| Esta
isla tiene, además de paisajes de dramática belleza, una
fascinante historia colonial: los primeros pobladores blancos del lugar
fueron los presos más temibles. Tiene el tamaño de Irlanda
y un aire muy "british" en sus granjas, pueblos, establos, su arquitectura
georgiana y sus cercos antiguos de piedras enmohecidas.
Los buscadores
de paisajes completamente naturales -donde no se percibe casi la presencia
humana a lo largo de kilómetros de panoramas perfectos, sin cables,
rutas ni fábricas que estropeen el entorno- se felicitarán
por haber elegido este lugar.
GRACIAS
A LOS PRESOS
Tasmania creció
como colonia europea porque los colonos británicos pensaron que
este lugar tan aislado era ideal para crear una cárcel. La prisión
de Port Arthur funcionó de 1830 a 1870 con 12.500 convictos peligrosos
enviados desde Inglaterra y otras colonias inglesas, que aportaron mano
de obra gratis para hacer vías de trenes, puentes y edificios.
Además
de la visita de rigor a la cárcel y al antiguo puerto, esta zona
cuenta con maravillosas formaciones de roca en sus acantilados, como el
Arco de Tasmania, la Cocina del Diablo y la Remarkable Cave, que se ve
desde la ruta: una obra maestra de la erosión de las olas marinas.
El Mt. Field National Park cuenta con cascadas bellísimas de agua
celeste, como las Russell Falls y Lady Barron Falls, y senderitos que te
permiten llegar a pie hasta las plantaciones del lúpulo con las
que se hace la cerveza "Cascade". En la Bahía Fortescue y en Cape
Huay -miradores naturales sobre el océano- te das cuenta de que
éstos son los acantilados más altos del mundo.
ESQUIANDO
EN LA CAPITAL
Hobart, la
capital de Tasmania, es la segunda ciudad más antigua después
de Sydney ya que fue fundada en 1804. Está ubicada en la boca del
río Derwent con el marco imponente del Mount Wellington, de 1.234
metros, a sus espaldas. La base de esta montaña está a 20
minutos del centro de la ciudad, y ofrece un centro de deportes invernales
con buenas pistas de esquí y escaladas en la roca.
La vida de
la ciudad de edificios de ladrillo rojo pasa por los mercados de Salamanca
de los domingos a la mañana, el West Seapoint y los restaurantes
y puestos de venta de mariscos que hay a lo largo de la costanera. Además
de visitar la destilería de whisky de Gaswork Village, la fábrica
de chocolates Cadbury y los antiguos Tasmanian Royal Botanical Gardens
de estilo victoriano. Un paseo para el recuerdo es el barrio colonial de
Battery Point, con 40 edificios de 1840 restaurados a nuevo.
El
turismo de aventura se vive en el río Derwent, donde se practica
rafting o una modalidad temeraria de navegación en río de
montaña llamada devil jet, a bordo de una lancha poderosísima
que zigzaguea entre las rocas y la espuma, arrancándote gritos de
adrenalina pura. Muy cerca se encuentra el exclusivo London Lakes Fly Fishing
Lodge, un resort privado para la pesca de truchas con mosca, único
en Oceanía.
En un viaje
de dos horas de Hobart a Launceston quedás admirado con la vista
de los lagos Arthur, Sorell y Gran Lago New Norfolk, donde se encuentra
un pueblo histórico con un criadero de truchas que data de 1864.
Cerca de Launceston se encuentra Cataract Gorge (Garganta de la Catarata),
un grupo de rápidos muy aptos para el rafting, que bajan de la montaña
y que se pueden observar desde un puente colgante hecho en 1904.
Las llanuras
se pueden apreciar desde la altura en vuelos que parten del aeródromo
Cambridge al norte de Hobart: desde el cielo podés ver manadas de
canguros y wallabies saltando de a miles en su ambiente natural.
Es fácil
moverse en la isla donde todo es panorama: las rutas son excelentes y zigzaguean
entre colinas y acantilados que caen a pique en el mar. El
caudaloso río Franklin recorre 25 kilómetros antes de fundirse
en el río Gordon. Desde la ruta podés ver playas de arenas
doradas, rosadas o negras como el carbón. Es una maravilla tenderse
en estas playas de lava pulverizada, quedar negro y enjuagarse en un segundo
en el mar turquesa.
A lo largo
de la costa hay muchos restaurantes para probar las delicias de la isla.
Las delikatessen
tasmanas incluyen quesos cremosos hechos en King Island, sobre la costa
noroeste. El plato típico de la isla es el cangrejo, las ostras
y el abalone, atún, erizos y trucha de mar. A 20 minutos de Launceston
por la East Tamar Highway se encuentra el Hillwood Strawberry Farm and
Fruit Wine Centre, donde vos mismo podés cosechar tus frutillas.
EL DEMONIO
DE TASMANIA NO ES UN DIBUJITO ANIMADO
Aunque el
tigre de Tasmania figure en el logo de la Secretaría de Turismo
de Tasmania y en la etiqueta de la cerveza "Cascade", que se destila en
Hobart desde hace 150 años, este animalito ya está considerado
extinguido: la misma suerte que corrieron los enormes y mansos emúes
y el dodo.
Los
demonios de Tasmania, en cambio, poderosos animales de gran fiereza, son
abundantes y están protegidos. Se pueden ver en cantidades en el
Bonorong Park cerca de Richmond y en el Trowunna Wildlife Park cerca de
Deloraine.
En este último
parque, situado a 72 km de Launceston en el Valle de Mersey, su propietario
y cuidador -Mr Androo Kelly- te cuenta todo acerca de la vida de los animales
más raros del mundo, como los wombats, bettongs, bushtail possums,
canguros, potarus y el mismo demonio de Tasmania, que es mucho más
que un dibujito animado de carácter irascible.
A 100 km al
sur de Hobart vas a ver miles de estos extraños seres de pelo negro
y dientes filosos en el Tasmanian Devil Park Wildlife Rescue Center, en
Taranna, sobre la ruta a Port Arthur. Vos mismo podrás alimentarlos
si llegás a las 10 de la mañana.
PAISAJES
ALPINOS, PERO EN EL SUR
Cradle Mountain
y el área de la Meseta Central te esperan con un paisaje de 3.000
lagos encadenados y la hermosa ciudad de Stanley esperándote en
la punta noroeste del recorrido entre pinos y montes selváticos,
cascadas y ríos repletos de salmónidos.
El
Franklin Lower Gordon Wild Rivers National Park nos muestra un paisaje
rugoso de bosques y ríos caudalosos. Queenstown es un pueblo minero
con aires de far west pegado al pueblo pesquero de Strahan. Desde este
poblado se pueden hacer cruceros o recorridos en canoa a lo largo del río
Gordon, que penetran el corazón de la foresta salvaje hasta sitios
que aún no han sido pisados por el hombre. No te podés perder
el Parque Nacional Lago Santa Clara (Lake St. Clair National Park) que
parece un pedazo de Suiza en Oceanía.
LAS DORADAS
COSTAS DEL ESTE
La
costa este de la isla ofrece un paisaje de colinas onduladas, granjas tranquilas,
pueblos pesqueros y playas doradas que poco tiene que ver con los acantilados
abruptos del oeste. Esta región tiene una sucesión de playas
de arena blanca junto al mar turquesa, con poca gente y sin polución.
Aunque no está permitido oficialmente, muchos viajeros cuentan que
-dado que a lo largo de kilómetros de playas no vieron un alma-
se pudieron bañar desnudos sin tapujos. Esta es la mejor zona para
bucear: las aguas transparentes de este mar calmo te muestran una enorme
variedad de vida submarina ultracolorida.
Lo mejor de
esta costa es el Freycinet National Park, dominado por las cumbres de los
Hazards. En el Parque Nacional Hout encontrás sorpresas como las
Cuevas de Hastings (Hasting Caves), que te permiten relajarte en una piscina
de aguas termales después de recorrer un fantasmal mundo subterráneo
de estalactitas. Las aguas brotan a reconfortantes 30 grados de temperatura
en medio de una selva de helechos gigantes, donde no es raro escuchar el
chapoteo de un ornitorrinco, esa paradoja animal que da de mamar, pero
pone huevos.
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
Hay varios
vuelos diarios de Sydney a Tasmania. Hay líneas aéreas más
pequeñas que también llegan a los aeródromos de Quenstown,
en Strahan, o de Wynward o Burnie, en la costa norte. También se
puede viajar en bus o auto de Sidney o Melboune (apróx. 14 horas)
y luego cruzar en el ferry "The Spirit of Tasmania". (fax: 004-217333).
La línea de micros "Tasmanian Redline Coaches" recorre la isla en
tramos que van de 1 a 3 horas y media de viaje. |