Muchas de ellas responden tan sólo al miedo, miedo al castigo, miedo a defraudarnos o, sencillamente, para buscar impresionarnos.
Por ejemplo, cuando un chico le echa la culpa a su hermano por alguna macana de su propia autoría, busca no sólo librarse del castigo, sino que quiere evitar por todos sus medios no perder el amor de sus padres. Es importante, entonces, enseñarles al niño a buscar soluciones y no a encontrar culpables.
Si bien todas las mentiras no son iguales, hay que explicarles que, del mismo modo, se trata de una mentira. |