| Pero
en 1886 las construcciones comenzaron a realizarse y 1.500 hombres desafiaron
a la naturaleza abriendo un túnel en el verde de la selva con herramientas
simples y manos habilidosas. Cinco años después, el 15 de
junio de 1891, el tremendo reto de ingeniería fue logrado.
El trencito
a vapor es una joya de su época: con bronces bruñidos, ventiladores
de techo de madera barnizada y tulipas de opalina, poner un pie en él
nos remonta al siglo pasado. Claro que la tecnología actual ayuda
a que se cumpla el inolvidable trayecto sin esfuerzo por entre las cascadas
de Barron Gorge y Stoney Creek.
El tren te
pasea a lo largo de 90 minutos sobre profundas gargantas cercadas por densa
vegetación para internarse luego en 15 túneles excavados
a mano y atravesar zonas de selva virgen sobre vías a gran altura
que permiten casi tocar gigantes cascadas que bajan del relieve caprichoso
que existe en esta zona.
Desde su original
vagón-balcón sin techo (una especie de terraza con ruedas)
todos se apiñan para sacar las mejores fotos y filmaciones. En el
transcurso del viaje podés ver cascadas de aguas cristalinas que
caen a pique desde los morros selváticos hasta lagunas de intenso
color azul rodeadas de helechos arborescentes de dimensiones increíbles
y mariposas multicolores que se abren como cortinas voladoras ante el paso
del trencito. La gracia de este viaje es que te lleva a lugares imposibles
de transitar por tu cuenta o en auto: el corazón mismo de la jungla
australiana. Desde la altura de su recorrido, ves ante tus ojos las copas
de los árboles de más de 40 metros de alto llenas de aves
que echan a volar, flores de tonalidades maravillosas y una impresionante
variedad de plantas que forman un santuario de la naturaleza como quedan
pocos en el mundo.
Este tipo
de variadas sorpresas aparecen en cada recodo del camino a lo largo de
cada uno de los 34 kilómetros del recorrido que trepa y baja cerros
de 350 metros de altura. Aunque el trayecto no es largo, está lleno
de paisajes tan impactantes que en cuanto uno llega a Kuranda quiere repetir
la experiencia.
LA ESTACIÓN
TERMINAL MÁS VERDE DEL MUNDO
En Kuranda
podés llenarte los ojos de naturaleza recorriendo el zoológico
de la ciudad, el santuario de mariposas, o la reserva faunística
de Carrawong. Los días miércoles, jueves, viernes y domingos
se monta un hermoso mercado de artesanías aborígenes que
ofrece interesantes piezas de cerámica y madera tallada. Las danzas
y la cultura aborigen se pueden apreciar en el Tjapukai Aboriginal Dance
Theatre, que despliega tradiciones que se remontan al principio de los
tiempos de esta cultura indígena que es de las más antiguas
del planeta.
Otra atracción
de Kuranda es la Rainforest Station, que te inserta en la selva recorriéndola
con un vehículo anfibio. Ahí descubrís cocodrilos
y koalas en su hábitat natural. Podés volver a una tierra
primigenia en el Dreamtime Walk y aprender a lanzar boomerangs con los
Pamagirri Aboriginal Dancers. El parque de aves Birdworls te permite caminar
por adentro de un ambiente cerrado por una fina malla entretejida que reproduce
el ambiente del bosque lluvioso y reúne 350 aves de 40 especies
australianas, sueltas en este micromundo fantástico. Y el Wildlife
Noctarium reproduce en pleno día un ambiente nocturno que te permite
ver a los bichos que sólo salen cuando se pone el sol: el kiwi,
el equidna y el wombat, entre otros.
También
se impone un paseo sobre la jungla en el Skyrail, el teleférico
más largo del mundo que se desliza a lo largo de 7,5 km por encima
de la floresta que es Patrimonio de la Humanidad, permitiéndote
oler, escuchar y sentir la vida en la selva, en su viaje de Smithfield
a Kuranda (de la costa del mar a la estación de donde parte el tren
panorámico).
La cabina del
cablecarril lleva a seis personas por vez que, en el más profundo
silencio, no pueden parar de maravillarse ante las vistas de la ciudad
de Cairns, las plantaciones de caña de azúcar y las islas
de arenas blancas recortadas contra un océano de intenso color azul.
Hay dos paradas en el trayecto durante las que podés recorrer la
jungla por senderos que te llevan al pie de las cascadas de Barron Gorge
o hasta el Centro de Interpretación de este bosque lluvioso, que
es el segundo más grande del mundo después de la jungla amazónica.
Más
de 25 especies de vertebrados que habitan esta selva son considerados amenazadas,
raras o en vías de extinción. El cablecarril permite que
las conozcas de una manera limpia, silenciosa, que implica un mínimo
impacto ambiental.
La localidad
de Kuranda está ubicada entre dos interesantes parques nacionales:
Barren Gorge National Park y Chillangoe-Mungana Caves National Park.
El año
pasado más de medio millón de personas compraron los tickets
combinados para hacer la ida con el cablecarril y volver en el tren o viceversa.
Esto indica que ésta se trata de una de las grandes atracciones
turísticas de Australia, que aún nos resta descubrir a los
que vivimos en esta parte del mundo.
INFO
LLEGAR?
En tren, avión
o bus desde Sidney a Cairns.
¿CUÁNDO
IR?
Todo el año
es buen momento, aunque los meses de verano suelen ser sofocantes en estas
latitudes tropicales. Y en Navidad el tren no opera. |