Fangoterapia,
nutrición para la piel
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El
lodo, rico en minerales, se emplea con fines estéticos y medicinales
desde épocas muy remotas, ya sea para eliminar imperfecciones en
la piel o para relajamiento corporal.
Su uso
recibe el nombre fangoterapia, y cuenta con muchos adeptos debido a los
resultados que ofrece.
¡Conozca
esta técnica y aproveche sus cualidades! |
La tierra
es un elemento con múltiples bondades que proporciona al ser humano
la posibilidad de cultivar gran diversidad de plantas y criar animales
de todo tipo para su sustento; también es materia prima en la elaboración
de productos tan diversos como cerámica, ladrillos o vidrio, de
modo que en cualquier rincón de nuestra existencia podemos encontrarla
y darnos cuenta de que sin ella, simplemente, no podríamos existir.
Empero,
sus generosas virtudes no se detienen ahí, ya que el hombre también
ha encontrado que ciertos tipos de arcilla mezclados con agua, y ocasionalmente
con vegetales o algas, forman distintos barros medicinales que permiten
reforzar la salud de la piel, su belleza y juventud. Todo este conocimiento
ha permitido el surgimiento y evolución de la fangoterapia, técnica
muy en boga en nuestros días gracias a su uso en centros de belleza
y spas.
Hay que
decir que el uso del lodo no es nuevo, ya que hace por lo menos cinco mil
años los médicos egipcios lo aconsejaban para el tratamiento
de inflamaciones, heridas cutáneas y deformaciones reumáticas,
e incluso aprovechaban las propiedades antisépticas (elimina bacterias
que generan infecciones) de ciertas arcillas para embalsamar (preservar
de la putrefacción) el cuerpo de los muertos. Por su parte, el médico
griego Hipócrates utilizaba el fango para aliviar dolores abdominales
y reducir la inflamación generada por distintos padecimientos reumáticos,
siempre con éxito notable.
La
clave está en los minerales
Nuestra
piel es la barrera natural con que contamos para hacer frente a las adversidades
del exterior, por lo que, en gran medida, su buen estado es responsable
del bienestar general de todo el organismo. Las agresiones que sufre diariamente
son de diversa índole, pero a grandes rasgos podemos clasificarlas
en:
-Ambientales.
Es el caso de radiación ultravioleta proveniente del Sol, contaminación
ambiental y clima.
-Orgánicas.
Entre éstas se cuentan el estrés, cambios hormonales y enfermedades.
-Cosmetológicas.
Sobresalen el uso de productos de belleza que irritan la piel o que son
empleados en forma errónea (dormir sin retirar el maquillaje del
rostro es buen ejemplo).
Para que
la piel sea librada de los embates de sus enemigos deben seguirse medidas
de higiene general, como baño diario y limpieza de cutis todas las
noches, pero también es de gran utilidad proporcionarle elementos
hidratantes y nutritivos que compensen la pérdida de minerales y
oligoelementos (metales que se encuentran en el organismo en pequeñas
cantidades, como silicio, níquel, cromo, litio, molibdeno o selenio),
hecho que puede deberse a pequeñas fallas en la alimentación
o a que la intensa rutina laboral y estrés disminuyen las "reservas"
de nutrientes de manera paulatina y casi imperceptible.
Es precisamente
aquí donde la fangoterapia puede desarrollar todo su potencial en
beneficio de salud y belleza, pues aunque la composición del barro
utilizado varía de acuerdo a las características de su lugar
de origen (lodo marino o proveniente de fuentes termales), todos tienen
como factor común aportar importante número de minerales
fáciles de asimilar por la piel del cuerpo o cutis, tales como hierro,
calcio, potasio, silicio, magnesio, plata o cobre, pero principalmente:
Silicio.
Fundamental en la elaboración de colágeno (sustancia que
da firmeza y estructura a la piel). La carencia de este metal produce estrías
por pérdida de elasticidad en los tejidos, así como arrugas
y envejecimiento prematuro.
Zinc.
Es utilizado por el organismo, junto a la vitamina A, en la regeneración
del tejido cutáneo; concretamente, ayuda a elaborar colágeno
y elastina, que son componentes que dan fortaleza y elasticidad a los tejidos
de la epidermis.
Selenio.
Es un oligoelemento que actúa junto con las vitaminas A y E como
antioxidante, de modo que protege y ayuda a mejorar el tejido celular,
contrarresta con eficacia el envejecimiento y ayuda a mejorar la circulación
sanguínea en la piel.
El barro
obtenido de fuentes termales, cuyo origen se relaciona directamente con
zonas de moderada o antigua actividad volcánica, poseen las más
altas concentraciones de minerales. Se forman cuando las sales y algunos
elementos radioactivos son arrastrados de las entrañas de la Tierra
hacia la superficie por el flujo de agua caliente. La arcilla ahí
contenida acumula paulatinamente estos elementos junto con sustancias de
origen vegetal, como vitaminas y clorofila, creando complejas combinaciones
de gran valor para la piel.
Por su
parte, el fango marino se forma cuando las sales arrastradas por las aguas
se asientan en regiones donde el oleaje es poco violento, pero sobre todo
donde hay pronunciada acción de las mareas, que al subir o bajar
favorecen que el lecho acumule minerales. Este lodo también llega
a poseer ricos elementos, gracias a la acción de algas microscópicas
con cualidades limpiadoras y nutritivas (aportan proteínas y grasas).
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Uso
y fines terapéuticos
Aunque
el fango puede aplicarse en el rostro u otras regiones del cuerpo a través
de distintos métodos y a diferentes temperaturas, lo más
usual es que la persona ingrese a una cabina acondicionada cuya temperatura
será inferior a 37° centígrados. En ella se recostará
sobre una camilla, donde un especialista procederá a la aplicación
del barro mediante masajes que estimulen la circulación sanguínea
y favorezcan la penetración de los principios activos.
Una vez
terminado el proceso se deja que la persona descanse durante 20 minutos
o más, lo que además permitirá que obtenga agradable
efecto de relajación en todos los músculos y articulaciones. |
Finalmente,
el barro se retira mediante esponja o ducha. Este procedimiento dura 1
ó 2 horas y puede efectuarse de manera ocasional, digamos que una
vez al mes; empero, en casos severos se recomienda aplicar lodo curativo
por lo menos una vez a la semana.
Hay que
subrayar que este procedimiento debe ser realizado por un esteticista profesional
especializado en fangoterapia, ya que cada arcilla posee cualidades particulares
y útiles en la atención de determinado problema.
Por ejemplo,
hay mascarillas de gran poder limpiador que son adecuadas para el tratamiento
de acné, pero si se aplican en un rostro que sufre resequedad pueden
generar irritación y resultados contraproducentes. De este modo,
se ofrecen arcillas que además de nutrir cumplen una función
específica:
-Antisépticas
y desinfectantes. Se emplean en caso de
picaduras de insectos o heridas leves.
-Antiinflamatorias
y relajantes. Muy útiles en dolor
muscular, agotamiento y estrés excesivo.
-Regenerantes.
Estimulan el funcionamiento de tejidos profundos y favorecen la perdida
de ácido úrico, por lo que se indican en problemas reumáticos.
-Exfoliantes.
Útiles para eliminar tejidos deteriorados y estimular la reproducción
celular, por lo que se utilizan con fines estéticos e incluso para
atender problemas de psoriasis (lesiones en la piel de color rojo que presentan
inflamación y descamación).
Estimulantes
de la circulación. Con ellas se logra adecuada nutrición
de la epidermis en zonas donde falla la irrigación.
Limpiadoras.
Empleadas en la eliminación de exceso de grasa en el cutis, incluso
en pieles con los poros muy dilatados (abiertos) Aunque hay quienes aseguran
que el fango es útil en tratamientos para reducir tallas o para
eliminar estrías y celulitis, lo cierto es que existen posiciones
encontradas al respecto y, lo que es más, pocos estudios y evidencias
que permitan aseverar o negar dichas hipótesis de manera definitiva.
En lo
que sí coinciden los especialistas es en que la fangoterapia tiene
mejores efectos cuando se combina con otras medidas para la piel, tales
como una dieta balanceada en la que se incluyan, principalmente, frutas,
verduras y adecuada cantidad de agua (2 litros al día).
Asimismo,
se sabe que la salud de la epidermis se beneficia con la realización
constante de una rutina de ejercicios, ya que así se eliminan toxinas
acumuladas en el cuerpo; algunas de las prácticas más adecuadas
son caminatas, trotar, andar en bicicleta o nadar. Recuerde que toda disciplina
física tiene mejores resultados cuando es supervisada por un especialista.
Por último,
considere a la fangoterapia una alternativa real para mantener o perfeccionar
el estado de su piel, nutriéndola y limpiándola de manera
inmejorable, gracias al trabajo del mejor laboratorio que conocemos hasta
la fecha: la naturaleza. |