Todos tenemos múltiples obligaciones, tanto padres como hijos, y en ocasiones incompatibilidad de horarios, por eso quizás debamos organizarnos y llegar entre todos a un acuerdo, reservando un hueco los fines de semana u otros períodos de descanso para el dialogo familiar..
Es importante fijar un horario y cumplirlo, como si se tratase de una cita con los amigos, y si se dispone de poco tiempo pensar que vale más hablar 20-30 minutos que nada. Lo importante es fomentar el diálogo, por ejemplo si ha habido algún acontecimiento durante la semana cada uno puede explicar sus vivencias u opiniones, o hablar de nuestros proyectos o aficiones, este último tema suele ser el favorito de los niños.
Nunca caigas en el error de aprovechar este momento para interpelar a tus hijos, podrían sentirse incómodos y dependiendo de su edad podrían sentir que se trata de un interrogatorio, así que lo mejor será evitar todas esas preguntas que puedan ser contestadas con algún monosílabo, lo realmente importante es que todos se sientan cómodos y tengan la oportunidad de hablar y ser escuchados, y de poder expresar sus sentimientos. Se debería poder hablar de cualquier tema con total libertad, ya sean deportes, dinero o sexo, no importa, lo realmente es que todos puedan opinar y que sus opiniones sean respetadas por todos. Y si tenemos que hacer alguna crítica (como algo que nos molesta), ya sea a nuestra pareja o a los niños, lo mejor será hacerlo con buenas palabras y una amplia sonrisa.
Si fomentamos el dialogo, progresivamente iremos encontrando más huecos en nuestra vida cotidiana para conversar, como pueda ser la sobremesa, mientras se prepara la comida o se pone la mesa, un viaje en coche, etc.
Es muy importante fomentar el dialogo, a través de él nuestros hijos aprenden a compartir ideas, a iniciar una conversación, a ver el mundo desde diversos ángulos, a expresar sus sentimientos y opiniones en voz alta.
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