busca  
..
.
.

barra_izquierda
:: Argentina ::
 Argentina Destinos
 Estancias en Argentina
 Hospedaje Argentina
 Agencias de Turismo
:: Aventura ::
 Montañismo
 Trekking
 Mountain bike
 :: Regiones ::
 Europa
 Asia
 Africa
 Oceanía y Pacífico
 Norte América
 Centro América
 Sud América
 :: Servicios Varios ::
 Conversor de monedas
 Distancias e / capitales
 :: Documentación ::
  Pasaporte
  Visas
  Vacunas Necesarias
 :: Consejitos ::
 Aduana
 Dinero en el viaje
 Equipaje
 Pasajes más baratos
 :: Información Util ::
 Embajadas
 Consulados
 Casas turismo exterior
 Casas turismo interior
ENLACES

RECOMENDADOS


 

Creta: cuna de Zeus y del minotauro

Desde el moderno Palacio de Knossos hasta las doradas playas del sur, la isla al sur del Egeo te sorprende a cada paso.

LLEGADA A HIRAKLIÓN 
Al llegar a la isla de Creta, nada hace suponer que estás entrando en un lugar tan distinto al que te recibe en el puerto de Hiraklión, con sus casas altas con balcones mirando al mar, la fortaleza antigua que resguarda la entrada del puerto, sus calles anchas y empedradas, y sus plazas donde una juventud bullanguera come kebabs de carne asada. 
 
 

La capital de la quinta isla más grande de esta parte del Mediterráneo está llena de negocios que venden infinidad de artículos de cuero de vaca y gamuza, mochilas muy bien diseñadas, guantes y botas con piel de oveja y sombreros tipo cowboy. Y no te asombres si a la vuelta de cada esquina encontrás obras edilicias detenidas porque en la excavación encontraron ánforas gigantes del 2000 a.C., con guardas imitando las sogas con que las transportaban. Al llegar la noche, la ciudad se ilumina y sus pubs y cafés se llenan de luz, música, risas y humo de tabaco de pipa, a la que los griegos son muy afectos. 

Aunque todo queda cerca en esta isla de 260 km de largo por unos 50 de ancho, conviene alquilar un auto para recorrerla como merece, y sorprenderse con sus paisajes de sucesivas cadenas montañosas superpuestas que pintan los campos de todos colores, festoneadas con el verde oscuro de los cipreses. Como dijo el escritor viajero Lawrence Durrell: "Creta es uno de esos sitios que te marcan. Su maravilloso paisaje clásico es tan mágico que sirve de empapelado de fondo aún para tus sueños". 

Cada metro cuadrado de esta isla de tierra fértil se usa para cultivar hortalizas, árboles frutales o cereales. El paisaje de Chanea y Sitia parece pintado por el amarillo de los trigales, el verde seco de los olivares o el verde claro de los viñedos que están brotando. El panorama cambia abruptamente al oeste, región cruzada por la cadena montañosa llamada Leuka Ori (Montañas Blancas) que superan los 2.200 metros y suelen estar coronadas de nieve hasta en verano. 

EL PALACIO DE KNOSSOS 
La atracción más importante queda a sólo 5 km de Hiraklión. Es la imperdible zona arqueológica de Knossos, un paisaje dominado por verdes olivares y cipreses, sobre la colina de Kefala. Desde allí se obtiene una espectacular vista panorámica del valle del río Kairatos. 

No se sabe mucho acerca de esta civilización minoica que tanto estudió el arqueólogo británico Sir Arthur Evans, responsable de su descubrimiento. Se sabe que data del 3000 a.C., que fue la capital de la civilización minoica que regía las islas Cícladas y que fue destruida por la erupción del volcán que formó la isla de Santorini en el 1450 a.C. 
La leyenda mitológica cuenta que el rey de Creta era Minos, hijo de Zeus y la princesa Europa, quien fue castigado por Poseidón por no querer sacrificar un toro, logrando que su esposa Pasifae se enamorara de la bestia y engendrara con ella un monstruo mitad hombre, mitad toro, llamado Minotauro, que vivía en un laberinto y recibía como tributo a jóvenes atenienses como sacrificio. 

Se supone que fue la intrincada arquitectura del palacio de Knossos la que estimuló la leyenda del laberinto. Lo increíble de este lugar es que tanto el palacio como las viviendas que lo rodean están hechos con conceptos arquitectónicos tan modernos como no se concibieron en los siglos posteriores. Los baños tienen bañeras, ducha, cloacas, un sistema de agua corriente, lavaderos, piletas de natación bajo techo, escaleras que llevan a terrazas y miradores interconectados (con vistas espléndidas del valle) y muros pintados con gracia única, donde se observa gente bailando, practicando deportes, tocando música y disfrutando de la vida como seguramente lo hizo este pueblo feliz. 

Evans fue muy criticado por pintar las obras con los colores que creía que eran los originales. Pero no tenía opción: o dejaba las piedras tiradas como las encontró, o trataba de reconstruir todo respetando el estilo original. El resultado es asombroso: todo parece flamante. En el Museo Arqueológico de Hiraklión -uno de los más impactantes de Europa- se exhiben imágenes halladas en las excavaciones que te muestran que la moda cretense del 2000 a.C. fue mucho más avanzada que la de las simples túnicas drapeadas que usaron los atenienses mil quinientos años después. Las damas usaban crinolinas, corsets y miriñaques como las francesas del siglo XVIII, con el detalle de que lucían sus pechos al aire, o sea que más sexy. Y en verano, se lanzaban a las piscinas con bikinis idénticas a las actuales. 

Un camino de piedra rectilíneo cruza el predio de 21.000 metros cuadrados de lado a lado, y se interrumpe súbitamente penetrando debajo un paredón de tierra compactada, que es hasta donde llegaron las excavaciones. Para seguirlas, habría que seguir excavando por debajo de la ruta a Arjanes que corre por encima, donde autos, camiones y colectivos circulan, sin saberlo, sobre tesoros aún no descubiertos. 

POR LAS PLAYAS DEL SUR 
El camino al sur de la isla atraviesa colinas donde se ven rebaños de cabras con cuya leche se prepara el delicioso queso feta, ingrediente irremplazable en las frescas ensaladas griegas. 

Al sur hay algunas playas muy hermosas, llenas de palmeras datileras cuyas semillas llegaron fortuitamente a esta arena dorada, traídas por las olas del mar desde Africa. Ahora le dan al paisaje un aspecto muy particular y muy norafricano. 

Tal como menciona Homero en su Odisea, esta isla fue habitada por más pueblos distintos que ninguna otra parte de Grecia: aqueos, sidonios y fenicios pasaron por aquí y se afincaron, enamorados del paisaje. Luego de sucesivas invasiones, los romanos la colonizaron al principio de la era cristiana. En el año 1200, la isla fue vendida a los venecianos que dejaron bellas mansiones frente al mar, que contrastan con las blancas iglesias ortodoxas de paredes macizas para evitar derrumbes durante los frecuentes terremotos que asolan esta zona de intensa actividad telúrica. 

En la llanura de Messara encontrás las ruinas de Faestos, en un sitio con un paisaje de colinas y arboledas. Aquí no hubo reconstrucciones como en Knossos, pero se nota a las claras que la región fue habitada por una civilización exquisita, más orientada a la armonía y la alegría de vivir que a la gloria de las conquistas. 

En el golfo de Soudha hay un importante puerto pesquero. Hasta llegar ahí pasás por pueblos con cantinas sobre la costanera, con mesitas bajo toldos de paja junto a la rompiente, donde un sinfín de restaurantes compiten entre sí para servirte el más delicioso psari, o pescado fresco a las brasas. Se recomienda especialmente probar la barbunia, pescado de carne tierna y sabrosa con muy pocas espinas. La ensalada se adereza con el mejor aceite de oliva del mundo, verde, denso y con un fuerte aroma a aceitunas. Gracias a este aceite que destapa las arterias, en Creta los ancianos cumplen mucho más de cien años y no se registran casos de infartos, arterioesclerosis o enfermedades cardíacas. En todas las veredas de los pueblos, a la sombra de las higueras, ves ancianitas nonagenarias hilando la lana de cabra en husos manuales... ¡Y ninguna de ellas usa anteojos! 

Si lo que te gusta es trepar montañas, Creta es tu lugar ideal, porque las cimas te regalan espectaculares paisajes donde la vista llega hasta el mar de intenso color azul. 

LOS MOLINOS DE LASITHI Y LA CUEVA DE ZEUS 
En el corazón de la isla, y detrás de una zigzagueante ruta que trepa las montañas, te llevás una sorpresa mayúscula: cuando creías que llegarías a una cima escarpada, te encontrás con una enorme llanura verde. Es la altiplanicie de Lasithi, que también está llena de cultivos variados, ves gente labrando la tierra con antiquísimos arados tirados por bueyes, de esos que en otras partes de Europa sólo se ven en los museos medievales. Miles y miles de molinos de viento despliegan sus velas de blanco algodón como si fueran las de un velero, proporcionando a los pobladores agua para el riego que de otro modo sería imposible de obtener en estas alturas. Aquí encontrás pueblos blancos de labriegos, pequeños y sencillos, como el pueblito que curiosamente se llama Psicólogos, aunque nadie necesite terapia en este lugar donde todo es calma y placidez. 

Otra sorpresa es que muy cerca de aquí se encuentra el Dikteon, una gruta gigantesca de estalagtitas y estalagmitas que penetra en la tierra hasta profundidades insondables. Se desciende por una escalerilla de metal llevando en la mano una vela que te venden los chicos del pueblo para que ilumine frágilmente tu camino en la oscuridad. En las entrañas de esta cueva nació Zeus, el dios de los dioses. Nadie lo va a discutir: no existe lugar más impresionante. Es muy difícil saber dónde termina esta cueva, porque parece no tener fin. Cada atardecer salen de ella cientos de nicterides, murciélagos pequeños que se encargan de mantener la zona libre de mosquitos. 

Bajando a la costa norte, vas a ver que es muy accidentada y rocosa, llena de acantilados y pueblitos que miran al mar, balconeando sobre el horizonte azul. Aunque esta zona no es muy apta para nadar, los habitantes se las ingeniaron para llenarla de puertitos donde se aglomeran barcos pesqueros. 

INFO: 

¿CÓMO LLEGAR? 
Hay vuelos directos Buenos Aires-Roma, con conexión inmediata a Atenas. Se ofrecen vuelos diarios entre Hiraklión y Atenas, o se puede optar por el ferry, que parte del puerto de El Pireo, hace escalas en otras islas y tarda unas doce horas. 

¿CUÁNDO IR? 
La mejor época para visitar las islas es entre mayo y septiembre. Los ferries circulan en ese período pero es aconsejable chequear frecuencias y horarios al llegar. 

IMPERDIBLES:
Al sudeste de la isla encontrás la zona montañosa de Sphakia, que parece detenida en el tiempo. Sus habitantes usan la misma barba puntiaguda que usaban los héroes homéricos, y podés visitar alfarerías donde siguen haciendo a mano los mismos pithoi, ánforas de terracota de más de un metro de alto, en las que los cretenses desde hace cuatro mil años conservan su producción de aceite de oliva: una artesanía idéntica a la de los minoicos. 
 

::: VOLVER AL INDEX DE TURISMO :::

Google
 
Web
www.averlo.com


:: ENLACES ::

Mujer

Biografías y fotos de famosos

barra-derecha


 
.
barra_nombres
Averlo.com - Averlo.com.ar © 1999 - 2006  : Normas de Confidencialidad  : Colabora con nosotros : Mapa del Sitio  : Publicidad
.