Cuando
cruzás en avión las inmensas planicies rojas del desierto
australiano con rumbo a la ciudad de Perth, lejos estás de imaginar
lo que te vas a encontrar. La ciudad junto al río Swan -"cisne"-,
en la costa suroeste de Australia, es el punto más alejado de Sydney,
se encuentra en las antípodas mismas de la capital.
Pocos turistas
llegan a conocerla por la importante distancia que hay que atravesar para
visitarla, pero vale la pena hacerlo: Perth está llena de flores
salvajes, comercios modernos, lagos con cisnes negros y catedrales majestuosas.
Veranos templados
e inviernos frescos facilitan la proliferación de la especie conocida
como "monte australiano", que estalla con brillantes colores en la primavera,
y se luce en el King's Park (Parque del Rey), un jardín botánico
próximo al centro de la ciudad.
LA POSTA
DEL DESIERTO
Perth es la
capital de la Australia Occidental, el mayor estado australiano, con un
tamaño que abarca un tercio del continente. El Museo de Australia
Occidental reúne muchísimos tesoros de la cultura aborigen
de esta región salvaje y aislada, que por ello mismo es tan rica
en tradiciones indígenas. Los aborígenes australianos son
una raza purísima y antigua que estuvo desarrollándose sin
influencias externas durante 50.000 años.
Esta ciudad
no era más que una posta para los que cruzaban el desierto. El descubrimiento
de las minas de oro de Kalgoorlie en 1890 hizo que Perth creciera de golpe:
se construyó el puerto de Fremantle con playas alucinantes, el tren
transcontinental y la Universidad de Australia Occidental (1911), a la
que le sucedieron la Universidad Murdoch (1973), la Universidad Curtin
de Tecnología (1987), y la Universidad Edith Cowan (1991).
PARA DISFRUTAR
A PLENO
Sus dos millones
de habitantes saben disfrutar de la vida. En Perth todo el mundo anda en
bicicleta y pasa los fines de semana haciendo picnics en sus inmensas playas,
en sus jardines, y en los senderos del King´s Park donde se cuentan
8.000 especies de flores silvestres.
Entre otras
atracciones interesantes está el zoológico de Perth. Allí
se encuentran especies endémicas que, francamente, parecen de otro
planeta: el equidna, el djoongari, el ornitorrinco, el wombat, numbat,
chuditch y el wopilkara. Podés llegar hasta el zoo con el ferry
de Barrack Street o el colectivo número 110. Además, está
la prisión de Fremantle que estuvo abierta desde 1850 hasta 1991,
y que actualmente funciona como museo.
RECUERDOS
CURIOSOS
Un dato curioso
es que las costas de la isla aledaña fueron bautizadas como "Nido
de Ratas" por los primeros marinos holandeses, porque creían que
los canguros eran ratas gigantes. Ahora, esas mismas costas se llenan de
veleros que te llevan por el mar al atardecer. Y, si querés, podés
combinar la travesía con una cena de frutos marítimos y cerveza,
en Cottesloe o en Scarborough, barrios en los que la arquitectura británica
se mezcla con aires del Far West y toques asiáticos.
Todos los habitantes
de Perth recuerdan emocionados aquella noche de 1962 en la que dejaron
todas las luces encendidas para orientar al astronauta John Glenn en el
espacio, con la luz de la ciudad en medio de la inmensidad oscura del Pacífico
Sur. Otra curiosidad en este oasis florido.
INFO:
¿CÓMO
LLEGAR?
En vuelo, bus
o tren, desde Sydney. Acordate que las distancias en Australia son siempre
enormes: de Sydney a Perth hay tres mil kilómetros.
¿CUÁNDO
IR?
En septiembre,
cuando todas las flores se abren al mismo tiempo.
RECOMENDACIONES
No te pierdas
el paseo por los viñedos y bodegas, en el crucero que navega el
río Swan, y que durante siete horas te permite degustar cepas variadas
y detenerte en mansiones escocesas del siglo pasado.
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