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Coober
Pedy: la ciudad bajo tierra en Australia
Un
pueblo que vive debajo de la tierra, una bella piedra que atrae a miles
de personas,
una
ciudad minera, una tentación que se oculta bajo un suelo rojo.
Vida
subterránea
Cuando
llegás a Coober Pedy después de atravesar 850 kilómetros
al norte de Adelaida o 690 kilómetros al sur de Alice Springs, en
Australia, te encontrás en el medio de un abrasador desierto de
polvo rojo donde aparece un pueblo minero rodeado de grandes máquinas
excavadoras. Sólo más tarde descubrís que debajo del
suelo rojo que estás pisando hay hoteles, iglesias, restaurantes,
comercios, casas de familia y galerías de arte.
El 50
por ciento de los habitantes de Coober Pedy vive en casas excavadas debajo
de la tierra, que los locales llaman dugouts.
Esto
nació luego de que, en 1915, un hombre y su hijito encontraran un
inmenso ópalo mientras recorrían la zona buscando oro. Entonces
la Fiebre del Ópalo convirtió a esta parte del desierto en
un inmenso queso gruyere lleno de agujeros y túneles hechos por
los pioneros desesperados por encontrar la bella piedra.
La ciudad
pasó por sucesivos períodos de abandono y de invasión,
según se encontraran o no nuevas vetas. Los soldados australianos,
al regreso de la Primera Guerra Mundial, trabajaron en los socavones del
desierto.
Más
tarde llegaron al lugar inmigrantes yugoslavos y serbios que se instalaron
también a vivir bajo tierra y construyeron la primera Iglesia Serbia
subterránea con paredes de tierra comprimida.
Revolviendo
las sobras
Una actividad
compartida por lugareños y visitantes es el noodling, como llaman
a revolver el material de deshecho de piedra partida que se acumula junto
a las excavadoras, con la esperanza de encontrar trozos de ópalo
que los mineros hayan pasado por alto.
Muchos
australianos viven de esta actividad que reditúa buenos trozos de
ópalo en bruto. Para hacer esto se obtiene previamente un permiso
del dueño del terreno. Además hay que tener mucho cuidado
de mirar dónde uno pisa porque hay zonas llenas de agujeros verticales
que penetran la tierra donde sería muy peligroso caer. |
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La
piedra deseada
El ópalo
debe su belleza a que su masa silícea retiene minúsculas
gotitas de agua en su interior que refractan la luz formando los colores.
Se formaron hace 80 millones de años, cuando Australia se elevó
del océano y el silicio quedó apretado en el lecho de rocas.
El ópalo es la única razón por la que este pueblo
recibe unos 100.000 visitantes de todo el mundo por año.
El pueblo
produce el 70 por ciento de la producción mundial de la piedra que
brilla con los colores del arco iris. Coober Pedy es la Capital Mundial
del Ópalo, piedra nacional australiana.
Cuando
comenzó la Fiebre del Ópalo los aborígenes nómades
de la región se sorprendieron tanto al ver a los hombres blancos
metidos de cabeza en túneles en la tierra que llamaron a estos campos
Kupa Piti, que en lengua aborigen significa hombre blanco en un agujero.
El nombre inglés de Coober Pedy es tan sólo un anglicismo
del nombre indígena Kupa Piti. |
Es
difícil salir de Coober Pedy sin llevarte un ópalo de recuerdo.
Claro que ninguno será como el Olympic Australis, hallado en 1956,
de tres kilos y medio de peso. Pero podés llevarte un discreto opalito
por unos 35 dólares. Hay que tener en cuenta que los valores de
los ópalos varían según su diafanidad, color (los
más caros son los rojos, seguidos por los verdes y luego los azules)
y tipo de luces o reflejos que tengan adentro.
Paisaje
lunar
El agua
que sobra en el interior de los ópalos es la que falta en el desierto:
el agua de este sitio viene con un caño de una fuente a 30 km de
distancia. El clima tórrido siempre fue tan difícil de soportar
que vale la pena entrar a estas casas de paredes de tierra compacta, donde
no falta ningún elemento de confort y la luz eléctrica está
encendida todo el día, y para entender por qué todos siguen
habitando este sitio fresco y protegido del sol abrasador.
Los paisajes
lunares (o marcianos, por el color de la tierra) de Painted Desert y Breakaways
-cerca de Coober Pedy- fueron escenario de muchas películas de cine,
entre ellas Mad Max III y Priscilla, la reina del desierto. |
| El
hotel más insólito es el Desert Cave Hotel, el único
hotel bajo tierra del mundo, que tiene gimnasio, sauna, restaurante italiano,
bodega, negocios de souvenirs y taller de talla de ópalos, todos
bajo tierra. El hotel es de excelente nivel y buen gusto, cobra 152 dólares
la habitación simple o doble y organiza excursiones por los alrededores,
una de ellas para excavar en las minas en busca de tu propio ópalo.
Una comida en el exclusivo hotel sale entre 20 y 35 dólares.
Además
de conocer a fondo la cuna de la piedra que lanza luz desde su interior,
este sector del Outback te permite conocer los ranchos ganaderos más
grandes del mundo, y realizar recorridos por la zona acompañando
al cartero en cada parada, que siempre incluye té helado o un trago
de ron, invitación del dueño de casa. |
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