| ¿Quién
se acostará conmigo si lo tengo chico?
Muchos varones, homo o heterosexuales,
esconden tras la presunta pequeñez de su pene, patologías
más profundas como ser eyaculación precoz, impotencias, fobias
o cuadros de baja autoestima con gran desvalorización. Es una manera
de no ver el verdadero problema: “¡a mí quién me va
a querer si lo tengo tan chico!”.
Muchos sostienen que sus
compañeras piensan que no rinden como deben porque el tamaño
de su pene no es satisfactorio, aunque ellas no lo confiesen. Es una sucesión
de sobreentendidos y supuestos (él cree que ella cree que él
cree) y sobre estos silencios y suspicacias se generan situaciones conflictivas.
Cuando se convierte en obsesión puede llegar a perderse el apetito
sexual, debido al convencimiento de que va a pasar vergüenza, actuando
como una verdadera pantalla encubridora que el mismo sujeto desconoce:
él sigue afirmando que no sale, no tiene pareja, ni esposa ni hijos,
por una cuestión de tamaño. Como si un encuentro sexual entre
las personas no fuera un acto de reciprocidad, un dar y recibir amor, placer,
afectos y emociones, y no meramente una prueba de medidas o cantidades..
Habrá
varones que pensarán: “sí, está bien todo lo que usted
dice, pero las mujeres le dan importancia a la medida”. En general, lo
que observamos nosotros es que las mujeres se fijan en otras cosas y no
sólo en el enorme falo. Aquélla es una creencia netamente
masculina que trasladan a la mujer. Para la mayoría de ellas, y
según sus expresiones, tiene mucha más importancia que él
sea cariñoso, dulce, atento, cuidadoso, galante, el modo en que
se dirija a ella, la manera de vestir, la inteligencia o cultura que posea,
en fin, una amplia gama de aspectos. Prefieren todo eso antes que un par
de centímetros más en el pene. Esto no quita que una muchacha
pueda fantasear con el volumen pero no suele pasar de esa fantasía;
en el mismo nivel, a un varón le puede resultar más atractiva
una mujer de pechos grandes, pero no le garantiza que vaya a tener una
relación amorosa más placentera; aunque no se le puede negar
valor simbólico.
Dr. Adrián Sapetti
http://www.sexopsi.com.ar
|