..
.
.

:: Argentina ::
 Argentina Destinos
 Estancias en Argentina
 Hospedaje Argentina
 Agencias de Turismo
:: Aventura ::
 Montañismo
 Trekking
 Mountain bike
 :: Regiones ::
 Europa
 Asia
 Africa
 Oceanía y Pacífico
 Norte América
 Centro América
 Sud América
 :: Servicios Varios ::
 Conversor de monedas
 Distancias e / capitales
 :: Documentación ::
  Pasaporte
  Visas
  Vacunas Necesarias
 :: Consejitos ::
 Aduana
 Dinero en el viaje
 Equipaje
 Pasajes más baratos
 :: Información Util ::
 Embajadas
 Consulados
 Casas turismo exterior
 Casas turismo interior
ENLACES

Sitios Amigos

 

 

RECOMENDADOS

Luciana Salazar


Florianópolis, donde habitan los hombres de escamas en la piel 

Miles de personas visitan cada año esta isla del sudeste de Brasil. "Algo", más allá de sus hermosas playas, atrae sus miradas. Todos buscan y finalmente encuentran ese "jeito" particular.

En las playas de la concurrida Florianópolis, podés encontrarte con las olas justas para surfear, podés bailar lambada o samba brasileña, escuchar reagge, cambiar de color de piel, nadar entre peces, ir a ferias y shoppings, conocer gente de muchos lugares del mundo, tomar una cerveza muy suave que te va poniendo a ritmo, casi sin sentirlo, ver las estrellas más hermosas del planeta junto con la persona indicada... Pero lo que no podés dejar de conocer, lo realmente único, lo que hace que la isla tenga ese "algo" tan especial, son los hombres que pueblan sus costas, hombres de escamas en la piel. 
 

COMO CARDUMEN EN PECERA 

En enero de 1999, fui con mis hermanos, Guillermo, Laura y Cecilia, a pasar unos días a las playas de la isla. Hicimos Buenos Aires-Florianópolis dentro de un auto completamente cerrado, con un reloj que no bajaba de los 150 km/hs. La ruta se volvía borrosa, la velocidad hacía que la atmósfera pareciera agua… Viajábamos "como un cardumen dentro de una pecera". 

Florianópolis es la capital del estado sureño de Santa Catarina, y es quien, a su vez, le da el nombre a la isla. Tiene una superficie total de 430 kilómetros cuadrados y cuenta con 42 playas, subdivididas en tres sectores bien distintos: norte, este y sur. 

Las playas del norte están equipadas con la mejor infraestructura para el turismo y por supuesto son las de precios más altos. El norte es el sector elegido por el turista argentino; jet ski, kayacs, y windsurf son los deportes del lugar. Canasvieiras, una de sus playas, ubicada a 27 km del centro, es tan grande que prácticamente puede formar una ciudad independiente. Praia Ingleses, otra de las conocidas de la zona, fue nuestra primera parada. 

DE PESCADOS Y PESCADORES
Después de una refrescante ducha, salí a recorrer Ingleses. Eran alrededor de las cuatro de la tarde y llovía un poco, uno de esos días de olor a peces y playas despobladas que ponen en marcha a los pescadores del lugar. 

Fui a la playa. Ahí estaban todos juntos. Unos 20 hombres, bien alineados, tiraban de una soga que seguía hasta el mar; a los primeros el agua les llegaba hasta arriba de la cintura. Miré hacia el mar y vi cómo, a dos o tres cuadras de la costa, todos recogían con fuerza la red que, poco a poco, se acercaba al continente. No sé cómo, pero de repente me encontré tironeando de esa soga. No me hablaron, pero me dejaron ayudar. 

La fila de pescadores estaba formada por distintas edades y estaturas. Todos con sus camisetas, o sin ellas, sus pantalones cortos gastados, sus ojotas, con sus cuerpos musculosos y pieles curtidas por el sol y el mar. Forcejeaban suavemente contra la fuerza de una enorme corriente de peces. Los primeros de la fila corrían a los últimos lugares a medida que avanzaba la red hacia nosotros. Lo más particular de estos hombres era sus ojos; eran ojos que veían la profundidad del mar, aún mientras estuvieran con los pies bien plantados sobre la tierra. 

Pasaron dos horas hasta que esa red de nylon, tan grande como una carpa de circo, llegó a la costa, repleta de todo tipo de pescados. 

Millones de peces enredados, una clasificación rápida y sistemática, y de golpe una montaña de anchoas, lulas, sardinas; todo junto a mí. Un pescador se me acercó, me sonrió y me dijo algo en portugués que no entendí, era mi primer día en Florianópolis y mi oído todavía no se había acostumbrado a la nueva lengua. 

Interpreté que esa montaña era algo así como mi paga por haber ayudado, así que agarré orgullosa mi premio y empecé a alejarme de la costa, mientras se empezaba a llenar de ávidos compradores de pescado fresquito, fresquito. 

MAR ADENTRO

Pantano do Sul, ubicada en la parte sur a 28 km del centro, es el nombre de la playa y forma parte de la zona menos "civilizada" de la isla. 

A las cinco de la mañana no hay nadie en las playas, ni siquiera el sol. Los únicos que las pueblan son las gaviotas que dan sus matinales gritos y unos 50 hombres que mueven sus barcos de madera, precarios, de maderas pintadas con colores desgastados y siempre llevan inscripto el nombre de algún ser querido o algún "orixa" (duende protector de la religión umbanda) "para que los cuide y acompañe en alta mar". 

Por la madrugada, los barcos se dirigen hacia alta mar, donde los esperan 10 largas horas de trabajo, que por supuesto sólo serán provechosas si las redes vuelven llenas. Simplemente en esto consiste la supervivencia en esa parte del mundo. 

Pescado ensopadinho (sopas, tipo puchero, a base de algún pescado), pastel de camarao (camarones), langostinos, siri relleno (cangrejo relleno), mejillones al limón, linha enmarinada (rebozado en harina y frito): son algunos de los manjares frescos que todos los días traen una cantidad de pescadores a las costas de la isla. Imperdonable es entonces no sentarse en alguno de los bares que bordean las playas, mientras ves el atardecer al ritmo de algunos tambores. 

COMO PEZ EN EL AGUA 
Barra de Lagoa es una de las playas que integra la parte del este de la isla; y allí fue donde alquilamos nuestra casa, a 20 km del centro. Es una comunidad de pescadores, "el mayor núcleo pesquero de la isla". 

Las posadas y lugares para albergarse no son muchos; yendo hacia el sur del canal, que atraviesa el pueblo, directamente ya no hay dónde hospedarse. Los pescadores alquilan sus casas para asegurarse una entrada de dinero en efectivo con el que en general construyen más casas de alquiler. Los precios no son caros, por 7 dólares por persona por día se consigue una casa con vista al canal, con baño, cocina, dos dormitorios, y alguna hamaca paraguaya colgada en la galería. Hasta podés conseguir una con muelle propio. 

Alquilar sobre el canal tiene sus particularidades. Por un extremo tu casa desembocará en una enorme laguna y por el otro en el mar; para cruzarte de un lado a otro deberás usar una canoa, con un par de palos y dos remos. Al principio no crees poder remar más que con dos remos, pero te aseguro que después de unos días no hay nada como un palo largo de caña, para solamente timonear la canoa y dejar que la corriente haga el resto. 

Marquinho, hijo y nieto de pescadores, era el nombre del dueño de nuestra casa. Nos hicimos buenos amigos. Un día, mientras charlábamos, me dijo: "nosotros vivimos casi la mitad de nuestra vida dentro del agua, hasta que un día ya no volvemos a tierra, nos quedamos allí. Finalmente ese es nuestro lugar". 

Los hijos de pescadores acompañan a sus padres desde chicos y así van aprendiendo todos los gajes del oficio, desde cómo hacer un barco, hasta cómo enfrentar una tormenta marina. Sus padres y el resto de los pescadores del grupo les enseñan a interpretar los olores, los cambios de color del cielo y el mar, a manejar el timón, a subir una red, a pescar. Así es como los niños aprenden a ver el mar con ojos de pez, a moverse en él "como peces en el agua". 

Marquinho había heredado, de su padre y su abuelo: la visión de la vida, una gracia muy particular, la habilidad para el oficio, dos grandes redes (ya en desuso), la más completa taxonomía de peces del pueblo, y ese brillo a escama en la piel. 

INFO: 

¿CÓMO LLEGAR? 
Podés ir por tierra, o por aire. La isla cuenta con un aeropuerto, y desde todas las capitales de Brasil salen ómnibus y aviones hacia la isla. 
Florianopolis está a 300 km de Curitiba y a 476 km de Porto Alegre. 

¿CUÁNDO IR? 
De octubre a marzo es la mejor época para disfrutar de las playas. En febrero podés disfrutar del carnaval, pero también es la época de más gente. 
De abril a mayo la temperatura es más amena, y la ciudad está más tranquila. 
Agosto y septiembre son los meses de lluvia. 

RECOMENDACIONES
Lo mejor para recorrer la isla, de costa a costa y a tu ritmo, es alquilar un auto. 
Igualmente Florianópolis cuenta con una red de ómnibus bien diseñada que llega a todos lados. 
Para más información: www.guiafloripa.com.br, esta página tiene buenos datos (inclusive un cuadro con los horarios de los micros). 
 
 
 

 

::: VOLVER AL INDEX DE TURISMO :::

Google
 
Web
www.averlo.com


:: RECOMENDADOS ::

:: Más Notas ::
TURISMO
Junín de los Andes

Junín de los Andes es ideal para usted y toda su familia. En la ciudad podrá conocer su historia a través de sus museos mapuches y del circuito histórico autoguiado. 
TURISMO
Trekking
NORTE AMERICA
Destinos Románticos
SUDAMERICA
La Isla de Pascua

.
barra_nombres
Averlo.com - Averlo.com.ar © 1999 - 2009  : Normas de Confidencialidad  : Colabora con nosotros : Mapa del Sitio  : Publicidad
.