| Cancún,
todo para ver
Mar turquesa,
hoteles en cadena, islas salvajes, ruinas mayas, paseos originales, grandes
shoppings y una intensa vida nocturna conforman el invento turístico
más exitoso
CANCÚN
ES UN EXCELENTE INVENTO
Cuando
llegás a esta isla sobre el Mar Caribe, al noreste de la península
de Yucatán, en el estado mexicano de Quintana Roó, no podés
imaginar las sorpresas que te reserva.
En
primer lugar no hay una Cancún, sino dos: el pueblito tranquilo,
de callecitas empedradas y casitas blancas de tejados rojos estilo colonial
con jardines de plantas tropicales donde siempre se descubren lagartijas
correteando. Por otro lado, a 12 km de distancia, está el megacentro
turístico-playero: una cinta de 11 kilómetros de placer con
no más de 400 metros de ancho desplegada entre el Mar Caribe y una
laguna gigante poblada por manglares llenos de vida marina.
Esta
"Región de Serpientes" (tal es la traducción de su nombre)
nunca estuvo muy habitada por los indios, que no podían sembrar
gran cosa en su terreno pantanoso.
Salvo
excepciones -como el bello templo de Tulum- tampoco hay evidencias que
muestren que los indios mayas se mostraran muy amantes de las playas: ellos
prefirieron afincarse tierra adentro.
Cancún
fue sitio de un aeropuerto militar estratégico durante la Segunda
Guerra Mundial, que se abandonó casi sin haberse usado. Recién
a fines de los ´60 se estudió la posibilidad de aprovechar
turísticamente tanta cantidad de blanquísima arena virgen
frente a un mar turquesa incandescente, puro, limpio, lleno de gran variedad
de peces tropicales y arrecifes de coral.
E n
1973 se empezaron a construir hoteles y centros de compra. En 1980 había
más grúas, ladrillos y material de construcción que
hoteles terminados.
El
invento funcionó: ahora Cancún es el segundo destino turístico
de Centroamérica, y el que más viajeros convoca después
de Puerto Rico. Y también el más moderno, ya que todo en
él es muy nuevo.
Okey:
es artificial, no estaba aquí hace 20 años, no existiría
si no fuera por los empresarios hoteleros... ¿y a quién le
importa?
NO
HAY TIEMPO PARA LA PLAYA
Aunque
la actividad principal de Cancún debiera ser tirarse al sol con
un daiquiri en una mano y una pantalla hecha con hojas de palma en la otra
mientras escuchamos jorochos cantados por mariachis con trajes de luces,
casi no hay tiempo para descansar en este sitio con 240 días de
sol al año (el mejor promedio del Caribe).
En
primer lugar, la costa misma ofrece shoppings donde los locales de venta
de las marcas más afamadas del mundo se mezclan con bares donde
saborear los mejores tacos y quesadillas. En segundo lugar, hay una cantidad
de recorridos y excursiones que complacen a todos los gustos.
Algo
muy recomendable son las cabalgatas por la selva y la playa. Y tampoco
deberías perderte la increíble vista de Cancún desde
la altura de uno de los paracaídas atado a las lanchas (parasailing)
que parten de Playa del Carmen. Podés surcar las aguas turquesas
en un catamarán que te lle ve
a la velocidad del viento, aprender a hacer windsurf sin apuro (aprovechando
que el mar tiene una absoluta calma chicha sin olas), alquilar un jeep
o un auto para conocer más de la zona o acercarte a algunas de las
muchas agencias que organizan recorridos de uno a cinco días por
toda la península de Yucatán.
También
podés conocer en sus cercanías la reserva ecológica
de Sian Kaan, los parques naturales de Xel-Há y Xcaret o el complejo
que combina naturaleza con entretenimientos, Ixcaret.
De
ninguna manera podrías perderte de visitar las hermosísimas
ruinas de la civilización maya. Chichén Itzá, Tulum
y Cobá son las ruinas más importantes de tierra firme.
Y
cerquita de las ruinas de Chichén Itzá se encuentran las
cuevas de Balamkanchén, de las más grandes de la zona. Es
un recorrido impresionante por las entrañas de la roca viva, fruto
de siglos de erosión de manantiales subterráneos debajo de
la selva.
COZUMEL
E ISLA MUJERES
La
isla de Cozumel es el puerto donde atracan los mayores cruceros internacionales.
Tal vez por servir como parada de un día ha logrado conservar un
ambiente tranquilo y relajado, lejos de la vorágine de actividades
que ofrece Cancún. Sus 490 kilómetros cuadrados están
cubiertos de lagunas pantanosas, junglas cerradas, y rodeados por los más
maravillosos parques submarinos llenos de especies tropicales que parecieran
competir en psicodélicos diseños y colore s.
En las playas del oeste están los arrecifes de coral y al este,
la costa llena de cuevas formadas por el golpear de las olas.
Su
nombre proviene del maya Ah-Cuzamil-Peten, o "Lugar de Golondrinas". Como
destino turístico, la isla no existió hasta que el capitán
francés Jacques Cousteau, en los años ´60, habló
maravillas de ella.
Isla
Mujeres está a sólo 8 km de Cancún, e invita siempre
a la tranquilidad y a la siesta, ofreciendo un ambiente de calma ideal
para la pesca o la recorrida de sus playas en jeeps de alquiler. El ambiente
es un poco más "hippie" que el de turismo europeo que se ve en Cozumel
y el clima juvenil de Cancún.
Los
que busquen sitios más agrestes los encontrarán en la penínusla
de Xcalak y Boca Paila o en las ruinas de Dzibanché y Kinichná,
cerca del Río Bec, camino a Chetumal, cerca de la frontera con Belice.
PASEO
POR DEBAJO DEL AGUA
Sería
imperdonable irse de Cancún sin practicar buceo. Está lleno
de escuelas que lo enseñan y que te llevan mar adentro.
Bucear
no es para nada difícil. Ni siquiera es necesario que sepas nadar.
Si
no te animás al buceo, aunque sea practicá snorkel, porque
lo que vas a ver debajo del agua es un mundo maravilloso de peces coloridos,
estrellas de mar, anémonas y tortugas marinas que se corren y se
pelean como cachorritos traviesos.
Si
te gusta ver la naturaleza marina en pleno, tendrías que conocer
el Parque Marino Nacional que se encuentra en el extremo sur de Isla Mujeres,
donde se protegen los manglares y los arrecifes.
Desde
el puerto de Cancún tenés excursiones marinas para elegir.
Lo más insólito que se puede hacer es bucear sentado en minisubmarinos
individuales -que parten del Hotel Marina, junto al bar Carlos n´Charlie-
para recorrer el fondo del mar en una original moto subacuática.
Es algo realmente fascinante para hacer sólo una vez, ya que el
costo es de U$D75 por persona por el curso de media hora y los 45 minutos
bajo el agua, más tragos y un video de recuerdo. Si justo cuando
te sumergís vienen los delfines a ver dar vueltas en torno a tu
moto submarina para ver qué clase de extraño animal marino
sos (como me pasó a mí), el paseo valió su precio.
LA
MOVIDA NOCTURNA DE CANCÚN
El
Boulevard Kukulcán tiene todo lo que podés necesitar en restaurantes,
diversiones y vida nocturna, formando una interminable cadena de atractivos.
La noche se vive a la mexicana: con mucha salsa, mucho tequila, y mucha
conversación curiosa acerca de quién sos y de dónde
venís.
Los
más fanáticos de la vida nocturna cuentan con agencias que
les venden una pulsera con la cual pueden recorrer todas las discotecas
y bares de la playa a precio promocional de canilla libre. Casi todos los
hoteles tienen bares y discotecas propios de precios muy accesibles.
La
noche de Cancún comienza con un cocktail mir ando
el crepúsculo junto a la playa, escuchando a un grupo de músicos
caribeños tocar música calypso o a unos mariachis interpretando
boleros, para luego ir a cenar filet de huachinango, guacamole, tacos y
quesadillas a algunos de los muchos restaurantes mexicanos, o un buen bife
de chorizo al restaurante argentino Cambalache, ubicado en el nuevo shopping
Forum by the Sea.
Luego
se impone escuchar reggae y hip hop que suenan en vivo en Cat's, donde
nadie tiene vergüenza de bailar como le salga.
Después
podés divertirte con la loquísima decoración de Carlos
n´Charlie para luego meterte en la inmensa discoteca Daddy O' y luego
disfrutar
de un show estilo cabaret en Back Stage ( que también es bar gay)
o escuchar jazz en Roots hasta que cierre, momento ideal para correr a
sacudirse en la increíble disco La Boom, con pista iluminada por
impresionantes efectos especiales de rayos láser entre humo artificial.
No
te preocupes si terminás agotado: el hotel queda siempre cerca y
al día siguiente siempre habrá un rato para dormir a la sombra
de una palapa playera.
¿Por
qué creés que tanta gente que ya conoce Cancún vuelve?
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
Cancún
tiene aeropuerto internacional. Si elegís una línea mexicana
que antes de llegar a Cancún haga escala en Villahermosa, averiguá
si podés bajar en la escala y seguir vuelo a Cancún en un
vuelo siguiente, y aprovechá para tomar un taxi en Villahermosa
que te lleve a las ruinas mayas de Palenque, enclavada en un hermoso paraje
en plena selva de Chiapas.
¿CUÁNDO
IR?
Cancún
es un destino para todo el año, pero es mejor ir en el invierno
septentrional (de septiembre a mayo) porque en verano hace demasiado calor.
Dado que es un sitio elegido por los norteamericanos para pasar las fiestas
de fin de año, hay que tener en cuenta que a fines de diciembre
los precios de los hoteles trepan al doble del valor habitual.
RECOMENDACIONES:
Conviene
dejar relojes, joyas y todo objeto de valor y aspecto ostentoso en el hotel.
La gente de Cancún es buenísima pero dado que la tentación
es mucha y los buses van abarrotados, nunca faltan los oportunistas que
peguen el tirón de una cadena de oro.
Más
vale que duermas la siesta todos los días para poder vivir la noche
de Cancún a full. Hay demasiados sitios nocturnos para disfrutar
como para que no llegues a conocerlos porque tenés sueño.
No
dejes de probar la comida típica mexicana. Pero siempre pedí
que no te sirvan nada picante. Porque hasta lo que ellos llaman "suave"
es picante. Lo picante, por ende, es fuego puro que no se puede apagar
ni con cinco litros de agua helada.
IMPERDIBLES:
Hacer
un curso de buceo e internarse en los arrecifes que rodean la Isla Mujeres.
Hacer un vuelo en parasail.
|