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Isabel descansaba desnuda sobre la extensa toalla de playa, con su cuerpo reluciendo bajo el cálido sol. Su intenso bronceado era aún más evidente a causa de la blanca y lechosa piel que mostraba en el lugar del escaso tamaño de su bikini favorito. Tres de sus mejores amigas estaban sentadas alrededor de ella, desnudas también, masturbándose con los dedos y extendiendo los líquidos provinientes de sus coños por sus sudorosos cuerpos. Los jugos de Isabel empapaban sus propios muslos y la toalla de playa que tenía debajo también estaba mojada de ellos. Alicia, una rubia, se había puesto sobre ella, abriéndose de piernas, y estaba frotando su lubricado coño atrás y adelante contra la puntiaguda teta de Isabel. Las otras chicas también sudaban bajo el cálido sol, y todo lo que Isabel veía era carne desnuda y reluciente. El patio trasero de la casa estaba oculto a la vista, aunque era algo pequeño. No había vallas, solo paredes de yeso, y tampoco habian ventanas por las que poder observar a hurtadillas el espectáculo de cuatro desnudas y sudorosas jovencitas. Isabel había estaba experimentando varios orgasmos, y le llegaban con tanta rapidez que parecía como si fuese uno largo y continuo. El grueso vibrador que llenaba su coño hacía que sus músculos se tensasen y flexionasen sin parar. Estefanía se acercó a la cabeza de Isabel, y con sus dedos llevó a sus mejillas sus viscosos jugos. Isabel observó el delgado cuerpo de Estefanía, y sus grandes y firmes pechos. Estefanía estaba meciendo sus caderas y sus tetas, suaves y seductoras, se agitaban a causa de sus movimientos. Observó los dedos de la chica moverse en dirección a su cara, y entonces los sintió deslizándose húmedamente por toda su mejilla, atravesando sus labios y bajando por su otra mejilla. El aroma de su fragancia femenina llegó a la nariz de Isabel y esta se lamió los labios cubiertos de jugos, saboreando la corrida de Estefanía. Tenía un sabor entre dulce y salado, suave y delicioso, como un maravilloso postre con el que deleitarse. Linda separó las piernas de Isabel, y comenzó a meter y sacar el enorme vibrador en su delicado y bronceado coño, viéndolo brillar a la luz del sol. Las caderas de Isabel giraban mientras la gruesa polla de plástico se deslizaba dentro y fuera de su coño. Linda estaba fascinada y excitada por los eróticos balanceos del culo de Isabel cada vez que la polla de goma cambiaba de dirección. Linda frotaba su propio coño contra los extendidos muslos de Isabel. Linda se inclinó hacia adelante, cubriendo con su largo y negro pelo el bajo vientre de Isabel y su monte de Venus, acariciando a la chica con sus suaves y sedosos cabellos. Los ojos en forma de almendra de Linda se cerraron al notar la cercanía del orgasmo, y su pequeño cuerpo Asiático se sacudió mientras su orgasmo surgía de sus pequeñas entrañas. Sus jugos mojaron el muslo de Isabel, y recubrieron su propio entrepierna con una deliciosamente cálida húmedad. Alicia se agachó y mamó uno de los pequeños y oscuros pezones de Linda, haciendo que la chica Oriental sonriese sensualmente y suspirase. Alicia bajó la mano y frotó el clítoris de Linda, con sus dedos deslizándose por los dispersos y suaves pelillos que apenas cubrian el monte de Venus de la chica. Eran un estudio de contrastes, con la rosada piel de Alicia contrastando con el tono más oscuro de la chica Asiática. Alicia era una chica alta, de casi 1'80 de altura, con enormes y abundantes pechos, un par de suaves y redondos globos formaban su culo, y su piel era blanca como la leche. Comparada con la rubia, Linda parecía aún más bajita de los 1'60 que medía, con rasgos casi delicados, un tono de piel moreno intenso que daba pistas de sus orígenes Polinesios, pechos pequeños coronados con dos oscuros pezones del tamaño de dos monedas de 25 ptas, y un apretado y duro culo. Estefanía pasó su pierna izquierda por encima de la cabeza de Isabel, y lentamente bajó su empapado y mojado coño hacia Isabel. Estefanía se había afeitado casi por completo el coño, dejando su monte de Venus apenas cubierto por su espesa mata de pelo castaño. Isabel vió el desnudo y reluciente coño descender hacia su cara, disfrutando de la visión de las increibles curvas de Estefanía, y del calor que emanaba de su cuerpo. Los suaves muslos y nalgas de Estefanía se apretaron contra ella y extendió su lengua, lamiendo la suave y empapada raja de la chica, saboreando sus jugosas delicias. Estefanía se corrió, y sobre los labios y la lengua de Isabel cayó un torrente de jugos surgido del coño de su amiga que lamió vorazmente. Alicia se puso encima de todas, y Estefanía se inclinó hacia adelante, lamiendo en círculos el arrugado y rosado ano de Alicia, para luego bajar hacia sus relucientes y húmedos labios vaginales. Alicia se echó hacia arriba y dejó que Estefanía le metiese la lengua por el coño, mientras Linda se daba la vuelta y reposaba su cabeza sobre el pubis de Isabel, chupando las oscilantes tetas de Alicia. Los jugos manaron del rubio coño de Alicia, y se estremeció en un largo orgasmo, empapando la cara de Estefanía con sus líquidos, y apretando su pecho contra los chupones labios de Linda. Las cuatro sudadas y, por el momento, satisfechas chicas descansaron al sol, alejadas unas de otras, pero lo suficientemente cerca como para poder acariciar el muslo o el pecho de alguna de ellas. - Estoy quemada -dijo Alicia.
Lentamente se levantaron las cuatro, recogiendo
las toallas de playa antes de entrar en la frescura de la casa. La cálida
tarde de Julio las había hecho sudar a todas, y añadiendo
esto a sus suaves jugos, las chicas
- ¿Una ducha? -preguntó Isabel,
separando el vaso de sus labios.
Las otras se dirigieron a la habitación
de Isabel y a la ducha. La pequeña silueta de Linda hizo que el
- Oh, no me pongas cachonda otra vez -dijo Linda. La ducha de Isabel era suficientemente grande
como para meterse las cuatro, y se enjabonaron unas a otras, compartieron
el trabajo de darse champú, especialmente en el largo pelo moreno
de Linda, y por último se enjuagaron unas a otras entre juegos.
Las cuatro chicas estaban pasando el rato en el salón de Isabel,
con ropas ligeras al calor del verano. Isabel llevaba sus pantaloncitos
de nylon, y un sueter de tubo hecho de punto. Las demás llevaban
pantaloncitos cortos, y la parte superior del bikini, siendo el de Alicia
casi indecente. La parte superior del bikini de Alicia consistía
en un par de pequeños triángulos que cubrian
- Nos vemos ahora mismo -dijo y colgó el
teléfono.
Hablaron unos minutos más hasta que el
timbre de la puerta las interrumpió. Linda se levantó y fué
de un salto hasta la puerta, abriéndola de golpe. A Linda le caía
muy bien Susana, y tenía ganas de saludarla.
- Dios, que calor hace ahí fuera -dijo Susana. Comenzaron a hablar, y preguntaron a Susana porqué
había faltado a su reunión y ella se puso a explicárselo
con excitación. Había salido con el hermano de otra amiga,
y descubrió que en la cama era un monstruo. Los dos se dieron cuenta
de que tenian el apetito sexual igual de desmesurado, y se devoraron el
- La verdad es que esta mañana estaba tan
cansada que me he quedado dormida y me he levantado a mediodía -explicó
Susana y todas se rieron.
Susana levantó la mano, formando un círculo sin cerrar como si estuviese sujetando un vaso de tubo. - Más o menos así de gorda -dijo con una voz casi inaudible. Varios "ooohs" y "aaahs" salieron de las bocas de sus amigas. - ¡Pero esperad! ¡Aún hay más! -dijo Susana ,imitando a un popular anuncio. Todas insistieron en que lo dijese, y las dejó
a todas expectantes al aclararse la garganta para continuar.
- ¡Este chico puede correrse como ningún otro! -dijo Susana- Anoche se la chupé, ¡y no pude tragarme todo su semen! ¡Os juro que debió soltar casi cinco litros en mi boca! Alicia e Isabel murmuraron a duo un "ooooh" y
sintieron que sus pezones se les arrugaban. Estefanía y Linda se
humedecieron los labios. Todas sabian que Susana era muy hábil con
la boca, tanto con hombres
- ¿Qué quieres decir con 'algo'? -preguntó Isabel- ¿Es que hay más? Susana buscó en Angel una señal. El le sonrió, guiñándole rápidamente un ojo por encima de su vaso de vino. - Bueno, sí -dijo Susana- Pero no quiero que os hagais demasiadas ilusiones con saberlo, porque no pienso decir nada. Todas intentaron convencer a Susana para que se lo dijese, y luego presionaron a Angel. Ninguno de los dos quiso decir nada. - Supongo que la única forma que habría para que os lo creyeseis, sería que os lo demostrase -empezó a decir Angel. Las chicas asintieron, fascinadas y curiosas.
Angel se puso en pie y se quitó la camiseta. Su cuerpo aún
estaba firme, pero tenía algún que otro michelín que
necesitaba atención. Susana le desabrochó el cinturón,
bajando lentamente la cremallera de sus vaqueros mientras Angel se quitaba
los zapatos de una patada.
- ¡Vamos chicas! -sonrió Angel- Desnudaos. Las chicas lo hicieron, rápidamente ya
que no llevaban ropa interior. Susana dejó que cada una tuviese
la ocasión de chuparle la polla a Angel mientras él seguía
en pie. Susana y Angel se besaban casi todo el
- Vale, ¿qué es tan especial? -preguntó
Estefanía.
Estefanía comenzó a chuparle la
polla, bajando con la cabeza hasta que se metió casi toda en la
boca. Atrás y adelante, arriba y abajo, dentro y fuera. Estefanía
levantó sus enormes tetas con las manos, las aplastó contra
los huevos de Angel, y este gimió, empujando sus caderas hacia adelante.
Estefanía se ahogó un
- Ooooh, ¡semen en su boca chicas! -gimió fuertemente Susana. Angel se estremeció y arrojó un
nuevo chorro en la boca de Estefanía. Estefanía nunca había
tenido antes tanto semen en su boca de una sola vez, y se esforzó
por tragar aquella creciente riada. Angel se apartó rápidamente,
sacando su rígida polla de los labios de Estefanía. El esperma
chorreó de su boca durante
La polla de Angel vibró y se corrió hacia arriba, lanzando un último y largo chorro contra el labio superior y la mejilla de Estefanía estrellándose con un fuerte sonido. - ¡Diooos mío! -murmuró Isabel. Estefanía abrió los ojos, levantando la vista en dirección a Angel. Estaban todas invadidas por una sensación de asombro y lujuria. Linda, Alicia e Isabel extendieron la espesa leche por las tetas de Estefanía, lamiendo algo de sus dedos. El sabor era normal, cálido, salado y ligeramente amargo. Linda lamió una espesa burbuja de la barbilla de Estefanía y luego la besó. - Siguiente -dijo Angel, sentándose en el brazo del sofá. Alicia era la que estaba más cerca, y se agachó, metiéndose el capullo en la boca. Angel bajó sus dedos para reemplazar los de Alicia en el coño de Susana. Alicia pudo saborear el semen que quedaba en la polla de Angel y eso la excitó aún más. La lamió y chupó hasta dejarla limpia, luego comenzó a chuparla con largas acometidas que hicieron que golpease la parte posterior de su garganta. Sus labios tiraron de la base de la polla de Angel, y las caderas de este temblaron. - ¿Estás diciéndonos que
puede correrse otra vez? -preguntó Linda.
Alicia lo hizo, sacándose la polla un poco
y dando vueltas con su lengua alrededor del capullo. Tras varias
Todas pudieron ver la convulsión que recorrió
el cuerpo de Angel, y Alicia engulló una descarga de semen.
- ¡Oh, cielos! -gritó Alicia- ¡Vaya corrida! Al oir aquello Angel sonrió y Susana contuvo una risa. Angel miró a la pequeña Linda y la llamó con el dedo. - Tú eres la próxima -le dijo. Linda deslizó su menudo cuerpo entre las
piernas del chico y recorrió varias veces con su lengua toda la
longitud de su polla, saboreando el esperma que aún estaba pegado
a ella. Las caderas de Angel empezaron a mecerse arriba y abajo mientras
ella seguía lamiendo, y Susana bajó su cabeza y chupó
uno de los
- Ya...me...¡CORRO! -jadeó roncamente Angel. Linda mantuvo el capullo en su boca y las chicas
observaron la gruesa polla correrse entre sus labios. Linda vaciló
al brotar el primer chorro y estrellarse contra su lengua y la parte posterior
de su garganta. Otro cálido chorro surtió en su boca, seguido
de otros tres en rápida sucesión. Linda sintió el
semen llenándole la boca, y luego se apartó, apuntando la
chorreante polla hacia sus oscuras y pequeñas tetas. Un espeso
- Quiero que descargues tu espesa leche por toda mi cara -dijo Isabel llena de lujuria- ¡Quiero que me bañes en esperma! Diciendo esto se metió toda su polla en la boca hasta la garganta y luego la sacó. Susana se había puesto encima y estaba lamiendo la última corrida de Angel de las tetas de Linda, permitiendo así que Estefanía le chupase su enrojecido coño. Isabel se metió hasta la garganta la polla de Angel otras dos veces, y luego notó cómo empezaba a hinchársele de una forma familiar. - No puede ser -pensó Isabel- No tan pronto. Pero sí que pudo ser. Angel entró
en erupción con un gemido, y su semen comenzó a llenar la
boca de Isabel. Mientras ella estaba intentando mantener sus labios fuertemente
apretados a su polla, para que así no pudiese salírsele ni
una gota. El semen de Angel brotó y salió lanzado y disparado
contra la boca de
- ¡Córrete Angel! -dijo Susana suavemente mientras bombeaba más cantidad de su abundante semen contra sus pecosas tetas- ¡Mójame con tu semen! ¡Llena todo mi cuerpo de tu leche! De repente Angel se puso en pie y, sin previo
aviso, metió la polla en la boca de Susana, agitando su propia cabeza
hacia atrás y sujetándose en los hombros de ella. Susana
siguió bombeándole la polla, dejando que el esperma llenase
su boca. Cuando la tuvo completamente llena, siguió bombeándola
a lo largo de su
- ¡Si no lo hubiese visto, nunca lo hubiese
creido! -dijo Alicia.
Las chicas rieron, y entonces Isabel se inclinó hacia adelante, con esperma aún pegado a su pezón izquierdo, y le besó la polla. - No olvides que tenemos unos estrechos culitos que también puedes llenar -dijo tímidamente. Angel gimió. Sabía que iba a ser una larga noche, y que por la mañana le dolería. Entonces se rió, pensando en su interior. - ¡¡Qué joder!! |