Cuenta con un aeropuerto internacional,
Prat de Llobregat, y con uno de los mayores puertos del Mar Mediterráneo.
La ciudad vieja, o Barrio Gótico,
reúne un conjunto de construcciones medievales: la catedral Santa
María del Mar, la Casa de la Ciutat (Ayuntamiento), el Palacio de
la Generalitat (institución en que se organiza el autogobierno de
Cataluña), el Paleu Reial, entre otros. Todos de estilo gótico,
se encuentran entre dos ejes casi perpendiculares al mar: Las Ramblas y
La Vía Laietana (abierta en el siglo XX).
Con la revolución industrial,
hacia el año 1834, Barcelona comenzó su expansión
y grandes modificaciones hasta las Olimpíadas de 1992. En 1859,
fueron derribadas unas murallas de la época de las invasiones árabes.
A finales del siglo XIX se adhieren municipios periféricos, y son
de esta época joyas del modernismo como la Casa Milá o Pedrera,
el Palau de la Música, la Sagrada Familia y el Hospital Sant Pau.
En 1950, se produjo una gran explosión demográfica, que convirtió
a Barcelona en una ciudad cosmopolita. Finalmente, hacia 1990 se construyó
la Villa Olímpica, el Palau Sant Jordi y la torre Calatrava de comunicaciones.
Barcelona es una combinación
de épocas y artes. Lo antiguo, lo gótico, lo moderno, lo
actual, todo junto y bien organizado.
UNA
NOCHE EN LA CATEDRAL GÓTICA
Una vez terminadas mis clases
de idioma en París, llamé a Txema (se dice "Chema", y quiere
decir José María), un amigo catalán que conocí
en un verano, en el sur de Argentina. Combinamos un día y me fui
para Barcelona en tren. Había decidido quedarme la mayor parte del
tiempo en aquella ciudad.
Durante mi primera noche en
Barcelona recorrí las callecitas atiborradas de construcciones medievales.
Ciutat Vella, Centro Histórico o Barrio Gótico son los nombres
con los que se denomina al lugar más antiguo de la ciudad.
Con Txema fui a conocer la Catedral.
No pudo sino parecerme imponente. El lugar está rodeado de construcciones
antiguas, con el Palacio Real a la derecha, y el Palacio de la Generalité
al frente. A una cuadra está el Ayuntamiento de Barcelona, junto
a la Iglesia del Sants Just I Pastor. La Catedral está en uno de
los extremos de una plazoleta de cemento, donde hay un montón de
bares.
Esa noche nos fuimos al Bar
Boadas Cocktail, una disco sobre la rambla, en el extremo opuesto al mar.
Es un lugar increíble: entrás por unas puertas de madera
con cristales coloreados y empezás a ver todo tipo de fotos, dibujos,
caricaturas y pinturas de gente tomando o haciendo cócteles. Cuando
se acerca el camarero es necesario explicarle qué querés
tomar, ya que no hay cartas. El trago de mayor prestigio del lugar es el
Dry Martini.
LA
CIUTAT VELLA
Cuando me levanté al
día siguiente decidí caminar sola por la Ciutat Vella. Me
quedaban un montón de lugares que no había visto y estaba
segura de que Txema, después de su largo homenaje al Dry Martini,
no iba a querer acompañarme en mi paseo.
Barcelona está perfectamente
organizada, la vida allí no es nada complicada. Me bajé del
metro, atenta al planito y al alto parlante, en la estación Arc
de Triomf. El Arco del Triunfo es una construcción enorme ubicada
al este de la Ciutat, que te recuerda la vida de otros tiempos. Todo en
este barrio muestra la cara del mundo medieval. Hasta la gente, cuando
pasea por el barrio Gótico, parece de otra época.
Caminado por el Passeigg Lluis
Companys, un pasaje lleno de árboles que está del otro lado
del Arco, llegué al Parc de la Ciutadella. El lugar es muy bello,
con mucho verde que rodea una pequeña laguna llena de patos. En
el Parc se encuentran el Jardín Botánico, una especie de
invernáculo con plantas hermosas, el Museo de Zoología, el
Museo de Geología, el Edificio del Parlamento -una construcción
monumental que te proyecta al pasado en un instante-, el Parque Zoológico
y el Museo de Arte Moderno.
LA
MANO QUE SEÑALA AMÉRICA
La mañana de sol invernal
en Barcelona fue de lo más conmovedora. Ya repuesto de su resaca,
Txema decidió ocupar su rol de anfitrión. Caminamos por la
Rambla mientras yo iba mirando todo lo que vendía la feria. Era
bastante llamativa porque vendían artesanías junto a flores
y loros de distintos tamaños.
La Rambla ocupa aproximadamente
cuatro cuadras y desemboca en el mar, aunque continúa unos metros
más hacia el norte, donde está la tradicional tienda de categoría
El Corte Inglés.
A mitad de la zona sur de la
Rambla, ya dentro de la Ciutat Vella, hay un mercado llamado Mercat de
la Boqueria, un gran galpón de techos altos. El peligro de este
mercado es que te llenáspor los ojos: puestos de jamones, aceitunas,
pan, verdura, carne, todo expuesto y pidiéndote que los consumas.
Finalmente, compramos un poco de pan, anchoas, jamón crudo y armamos
una picadita al final de la Rambla, donde limitan la playa y el mar. Mientras
comíamos, Txema, que miraba el monumento de Cristóbal Colón
que está allí, me comentaba: "Tía, sabes que me he
pasado muchos momentos pensando en América y todo a causa del dedo
de Colón que no deja de señalarla".
GAUDÍ
BRILLA EN LA CIUDAD
Barcelona no sería Barcelona
sin las construcciones de Gaudí. Este arquitecto de principios del
siglo pasado logró ponerle su firma a la ciudad autónoma.
Las imágenes de Barcelona que vuelven a mi mente constantemente
son sin duda las monumentales obras del artista. Un día me dediqué
a pasear por su trabajo. Con mi mapa de la ciudad en mano, tomé
el metro, bajé en Passeig de Gracia y enseguida encontré
la Casa Batlló.
Esta famosa casa fue construida
entre 1904 y 1906. Si te parás de frente, podés ver cómo
los balcones forman unas especies de calaveras. En la terraza hay chimeneas
gigantes, de mosaicos de colores en forma de hongos.
Caminando hacia el noroeste,
al doblar por Carrer D' Arrago, aproximadamente a unas trece cuadras, te
encontrás con la Sagrada Familia. De 1891 a 1926, Gaudí estuvo
dedicado a éste, su mayor proyecto. El artista murió sin
terminarlo. Desde 1979, las autoridades decidieron reiniciar su obra pero
aún no está terminada. La iglesia fue construida por Gaudí
utilizando los parámetros reales de la época barroca. Yo
no entendía cómo aún no han podido finalizarla pero
cuando la vi todo quedó muy claro: tiene unos pilares de unos 100
metros, a los cuales podés subirte para ver toda la ciudad. Para
llegar hasta allí, hay dos posibilidades: por escaleras caracol
hiper angostas (no muy recomendables para los fóbicos), o por un
ascensor. Dentro de La Sagrada Familia hay un pequeño museo con
los bocetos, planos y fotos de su arquitecto.
El Parque Guell, construido
entre 1900 y 1914, es otra de las joyitas barcelonesas. La entrada principal
del parque parece sacada de un cuento para chicos. Tiene unas casitas cubiertas
de mosaicos multicolores y unas escaleras con una fuente custodiada por
unos sapos verdes. Todas las construcciones del lugar fueron hechas con
formas curvas, ya que la fuente de inspiración de Gaudí era
la naturaleza y en ésta no existen las líneas totalmente
rectas. El parque es enorme, por lo cual resulta una buena idea llevar
una viandita para pasar parte del día. Eso sí, es preferible
escoger un día de sol no muy frío.
La Casa Belles Guard (1900-1909),
la Casa del Capricho (1883-1885) y la Casa Milá (1906-1910), son
otras construcciones de este genio.
EL
ÚLTIMO CAFÉ
El ultimo día, como
todos los últimos días, pasó volando. Txema me esperaba
en la estación Tibidabo. Cuando llegué, me llevó a
una confitería, a unas cuadras de la estación. No hablamos
mucho porque yo estaba un poco triste por tener que irme. Nos tomamos un
café, en mi recuerdo, en el mejor lugar de la ciudad. Un mini bar
que tiene una vitrina de vidrio enorme y, como está ubicado en la
parte alta de Barcelona, cuando te sentás en la barra mientras tomás
algo ves toda la capital catalana, o mejor dicho todo lo que tus ojos te
dejan mirar.
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