| Para un sexo anal sin sobresaltos
Estos
consejos prácticos le harán disfrutar al máximo de
la penetración anal, la cual es dolorosa únicamente cuando
uno no está preparado ni física ni psicológicamente.
Normalmente, el esfínter anal (músculo situado en la extremidad
del recto), se contrae siempre que es estimulado: la introducción
del pene o de un dedo puede resultar desagradable. Si fuerza a su pareja,
o si no presta atención a los movimientos que hace, la penetración
puede ser dolorosa e, incluso, acarrear lesiones.
Tener
realmente ganas
La
penetración por detrás sólo es fuente de placer cuando
es deseada. Una persona tensa o con miedo no podrá relajar su ano,
y cualquier intento de introducción provocará dolor. Sobre
todo, no intente forzar a su pareja; el dolor puede ser muy fuerte y bloquear
psicológicamente a la persona durante un largo tiempo... Para suscitar
el deseo, dos consejos : hablar de ello y desarrollar la sensibilidad.
Al hablar se pueden disipar los temores frente a esta práctica desconocida,
y comprender lo que el otro siente para no correr el riesgo de forzarlo.
Desarrollar
la sensibilidad permitirá a la mujer de asociar la estimulación
anal al placer sexual : durante una penetración tradicional, el
hombre puede acariciarle delicadamente el ano con un dedo, sin llegar a
introducirlo. Se trata de una región muy sensible, por lo que las
caricias son, en general, agradables. Intente asociar esta estimulación
al orgasmo tradicional. Progresivamente, en los siguientes encuentros,
el hombre intentará introducir la punta de su dedo, pero nada más,
y justo cuando su compañera llegue al orgasmo. Ella pronto le pedirá
más.
Limpiar
bien
Antes
del sexo anal, algunos se duchan "a conciencia", o utilizan una pera para
llegar a los sitios más recónditos. En cualquier caso, lave
minuciosamente todo lo que haya entrado en contacto con el ano (dedos,
pene, objetos) antes de volver a tocar los órganos genitales o la
boca; así se evitarán infecciones y vaginitis. Tenga cuidado
con el anilinctus (lamer el ano de su pareja), ya que al transferir bacterias
del ano y el recto a su boca y estómago, puede dar lugar a infecciones
graves como la gastroenteritis, hepatitis ...
Lubrique
bien
Al
revés de lo que sucedía con la vagina, el ano no está
lubrificado, ¡por mucho que la mujer se excite! Por lo tanto, es
indispensable utilizar un lubrificante que facilite la penetración
(lo mejor es un gel a base de agua). Algunos geles vienen en frascos muy
prácticos, sobre todo cuando se tienen las manos ocupadas...
Preparación
progresiva
El
esfínter puede dilatarse ampliamente y aceptar, sin dolor alguno,
sexos de cualquier tamaño; basta con tener paciencia e ir poco a
poco. Si la persona se queja, incluso después, es porque no ha logrado
relajar su esfínter. La penetración puede prepararse con
un juguete sexual específico para estos menesteres, preferentemente
liso y con un diámetro inferior al de la verga. El objeto se introduce
fácilmente, ayudando a dilatar el esfínter sin dolor y progresivamente;
resulta más eficaz que un dedo, que siempre es más agresivo.
Utilice el juguete durante 5 o 10 minutos para que la dilatación
sea completa, antes de pasar a cosas más serias. También
puede utilizar consoladores, empezando por uno mini.
La
mujer al mando
Lo
mejor es que la mujer contrôle la primera penetración: evitará
cualquier dolor y se sentirá más relajada. Para comenzar,
ella misma podrá introducirse el juguete sexual, a su ritmo. Cuando
se encuentre a gusto, el hombre tomará el relevo. Durante la penetración,
será ella quien dirigirá el sexo de su compañero,
moviéndose suavemente para encasquetarlo bien. Si la postura en
la que está no le permite muchos movimientos, dele instrucciones
a su compañero, que él deberá seguir al pie de la
letra, antes de poder ser más activo...
Utilice
preservativos
Sin
preservativos, las bacterias del recto pueden causarle comezones en el
pene e infecciones en la uretra. Si usted o su pareja están infectados
por el virus del SIDA, el riesgo de transmisión a través
del ano es mayor que por medio de cualquier otra práctica sexual
(penetración vaginal, sexo oral). Los tejidos del ano y el recto
son más fáciles de dañar, lo que facilita la transmisión
del virus a la sangre. Se debe utilizar siempre un preservativo, que se
cambiará antes de la penetración vaginal.
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