| Carnaval
en Venecia
Una
ciudad que se prepara para la gran fiesta. Eso es Venecia en febrero. Recorriéndola
uno puede percibir esa extraña atmósfera que se siente en
cada una de sus estrechas calles y numerosos canales. Época de carnaval,
época de celebración constante en palacios y plazas.
Nunca
me caractericé por ser una viajera prevenida. Nunca. Apenas decidí
mi año sabático, mi por tanto tiempo ansiado paseo por Europa,
decidí que en febrero arribaría a las costas venecianas.
Carnaval en Venecia. Pocos resultan ser los lugares que con sólo
nombrarlos nos hacen imaginar una galería de imágenes tan
deslumbrantes.
A esta
pequeña y hospitalaria ciudad, dispuesta al turismo los 365 días
del año, no le quedan en febrero resquicios libres de viajeros llegados
de todas partes del mundo. Pero Venecia en carnaval no es un gentío,
es una fiesta. Una gran fiesta que ocupa en el calendario poco más
de diez días y que la gente espera todo un año.
Yo
paraba por ese entonces en Trieste, bien al norte, cerca del límite
de Italia con Eslovenia, en la casa de unos amigos. El lugar era hermoso,
pero no veía la hora de que la época de carnaval llegara.
Ni bien comenzó, corrí a tomar el tren.
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DE
FIESTAS, MÁSCARAS Y DISFRACES
Apenas
salí de la estación ferroviaria Santa Lucía, bajé
por la Lista di Spagna, siguiendo por el Ca´d´Oro hasta la
Piazza San Marco. Ese sería el recorrido que haría casi todos
los días, bien temprano a la mañana, para disfrutar del festejo.
La
Piazza San Marco es el centro mismo de la ciudad. Enorme, con tiendas y
cafés a ambos lados, la Basílica de San Marco al final y
la pequeña piazzeta a un costado que termina junto a las aguas y
el Palacio Ducale, uno de los más bellos y concurridos. |
En
el siglo XVIII el carnaval duraba tres meses y las máscaras se solían
usar la mitad del año. Ahora, aún siendo escaso el tiempo
de la celebración, los trajes y máscaras no dejan de ser
impactantes y los venecianos parecen prepararse para ella durante el resto
del año.
El
carnaval está compuesto de fiestas públicas y fiestas privadas
que se realizan en los palacios que rodean la ciudad. La mayor parte de
las fiestas públicas se realiza en la Piazza San Marco, aún
cuando toda Venecia presenta espectáculos y música en sus
calles y canales. La ciudad queda invadida por los enmascarados.
A la
primera de las celebraciones que concurrí fue la fiesta Delle Marie,
que va desde San Pietro di Castello a San Marco. Yo tenía, como
es lo usual, un cronograma con todas las actividades, el cual estaba repleto
de cruces, marcas, signos de admiración: ansias desmedidas las del
viajero de querer abarcarlo todo. Pero no hace falta decir que supe llegar
tarde a ese festejo, como a algunos otros, entretenida con el camino. Sólo
pude ver el espectáculo que rodeaba a siete mujeres peregrinantes,
siete mujeres que recuerdan la liberación de siete jóvenes
quienes fueron raptadas por los piratas en el año 948.
El
segundo día tuve más suerte. Era la apertura del Carnaval
en la Piazza San Marco. Allí pude ver un desfile de cientos de disfraces
que recorrían el lugar con sus típicas máscaras y
atuendos: el arlichino, el policinella, mattacino, brighella, di dottore
y de las típicas bautas, especie de túnicas y sombreros en
negro, unidos a una máscara blanca que cubre el rostro.
De
a hí
en adelante no recuerdo más fechas, horarios, plazas, palacios.
Toda Venecia se convirtió en un gran espectáculo las 24 horas
del día. Artistas, músicos, acróbatas cargaban con
tambores y antorchas incitando al carnaval en la ciudad.
VAGANDO
ENTRE CALLES Y CANALES
Entre
los paseos que supe hacer por la ciudad, las mañanas parecían
las más adecuadas para deambular por sus estrechas calles. Por la
tarde siempre me sentía un tanto mareada, sin saber por qué.
Más tarde deduje que era a causa del paisaje. Es tan agradable,
tan lleno de curiosidades y abarrotado de excentricidades que mi cuello
iba de un lado a otro, de abajo hacia arriba sin detenimiento.
Sus
edificios renacentistas, sus altas y hermosas casas más cercanas
al período medieval, a lo largo de toda Venecia… O cruzar hasta
el Lido y caminar por la arena mientras se ven hacia arriba los viejos
hoteles de principios de 1900, con su sólida arquitectura. Todo
esto hace que nunca se pueda meditar demasiado el itinerario. El encanto
persiste en cada una de sus callejuelas y canales.
Carnaval.
Una tarde, como parte de la celebración presencié una carrera
de góndolas que circulaban por el Gran Canal, y que atravesaba toda
la ciudad hasta concluir en Cannagerio. La gente se asomaba desde el Puente
Di Rialto y los distintos puentes para vivar a los gondolieri que surcaban
el agua con sus barcas. Una hermosa vista, un atractivo paisaje.
Ahora,
si uno va a Venecia en época de carnaval no puede dejar de disfrutar
de un desfile que se realiza con los mejores atuendos y máscaras
en Piazza San Marco. Esta es una selección tan esperada por el público
que ese momento mismo genera un grado increíble de emoción.
No es sólo un desfile de disfraces, es algo realmente extraño
y a su vez singularmente emotivo.
UNA
NOCHE ENCANTADA
Mis
visitas a Venecia, por esos días, concluían al terminar la
tarde. Por las noches las actividades pasan de las plazas a los palacios.
No había días en que no me arrepintiera de no poder pasar
la noche en la ciudad. Y es que siendo una ciudad tan misteriosa, tan llena
de encanto... La noche, con sus luces reflejándose en el agua, la
luz mortecina de las velas; imaginaba podía ser una combinación
perfecta. Y así lo era. Pero el último tren para Trieste
salía a eso de las 7 de la tarde y yo debía apurarme para
no perderlo.
Esto
siguió sucediendo hasta que una tarde conocí a unos turistas
chilenos que me hicieron una invitación. Consistía en asistir
a una fiesta privada en el Palazzo Ca´ Vendramin dei Carmini. Mi
respuesta incluyó en el "sí" una gran sonrisa. Finalmente
iba a ver Venecia de noche.
No
podría trasmitir el clima que genera esa ciudad apenas baja el sol
por completo. Las siluetas que se forman en el Gran Canal, el reflejo dorado
del agua iluminada. Y además lo misterioso que se vuelve todo, hasta
el eco de los propios pasos que chocan con el empedrado.
En
el castillo ocurrieron cosas extravagantes y cómicas. Un cuarto
alumbrado con luz de vela y en donde la sensualidad se mezclaba con una
ambientación barroca, repleta de cuadros increíbles y una
conversación al tono. En otro cuarto, una serie de performances
sorpresivas se daban forma en una sala repleta de animación y cocktails
exóticos. Eso sí, todo el castillo parecía estar al
tanto de la parte alegre del mundo, de la parte más festiva que
podía sacarse a relucir.
A la
mañana, el día estaba claro, frío y de maravilla.
Al caminar por las calles la brisa marítima zumbaba en mis oídos
y se dejaba sentir en la cara. Y el viento vivo y claro se paseaba por
lo que quedaba de las fiestas de la noche anterior. La ciudad parecía
haberse puesto en armonía con el invierno, y en la Piazza San Marco
estaban ya de preparativos. Por la tarde se realizaría el Baile
Final.

INFO:
¿CUÁNDO
IR?
En
febrero es el carnaval, la celebración más atractiva que
tiene Venecia durante el año.
Septiembre
también es una buena fecha para viajar a esta hermosa ciudad. Es
el mes en el que se realiza el Festival de Cine, como así también
la Bienal de Arte Moderno.
¿CÓMO
LLEGAR?
La
mejor opción es en tren, desde cualquier punto de Italia. Es espectacular
la llegada a la estación de Venecia.
RECOMENDACIONES
Ir
al restaurante visitado por Lord Byron, Dumas, Marcel Proust, Stendhal,
conocido también por introducir el café turco en la región.
El Gran Café Ristorante Quadi.
IMPERDIBLES
Los
viajes en góndola, la vista desde el Puente di Rialto y la Basílica
San Marco.
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