| Nazca,
misterios entre líneas
Visitar
Nazca es sumergirse en una cultura única en el mundo con restos
arqueológicos sorprendentes, como las famosas líneas grabadas
en el desierto.
Pista
de aterrizaje de OVNIs, observatorio astronómico, plano gigante
de ríos subterráneos, relato incomprendido de tiempos antiquísimos
o simplemente un monumental ornamento de la cultura Nazca, las asombrosas
figuras labradas en la tierra siguen sorprendiendo al viajero que las visita.
Pero Nazca también ofrece
otros tesoros tan valiosos como sus famosas líneas.
Ubicado a 450 km al sur de Lima,
cerca de la costa del Pacífico, el pueblo es la base ideal para
recorrer los acueductos milenarios que aún hoy lo alimentan; los
cementerios nazcas, la mayoría de los cuales fueron huaqueados (choreados,
en la jerga arqueológica); y la ciudad de Cahuachi, capital de la
desaparecida civilización Nazca.
Antes de salir por tu cuenta, o
contratar cualquier servicio de turismo, buscá a Jesús por
la calle Bolognesi, cerca de la estación de servicio. Panzón,
amable y entrador como pocos, Jesús dejó su puesto en un
banco y se convirtió en guía. Para recorrer Nazca a fondo,
nadie como él y su nave, un viejo Dodge deluxe con aires de 4x4.
Un vuelo
por las líneas
Los
enormes geoglifos (figuras hechas con surcos en el suelo) que cubren las
pampas de Nazca, Palpa, Ingenio y Socos sólo son visibles desde
el aire y con mayor nitidez, al amanecer. El vuelo dura una media hora
en aviones para cuatro personas y el piloto. El precio sobrevuela los u$s50,
pero es conveniente regatear.
Desde
lo alto, las laderas marrones descubren gigantescas figuras surcadas en
la arena: el mono, que mide unos 188 metros, tiene una enorme cola en espiral
y se cree que representa la constelación de la osa mayor; la araña,
con 46 metros de largo, está ubicada entre una enorme red de líneas
rectas; el colibrí, la figura más armoniosa, tiene una distancia
entre sus alas de 66 metros; y el pájaro gigante, de 300 metros
de largo y 50 de ancho, posee un pico que señala la salida del sol
en el solsticio de invierno. Las figuras son muchas más, e incluyen
también a un humanoide ascendido a astronauta y a cientos de líneas
y formas trapezoidales. Entre los reptiles, el lagarto perdió sus
patas por la construcción de la carretera Panamericana, gracias
al nulo respeto por el pasado de quienes la trazaron.
La historia dice que las líneas
fueron descubiertas en 1939 por el estadounidense Paul Kosok, y que su
discípula María Reiche dedicó su vida a su estudio.
Tanto empeño puso que bautizaron con su nombr e
a una de las calles del pueblo.
Chauchilla, un cementerio al descubierto
Muy cerca del aeropuerto se encuentra
el cementerio de Chauchilla, uno de los principales centros funerarios
de los nazcas. Por unos pocos dólares es posible husmear la muerte
ajena, y ver, durante una visita de dos horas, cómo eran acomodados
los cadáveres dentro de las tumbas.
En realidad, Nazca está rodeada
de cementerios, todos ellos profanados. Si tenés la suerte de encontrar
a Jesús en tu camino, pedile que te lleve a recorrerlos. Cada pozo
que te cruces en el desierto es, en realidad, una tumba saqueada por los
huaqueros. Junto a los agujeros, mezclados con la arena, aún hay
restos de cerámicas con figuras típicas, similares a las
líneas, que eran enterradas con los muertos. Supuestamente, tomarlas
es delito, pero si Jesús te lo previene, pedile que te muestre una
cerámica con una enorme ballena dibujada que esconde debajo de la
alfombra de su Dodge.
Un desierto
de agua
La
siguiente parada son los acueductos. Desde la época de los nazcas
(300 a.C.-900 d.C.), y durante las sucesivas invasiones inca y europea,
hasta nuestros días, estas espirales de piedra que se hunden en
la arena transportan agua sin pausa. Se conocen unos 37 acueductos que,
mediante la intrincada conexión subterránea que abarca cientos
de kilómetros, regaban 12.000 hectáreas. Este milagro se
entiende mejor al saber que en la zona de Nazca llueven 3 mm. anuales,
o sea nada.
El misterio del origen del agua
pareció revelarse durante el terremoto de noviembre de 1996, cuando
las fallas geológicas que atraviesan la zona se abrieron de par
en par y de ellas salió, precisamente, agua. La teoría es
que estas fallas trasvasan aguas subterráneas desde los valles y
quebradas cercanas. Los lugareños dicen que por la noche se escucha
el ruido de torrentes desde las montañas, como si fueran recipientes
huecos henchidos de líquido.
Cahuachi,
la capital
Cuando
ya sientas una gran admiración por la cultura Nazca lo siguiente
es visitar su capital. Hasta allí sólo un guía puede
guiarte porque el "camino" a Cahuachi se borró hace tiempo entre
las dunas, si alguna vez existió. A unos 50 km de Nazca se levantan
los edificios de la principal metrópolis Nazca. Como nunca llueve,
sobrevivieron desde su origen a pesar de estar hechos de adobe.
Si vas entre enero y junio, a lo
mejor te resulte abu rrido
porque apenas pueden identificarse las murallas y parte de un templo piramidal
en el centro, de unos 20 metros de altura. Igual vale la pena.
Entre agosto y diciembre, un equipo
de arqueólogos italianos, encabezados por Giuseppe Orefice desentierra
los restos de Cahuachi y la muestran en todo su esplendor. Antes de volver
a Italia, los arqueólogos cubren nuevamente la ciudad con desierto
para dificultarles el trabajo a los huaqueros a la hora de "visitar" las
ruinas.
Lomas, la
puerta al Pacífico
Y para ir despidiéndote de
Nazca, nada mejor que una parada en Lomas, para disfrutar del atardecer
sobre el Pacífico con una cerveza "Cuzqueña" en los paradores
de la playa.
Pequeño pueblo de pescadores,
Lomas supo ser el puerto por donde escapaban los cargamentos de valiosísimas
reliquias nazcas hacia Europa y Estados Unidos.
Hoy, que el pasado sólo es
fuente de recursos para el turismo, las familias de Lomas explotan
en sus precarios paradores de la playa la vida que extraen del Pacífico.
Allí, el ceviche (pescado crudo) es el plato obligado. Con un poco
de buena onda es probable que ni siquiera te cobren la comida.
Antes de perder la cabeza con la
"cuzqueña" recordá que el último bus hacia Nazca (1
hora) sale a las 18 horas. Si lo perdés, o decidís quedarte,
las opciones son las fiestas del club social de Lomas, muy etílicas
y en penumbras, o jugarte un metegol cerca del mar saboreando unas buenas
salchipapas, salchichas cortadas en rodajas con abundantes papas fritas,
abrazadas por un pan de hamburguesa. Un manjar perfecto para concluir un
día inolvidable.
Info:
¿Cómo llegar?
Se puede llegar en avión
desde Lima, Ica y Cuzco. En bus, desde Lima son ocho horas de viaje, y
desde Arequipa 12. Hasta Cuzco hay 36 horas, pasando por Arequipa.
¿Cuándo ir?
En la costa peruana, de enero a
abril es verano (aunque hay muy poca diferencia con el invierno). Lo mejor
de esta época es que es temporada baja y los precios son mucho más
fáciles de regatear.
Imperdibles
Todo. Llegar hasta Nazca y no conocer
cada testimonio de su pasado es desperdiciar una oportunidad tan rica como
las ruinas incas en Cuzco.
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