Para desarrollar una estrecha unión entre la madre y el recién nacido, se requieren contactos físicos, miradas y una disponibilidad emocional, explicó el experto.
Si la madre u otra persona que mantiene una relación estrecha con el bebé no reacciona con sensibilidad, si está emocionalmente ausente o le trata mal, el niño queda perjudicado, agregó Brisch.
La situación puede recrudecer si el pequeño llega a tener miedo a las comidas, por ejemplo, si la madre le regaña o le castiga porque no come como debería, o si le amenaza afirmando que "mamá sólo te quiere, si dejas el plato limpio".
Para determinar ese tipo de problemas, la clínica pediátrica vienesa de Glanzing, recurre al diagnóstico por vídeo para estudiar la interacción entre el lactante y la madre.
Brisch ha comprobado que existe un nexo estrecho entre el desarrollo de la relación madre-niño en los niños nacidos prematuramente y factores de riesgo como hemorragias cerebrales, la falta de oxígeno y espasmos.
Los padres de bebés prematuros a veces creen que no pueden hacer mucho por sus hijos, pero los pediatras les advierten que hay una calidad especial de la interacción que no puede ser sustituida por una enfermera u otro miembro del personal. |