Cuando
se niega parte de la realidad es porque produce, por diferentes motivos,
un daño en el amor propio.
La negación
puede ser situacional y momentánea, o relativamente estable y permanente.
La aceptación de la realidad es un proceso gradual que comienza
en la infancia. El juego y la fantasía son los espacios privilegiados
del niño para construir la realidad, entre la aceptación
y la negación. A diferencia del mundo real, allí todo es
posible y, en un momento, puede convertirse en el príncipe valiente.
A medida
que el sujeto crece y se hace adulto, la tolerancia a las frustraciones
que la realidad le impone aumenta y, con ello, la
aceptación
de que las cosas no son como le gustaría. Ya no existe el juego
de la infancia para cambiar la realidad, pero en los sueños nocturnos,
y en los que tiene cuando está despierto, puede transformarla a
la medida de sus deseos.
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DESPLAZAR
LA ANGUSTIA
A veces, un
aspecto de la realidad se hace especialmente difícil y la persona,
inconscientemente, prefiere negarlo. Esta actitud de no querer enterarse
de lo que ocurre se manifiesta de muchas maneras. A veces, se niega desplazando
la angustia sobre otra situación. Entonces, el sujeto no se preocupa
por lo que originó su angustia, sino por otro hecho que resulta
más tolerable.
Un ejemplo:
si lo que inquieta al sujeto es una situación familiar o de pareja
y teme afrontarlo, desplaza el problema al ámbito laboral. |
El conflicto interno
aparece negado y, en apariencia, toda la dificultad radica en el trabajo.
Otras veces
se proyecta la angustia propia en otra persona. Por ejemplo, cuando ocurre
un hecho doloroso y se le oculta a alguien, 'para que no se angustie'.
Así se niega la angustia propia.
Existen situaciones
que, por su valor traumático, obligan a la persona a desconocer
algunos aspectos de la realidad para
reducir el
sufrimiento. Es el caso de personas afectadas por una enfermedad grave
que conocen la verdadera dimensión de su
mal, pero
niegan esa situación. Han tomado contacto con esa dolorosa realidad
y optan por rechazarla. |