| El reino
de las dos Sicilias
Playas,
restos del pasado en manos de la Magna Grecia y del Imperio Romano, un
volcán que ya no asusta a nadie, y, sobre todo, gritos, ropa ventilándose
en la calle igual que las penas privadas, callecitas surcadas por interminables
motorinos y la presencia en vivo de los rituales mafiosos, todo en la gran
isla de Sicilia: éste es el vero sur italiano.
A
LA ITALIANA
Guardé
los mitones en el cajón y metí la bufanda entre los pulóveres
porque el sol explotaba en Sicilia.
El
verano en Italia es una especialidad de modistos. Calles, casas, gente…
hasta los policías se visten para mostrar. Los vagones de los trenes
se transforman en pasarelas en movimiento para hombres y mujeres de negocios,
inmigrantes ilegales o gente de a pie.
Saqué
clase turista, leí las pinturas de los vagones tratando de encontrar
la letra H y subí al mío: a Sicilia. Y me encontré
viajando al sur, recordando que en el invierno de Buenos Aires había
decidido visitar el Norte: Florencia, Venecia, Peruggia.
Entré
a mi cabina, guardé la mochila en el estante pintado al dorado,
recliné mi asiento, levanté la mesita individual de madera
forrada en fórmica naranja, miré el cuadro colgado en la
pared con un mapa antiguo de Sicilia en carbonilla marrón y apoyé
mi cuerpo en esa cuerina suave. Mis compañeros de viaje comenzaban
a hablarme todos al mismo tiempo. Por eso vine al sur.
Sicilia
es la isla más grande del Mediterráneo. Está separada
del continente por 15 minutos de ferry sobre el estrecho de Mesina. Y aquí,
justo en la punta del dedo gordo, se da el espectáculo mas siciliano
e ilógico en relación al tiempo.
Y
el norte con esa manía de separarse del sur.
En
el puerto, en lugar de invitar a los pasajeros a descender del tren y subir
al ferry y volver a subir a la siguiente formación del otro lado
del cruce, desarman vagón por vagón. Es como si una mano
gigante tomara al pequeño tren entre sus dedos, lo ubicara dentro
de un barquito de juguete y se encaprichara en rearmarlo del otro lado
del estrecho. El operativo toma más de dos horas en el mejor de
los casos. Así es como uno llega a Sicilia: complicado.
Según
la naturaleza, es un triángulo isósceles de colinas tan antiguas
como los tiempos precámbricos. Según la mitología,
no es más que un enojo del dios Zeus que en un arrebato lanzó
una piedra al Mar Jónico y creó Tricania.
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GREEK
STYLE
Tres
siglos antes de Cristo, Sicilia formaba parte de la Magna Grecia. Tal es
así que competían como griegos en los Juegos Olímpicos.
Si algún emisario del Imperio Romano venía a cobrar impuestos
debía traer su propio intérprete porque el latín era
considerado un idioma extranjero. Pequeños partenones salpican toda
la isla.
Y
tan sólo con cruzar el estrecho uno la siente tan italiana, tan
gritona, con tanta gente con fiaca que se hace raro sospechar que su idioma
alguna vez fue el griego. |
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Están
intactos el Valle de los Templos a Hércules, Olimpia, Júpiter
y Juno en Siracusa. El teatro griego y el anfiteatro romano compiten entre
sí. Los dos son amplios, con columnas jónicas y dóricas,
con decenas de asientos de piedra muy blanca alineados en semicírculo.
Los dos están al aire libre y en perfecto estado, la diferencia
entre uno y otro es que en el teatro griego se representaban los clásicos
de la Tragedia y la Comedia y en el romano competían gladiadores
versus leones.
Ganó
el Imperio Romano.
EUREKA
Siracusa
es Grecia casi intacta pero entre colores fuertes, desorden, gritos y el
tránsito enloquecido de los sicilianos.
En
Ortiga, una pequeña isla unida a Siracusa por un puente de piedras
helénicas, nació el filósofo y matemático Arquímedes.
Ese que dijo que todo cuerpo sumergido en un líquido sufre un empuje
de abajo hacia arriba igual al volumen del líquido desalojado.
De
abajo hacia arriba repetí, otra verificación: bajé
a las catacumbas que el mismo Arquímedes mandó a construir
para defender la ciudad dos siglos antes de Cristo.
Y
luego subí. En la calle una familia paseaba en público su
pena privada. Alguien había muerto y el padre caminaba adelante
recibiendo el pésame de los vecinos y quienes no se acercaban tiraban
flores para acompañarlos.
LOS
MEJORES ELEMENTOS
En
Agrigento, en la otra costa de la isla, se comen los mejores orechietis
al pesto de toda Sicilia. Dicen que el secreto de la receta tan al dente
no está en las manos de los mejores cocineros familiares sino en
los ingredientes que crecen en el pueblo de Empedocles, el filósofo
que dijo que el Universo está constituido por cuatro elementos eternos:
fuego, agua, tierra y aire.
El
cóctel perfecto para el verano.
Con
la panza llena fui a Taormina a zambullirme. Una pequeña bahía
sobre un mar turquesa, en una costa escarpada. Las piedras forman túneles
y escondites acuáticos.
La
ciudad está literalmente tomada por jubilados alemanes. Unos van
y vuelven y otros se quedan.
Una
mujer de 60 años recuerda esa noche del 15 de agosto cuando escuchó
sonar la sirena del faro en el puerto anunciando que la guerra había
terminado.
Todo
cuesta carísimo.
LA
PALERMO ROSSA
Palermo
esta sitiada por los motorinos. Las calles son estrechas y calurosas. Un
edificio con el de enfrente parece acariciarse para buscar sombra. Y si
bien los balcones no llegan a tocarse, las ropas que cuelgan recién
lavadas se estiran, rozándose.
Abajo,
en la calle, hay una competencia de situaciones: nenes con patas flacas
que se sientan en el piso sin tocarlo con la cola, nenitas que visten y
desvisten sus barbies fatte in casa, abuelos y abuelas que no sueltan el
rosario y jóvenes que rodean a sus amadas como caballeros andantes
sobre sus Vespas, haciéndoles la corte.
En
el centro de la ciudad, el barrio español. Una mujer llora bajito.
El miedo de haber visto en vivo y en directo un ajuste de cuentas entre
famiglias la ha dejado sin palabras. Al otro día en el diario la
tapa cuenta "mamma e caduta no me parala piu" y una mujer que vende tabaco
sin impuestos se pregunta por qué el miedo, que es algo tan privado,
se transforma en algo tan público si se entera la prensa.
La
televisión vino para cubrir la maffia pero se queda en un nene de
10 años que desgrana con voz de barítono viejas canzonettas
palermitanas.
Les
falta un Maradona pero les sobra fútbol.
CAMINANDO
SOBRE CRÁTERES
El
paisaje no es terrestre. Ríos estáticos de piedra pómez
marrón oscuro se extienden por kilómetros, ascendiendo y
descendiendo en laberintos que de cuando en cuando se abren en cráteres.
El
volcán Etna no está activo, no hay riesgos de que enloquezca
sin avisar. La cámara de magma, ese calor insoportable e inestable
del centro de la tierra, no saldrá sin aviso. A lo sumo de vez en
cuando una pequeña sacudida que, sin asustar a nadie, lo único
que hará será cambiar el paisaje.
La
misión es llegar a la cima, asomarse en un balcón circular
a mirar entre el humo negro, en el fondo, un pequeño mar rojo que
está dominado.
Y
si es posible levantar la vista, como hice yo, de ese centro que atrae
con un imán y dar un giro de 360 grados para tener la vista que
en su momento tuvo Dedalus, el mejor ingeniero de toda Grecia.
El
rey Minos lo había elegido para diseñar y construir el famoso
laberinto donde quedó atrapado el Minotauro, ese bicho con cabeza
de toro y cuerpo de humano, hijo de la reina y del toro favorito de Poseidón.
Un enojo le hizo perder a Dedalus los favores del rey y terminó
encerrado con su hijo Icaro en el invento que él había creado
y del que era imposible salir caminando. El ingenio del ingeniero hizo
que padre e hijo pudieran escapar: Dedalus construyó un par de alas
para los dos. Icaro desoyó los consejos de su padre y voló
demasiado alto, el sol derritió la cera de las alas. El mismo sol
que hoy me ciega a 3.340 metros de altura sobre el volcán.
Dedalus
llegó a Sicilia y vio, más o menos, esto que estoy viendo
yo.
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
Por
obvias razones de perder la brújula mientras se viaja, y convertir
el norte en sur y viceversa; lo más conveniente es comprar el billete
kilométrico de tren. En vez de comprar un destino, se compran distancias.
Desde
la estación Termini en Roma, hay trenes en Clase Turista y Primera
hacia Palermo, en Sicilia. Es recomendable, a la hora de poner el pie en
el estribo, hacerlo con las sábanas de Trenes Italianos dobladas
en el antebrazo: son 20 horas a puro traqueteo.

¿CUÁNDO
IR?
Todo
el año.
RECOMENDABLES
Un
sonido: las letras de una canzonetta palermitana entre las cuerdas vocales
de un vecino con ansias de ser profesional en alguna tavola calda de barrio,
mezclada por los graves de los bocinazos y los agudos de las sirenas policiales.
Una
imagen: chivos que bailan rap en discos sobre ruedas de gitanos. Los chivos
paraditos en una superficie de 15 cm de diámetro que hacen las delicias
de grandes y chicos y permiten los enojos de Greenpeace.
Un
sabor: los orecchieti al peso de Agrigento en la Trattoría Shangai.
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