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NACIMIENTO
SIN FIN
Las islas
afloran sobre unos 29 mil kilómetros cuadrados, desperdigadas sobre
una superficie de unos 645 mil kilómetros cuadrados de Océano
Pacífico, apenas por debajo del Ecuador y a sólo 1.900 kilómetros
al noreste de la vecina Australia. Hoy, la joven y pequeña República
de las Islas Salomón está dividida en nueve islas-provincia
a cuyo frente se encuentra el Primer Ministro.
Nadie
conoce a ciencia cierta cuántas islas hay en realidad, aunque la
cifra oficial afirma que son 992, de las cuales la gran mayoría
está desierta.
Según
me contó una docente de la capital, la acumulación de restos
coralinos y arena sobre estos arrecifes termina en ocasiones por formar
verdaderas islas sobre las que aparece progresivamente la vegetación.
Así, cada año nacen nuevas islas, mientras otras desaparecen
bajo las aguas. "Pareciera como si nuestro país no terminara nunca
de nacer."
También
me explicaba que la infinidad de puntos rodeados de un halo color turquesa
que divisaba desde el avión forman los atolones, anillos constituidos
por diminutas islas, cada una rodeada a su vez por un arrecife de coral.
La mayoría de ellas son tan minúsculas que podrían
caminarse en cuestión de minutos, con una redondez casi perfecta...
"SATOK SA
WARREM"
En la isla
de Guadalcanal se asienta el aeropuerto de Henderson.
-Ofdean lea.
Nauk tuai Malayta. Satok sa Warrem ("Buenos días, soy de la isla
de Malayta y mi nombre es Warren), me dijo en dialecto kwaraae el conductor
de un Pontiac, invitándome a subir a su taxi.
Mientras recorríamos
los ocho kilómetros que nos separaban del centro de Honiara, me
contó que sus antepasados y él son gente de la costa. "Pero
desde hace unos años, la pesca se ha tornado escasa y está
amenazada por los grandes barcos extranjeros. Por eso me he visto obligado
a abandonar mi lugar de nacimiento,
Auki, y venir aquí en busca de un trabajo más rentable, aunque
no me guste. Aquí el mar es muy rico. Aún así, nuestro
país es muy pobre y necesita obras de infraestructura, caminos,
limpieza. Imagínese, si las calles de la capital están en
este estado, qué decir de las zonas rurales", comentaba mientras
intentaba esquivar uno de los innumerables baches llenos de agua y barro,
ya en el centro.
A las seis
de la tarde cierra todo en Honiara. Enseguida adiviné que la única
calle principal es la que rodea al muelle que corre paralelo a la costa.
Allí están las compañías de aviación,
agencias de viajes, oficinas y bancos. Y también están los
distintos muelles donde atracan los barcos de pesca y de transporte de
pasajeros.
Ya entrada
la noche, relajado, pude saborear pantagruélicos platos de pescados
y frutas tropicales, cocinados con crema de coco, uno de los principales
productos en la dieta de las Islas Salomón. También los postres
típicos son a base de crema de coco, azúcar y frutas.
LA ISLA
DEL NO REGRESO
Las islas
fueron poblándose desde hace unos tres mil años. Recién
en 1568 fueron avistadas por el español Álvaro Mendaña,
quien les dio su actual nombre en honor al rey bíblico. En 1893
fueron incorporadas al Imperio Británico, y en 1978 alcanzaron su
independencia.
En lo alto
de una colina llamada Austen, situada al sur de la capital, se erige un
monumento en honor a las víctimas de las batallas de la Segunda
Guerra. Numerosas estelas de piedra rosada y granito se encuentran cuidadosamente
esculpidas con sus nombres.
"En
junio de 1942, los japoneses empezaron a construir el aeropuerto de Guadalcanal
para atacar desde aquí a Australia y dominar el resto del Pacífico.
Pero los americanos llegaron y comenzó la operación conocida
como Watch Tower", comenta memorioso Samson, uno de los pocos veteranos
que aún viven. "Ambos bandos quedaron sin hombres ni materiales,
hasta que los americanos aumentaron su defensa, apoyados por australianos,
neocelandeses y por nuestra gente.
Los japoneses,
sin provisiones, fueron empujados hacia el oeste. En enero de 1943, el
monte Austen fue tomado por los Aliados. Los japoneses perdieron 30 mil
soldados, por eso bautizaron a Guadalcanal como La isla del no regreso."
Hacia el oeste,
en la playa de Kinugawa Maru, restos de navíos japoneses yacen desde
aquellos días de batalla.
SIN CIMIENTOS
NI JARDINES
La población
de las Islas Salomón hoy supera los 400 mil habitantes. Honiara,
la única población con categoría de ciudad en todo
el archipiélago, parece estallar de un momento a otro.
Despertaba
mi curiosidad saber cómo se vive en las islas más alejadas
de la capital. Entonces desde Honiara partí hacia la provincia de
Malayta, en el norte del país, en un viaje de 15 horas hasta la
capital, Auki, y que me costó 56 dólares de las Islas Salomón,
algo así como cinco dólares americanos. A pesar de la primera
clase, viajé amontonado entre bultos, gente y chanchos (que se compran
como símbolos de riqueza para la tradicional ceremonia del trueque
y para la alimentación) aunque, eso sí, con aire acondicionado.
Auki es un
mundo tranquilo. Cuando la pisé tuve la sensación de haber
llegado a otro planeta, sobre todo porque estábamos en fin de semana.
"El ritmo de las actividades viene marcado por los períodos de buena
o mala pesca", afirmaba la joven Elly Osika, mientras degustábamos
choclos y maníes crudos. Por doquier se respiraba un ambiente de
calma, en casas construidas con piedra de coral y techos de palmera.
En
la isla-provincia de Malayta, la gente del mar ha creado sus propias islas
artificiales. "Los hombres se sumergen en las aguas poco profundas para
extraer las piedras de coral y las conchas. Luego se levantan las bases,
apilándolas. El nivel de las mareas de primavera determinará
la altura de estas islas artificiales donde se construirán las viviendas,
también protegidas por piedras. Pero allí no existe el agua
dulce ni la electricidad, ni tampoco los jardines", me contó Elly.
"Hace muchos
siglos, tal vez más de treinta, surgió nuestra raza, los
pueblos del agua salada. Mis antepasados creían en la mediación
de los espíritus entre los vivos y el equilibrio de la naturaleza,
que fue destruido por los blancos."
LA MÚSICA,
ESENCIAL EN LAS ISLAS
A pesar de
practicar el cristianismo, la música y la danza son -como en el
resto de las islas del Pacífico- un componente esencial de la cultura.
En el baile, los participantes cantan y representan historias con el movimiento
de sus cuerpos, adornados por típicos atuendos confeccionados con
hojas. Tocan instrumentos de viento que elaboran a partir de ciertas variedades
de cañas.
Entonces,
echado a la sombra de los cocoteros en una playa desierta, y contemplando
paisajes que parecían extraídos del celuloide, vino a mi
memoria aquella sabia sentencia que Warren, el taxista, me había
dicho apenas pisé el país: "Malayta es la isla más
hermosa y favorecida por la naturaleza".
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
No existen
vuelos directos entre Argentina y este país. Una alternativa es
volar a Australia (Brisbane, Sydney), a Fiji (Nadi), a Nueva Zelanda (Auckland)
o P.N.G., y desde allí a Honiara, a través de Solomon Airlines.
Y desde la capital es posible volar a las principales islas del archipiélago. |