| A través
del Camino del Inca
Esta ruta
se ha transformado en una de las principales atracciones turísticas
del continente, por lo que miles de turistas de todo el mundo visitan Perú
cada año, en busca de lo exótico, lo rústico y lo
místico.
El
sol pega con fuerza en toda la región; no es para menos: los propios
Incas son descendientes del astro mayor que ilumina el planeta. La luz
y el calor del sol creador pueden compararse con la grandeza de este imperio
que sobrevivió a siglos de historia y que únicamente comenzó
a palidecer bajo las desavenencias internas, los problemas políticos
y la conquista de una civilización moderna y poderosa, que supo
aprovechar las diferencias que el deseo de poder había generado
en la clase dirigente.
Pero
una grandeza tan plena, tan enorme, tan verdadera, no podría jamás
sucumbir completamente. Aún persisten miles de ejemplos de ese pasado
grandioso que hoy vive en ruinas, en espíritus que se pasean orgullosos
por cada rincón, en creencias y costumbres, en tradiciones y en
un folklore que adorna el presente con mentalidades pretéritas llenas
de color y sabiduría.
Entre
todas las ruinas que hoy nos testimonian del ayer imperial de los Incas,
quizá la más famosa sea Macchu Picchu, también conocida
turísticamente como la Ciudad Perdida de los Incas.
Macchu
Picchu es mucho más de lo que los folletos de las agencias de viajes
se esfuerzan en señalar. Rodeada por muchos otros vestigios incas,
con una vegetación admirable a su alrededor, con la espectacular
ciudad de Cuzco que la vigila como un centinela del fin del mundo, con
el Camino del Inca esperando pies ávidos de aventuras que lo recorran,
Macchu Picchu pasa a ser una atracción más de un contexto
atractivo en su totalidad.
EL
CUZCO: UN PUNTO DE PARTIDA
Con
más de 300 mil moradores, Cuzco es la capital del departamento homónimo
y fue el centro administrativo, cultural y político del Imperio
Inca. Además, es la ciudad más antigua y continuamente habitada
del continente sudamericano.
Para
la mente indígena y sus creencias, la ciudad fue fundada en el siglo
XII por el primer Inca Manco Capac. Y decimos para la mente indígena
porque las pruebas arqueológicas realizadas en el lugar comprueban
que Cuzco ya había sido habitada varios siglos antes por otras culturas.
Durante
muchos años los Incas sólo dominaron una pequeña parte
circundante en las cercanías de Cuzco. Recién en 1438 y durante
los siguientes 25 años expandieron sus dominios y conformaron su
gigantesco imperio. La importancia de la ciudad sólo declinó
al caer en manos de los españoles, quienes transportaron la capital
a Lima y demolieron la mayor parte de la arquitectura inca del Cuzco, reconstruyendo
sobre esos cimientos la ciudad que hoy aprecia el ojo turista.
El
espíritu inca impera en cada calle, en cada edificio, en cada persona.
Un recorrido por la ciudad permite desde un principio saborear épocas
lejanas. La mayor parte de las calles centrales y edificios principales
de Cuzco están construidos sobre paredes de piedras que fueron hechos
por los Incas y que formaban parte de las antiguas construcciones de la
ciudad. Estos muros se conservan en perfecto estado y fueron construidos
utilizando una técnica muy particular, que consistía en llevar
las piedras a un estado de incandescencia, gracias al cual se unían
entre sí sin dejar el más mínimo espacio entre ellas.
Es
desde Cuzco donde salen los trenes hacia Macchu Picchu, tanto para quienes
pretenden hacer el Camino del Inca como para quienes prefieran trasladarse
hasta las ruinas vía ferrocarril. Para realizar el Camino del Inca
hay que bajarse en la estación conocida con el nombre de Kilómetro
88: es allí donde empieza la travesía.
CAMINO
DEL INCA: PREÁMBULO DE MACCHU PICCHU
Si
se va en busca de soledad, de rusticidad, de misticismo y exoticidad, el
Camino del Inca no es el lugar más apropiado para conseguirlo. Hay
que tener en cuenta que tanto la travesía a pie como las propias
ruinas de Macchu Picchu son las actividades más populares y conocidas
por todos aquellos que visitan América del Sur. Pero igualmente
la experiencia es espectacular y muy enriquecedora. Se puede optar por
hacer el trekking con o sin guía, llevar equipos propios o alquilarlos,
o elegir entre otras de las abundantes ofertas que conviven en Cuzco.
La
larga caminata comienza en la estación Kilómetro 88 del tren
que va hacia Aguas Calientes y las ruinas. Una vez allí, con la
mochila al hombro y unos buenos zapatos cómodos, comienza el recorrido.
Se cruza el río Urabamba sin mayores dificultades que las que representa
atravesar un puente o, en su defecto, mojarse un poco los pies.
A
continuación, el camino se pierde entre árboles y arbustos,
entre subidas y bajadas. Algunos trayectos son realmente cansadores por
lo abrupto de los ascensos, pero durante varios tramos el terreno es casi
plano y se puede descansar y recuperar energías. Puentes fabricados
con troncos son otro condimento habitual del paisaje que ayuda a superar
los ríos que se cruzan por el camino.
Hacia
el anochecer del primer día de caminata, siempre que el ritmo haya
sido bueno, se llega hasta lo que para la mayoría de los transeúntes
es el primer campamento: Tres Piedras Blancas. Para quienes no lleguen
hasta allí antes del anochecer hay un lugar ideal para pernoctar
varios kilómetros antes llamado Huayllabamba.
LA
CIUDAD PERDIDA
El
día siguiente es quizás el más agotador. La mañana
comienza con una empinada subida de más de dos kilómetros
que permite llegar hasta el Paso Warmiwañusca que, según
los carteles del lugar, está ubicado a 4.198 metros sobre el nivel
del mar. Todo el paisaje está encuadrado por bosques y ríos,
en los que es posible conseguir agua potable.
A una
hora del Paso Warmiwañusca se encuentran las ruinas de Runtucaray.
A partir de allí hay que luchar cuesta arriba durante un par de
horas hasta llegar al Segundo Paso, a 3.998 metros de altura. Desde allí
no se tarda mucho en llegar a las magníficas ruinas de Sayacmarca
que regalan una vista impresionante de las lagunas y montañas que
las rodean.
Se
puede acampar cerca de las ruinas pero, si aún se conservan energías,
conviene continuar hasta superar el Tercer Paso, ubicado muy cerca de las
restauradas ruinas Phuyupatamarca, donde se puede acampar. Un poco más
adelante se encuentra un albergue juvenil con más comodidades. En
el camino hacia el Tercer Paso no hay que perder la oportunidad de apreciar,
en toda su dimensión, el terraplén y el túnel que
aparecen sobre la ruta, ya que han sido construidos por los mismos Incas
y se conservan casi intactos hasta hoy.
Más
adelante la ruta se cruza con las pequeñas ruinas de Huiñay
Huayna, desde donde un serpenteante sendero lleva al caminante hasta las
ruinas Itipunku, más conocidas como Puerta del Sol, y último
campamento antes de llegar a Macchu Picchu. La noche allí se pasa
de manera excelente entre las guitarras y las anécdotas de los demás
exploradores de tierras incas con quien uno se encuentra al caer el sol.
El
tercer día del Camino del Inca se hace más corto y menos
cansador que los anteriores, quizá por la ansiedad de llegar a Macchu
Picchu o porque la cercanía de las ruinas irradia más energía
a los cuerpos que se van acercando.
La
mañana en Puerta del Sol viene con sorpresa incluida ya que a lo
lejos se puede percibir la famosa postal que forman los picos cercanos
a Macchu Picchu. En sólo 30 minutos de ascenso se puede llegar a
las principales y más famosas ruinas que los Incas han legado a
la historia y a la humanidad. A esas horas matinales el objetivo inicial
está cumplido: nuestros pies descansan sobre las piedras y la tierra
de la Ciudad Perdida de los Incas.
INFO:
¿CUÁNDO
IR?
La
mejor época para realizar el Camino del Inca es entre junio y agosto,
cuando las lluvias bajan su índice de precipitación. Pero
esos meses son también los de mayor arribo de turistas, por lo que
quizá convenga soportar un poco las lluvias pero tener algo más
de soledad.
¿CÓMO
LLEGAR?
Hay
múltiples opciones para llegar a Macchu Picchu desde Buenos Aires:
por vía aérea hay vuelos diarios a Lima y desde allí
a Cuzco; y por tierra se puede elegir ir por la ruta a través de
Chile o de Bolivia (esta última es la más atractiva y recomendable).
RECOMENDACIONES
Cuzco
es muy turístico y por esta misma razón se producen más
asaltos y robos que en cualquier otra parte del Perú, sobre todo
en horas nocturnas. La vacuna contra la fiebre amarilla también
es recomendable para evitar un mal rato.
IMPERDIBLES
Muchos
se asustan ante el Camino del Inca por su extensión y el tiempo
que se necesita para realizarlo -de tres a cuatro días-; pero es
importante saber que, desde hace poco, existe un camino alternativo más
corto, de uno o dos días, y que permite igualmente conocer la majestuosidad
del lugar.
Si
vas a Bolivia, no dejes de leer la siguiente solicitada.
SOLICITADA:
Laguna de la muerte
Compañeros
viajantes:
A
modo de recomendación les acercamos un dato de suma importancia.
Quienes
estén interesados en conocer Potosí (Bolivia) y sus alrededores
se toparán con tres obligadas propuestas de excursión: La
Casa de la Moneda, las Minas Cooperativas y los Baños Termales (Laguna
de Tarapaya) ubicados a aproximadamente 25 kms. de la ciudad.
Esta
laguna es una caldera circular volcánica de aguas termales que en
lugar de lava emana agua hirviendo, y es conocida como Ojo del Inca, Baño
del Inca o bien como Laguna de la Muerte. En su interior hay fisuras que
generan corrientes de agua que succionan hacia el fondo lo que esté
en la superficie, expulsándolo hacia fuera muchas horas más
tarde.
Ya
son demasiadas las vidas que ha cobrado este lugar, entre ellas la de Teresa
Julia Groisman, de sólo 18 años, hija, hermana, novia y amiga,
el 10 de enero de 2000.
El
lugar merece ser visitado pero es importante que NO SE BAÑEN en
la laguna, aunque nadie se los advierta e incluso si los alientan a hacerlo.
Esperamos
atiendan a esta recomendación y la comenten a otros viajeros para
evitar que estos hechos se repitan.
Matías
Omar Jalil (26.338.040) / Gabriela García Ben (28.323.013) / Guadalupe
Ruiz (28.864.988) / Lucía Vera Groisman (26.000.105)
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