de nacimiento y muerte y de
los actos más significativos realizados por la persona a quien está
dedicada la estela.
Dentro del grupo principal se destacan
tres grandes construcciones: la pirámide de la plaza de las estelas,
el campo de pelota y la escalera de los jeroglíficos. La pirámide
se conserva muy bien y está permitido ascender hasta la cima, desde
donde se aprecia la grandeza de la ciudad. El campo de pelota es, en tamaño,
el segundo de América Central. Casi todas las ciudades mayas tenían
uno, que se usaba para realizar un juego donde muchas veces los competidores
terminaban muertos, aunque contentos por considerarse salvados por los
dioses. Más que un juego era un rito y una ofrenda para los poderosos
seres que gobernaban en el "otro mundo".
LA ESCALERA
DE LOS JEROGLÍFICOS
Pero el más espectacular
monumento de Copán es la Escalera de los Jeroglíficos, cuyos
peld años
cuentan la historia de la ciudad utilizando miles y miles de signos y símbolos.
La Escalera estaba semidestruida cuando se descubrió, lo que ocasionó
serios problemas a la hora de rearmarla y por lo cual la historia que los
mayas quisieron describir en ella no se entiende completamente.
Otra escalinata sube hasta el Templo
de las Inscripciones, a la acrópolis y a algunas tumbas y templos
menores que estaban dedicados a la memoria de algún gobernante o
que funcionaban como mausoleos. Más allá se encuentran las
Sepulturas. Contrariamente a lo que presupone su nombre, las Sepulturas
no son tumbas sino sitios de residencias donde vivían muchas de
las personalidades más ricas y nobles de la ciudad. Las construcciones
son de características diversas, enormes y lujosas, y en sus mejores
tiempos podían cobijar cerca de 250 personas.
Otros
emplazamientos se levantan algo más distanciados de este grupo principal
y tienden a estar más descuidados y carcomidos por la selva a medida
que se alejan. Pero ésa no es excusa para que esta ciudad deje de
considerarse viva y más vigente que nunca. Porque es verdad que
en Copán el tiempo pasa, pero... ¿porqué hacerle caso
al tiempo?
INFO:
¿CÓMO LLEGAR?
Desde Tegucigalpa parten buses que
pasan por San Pedro Sula y, de allí, van directamente hasta Santa
Rosa de Copán. En el camino, el bus pasa por un paraje llamado La
Entrada, donde está el desvío y las combis que llegan hasta
Copán Ruinas. Una vez visitado el yacimiento, se puede regresar
por el mismo camino o cruzar la frontera hacia Guatemala.
¿CUÁNDO IR?
La época de lluvias se extiende
entre mayo y diciembre. En Santa Rosa todos los 30 de agosto se festeja
el Festival Anual de la ciudad. Mientras en Copán, el Festival Anual
se celebra entre el 15 y el 20 de marzo, y entre el 15 y el 21 de diciembre
se realiza la feria artesanal más importante de Honduras.
RECOMENDACIONES:
Tratar de dedicarle por lo menos
dos días a las ruinas. También, en lo posible, presenciar
el material audiovisual que se expone en el microcine del Centro de Visitantes,
que no sólo brinda un excelente panorama de Copán sino que
también se ocupa de las demás ciudades mayas de América
Central y México.
IMPERDIBLES:
Aunque lo realmente imperdible es
la riqueza arqueológica del lugar, no se debería dejar pasar
la oportunidad para conocer y probar el Timoshenko y el Atol Chucó,
comida típica hondureña. También es muy interesante
y enriquecedor visitar las fábricas de puros de Santa Rosa de Copán
y observar el trabajo que allí se realiza.
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