Muchas
personas piensan que una actuación así permite engañar
a un hombre y hacerle creer que su compañera ha tenido un orgasmo.
Y puede conseguirlo en no pocas ocasiones. Pero casi nadie cree que un
hombre pueda fingir sus orgasmos.
La seguridad
con la que se afirma que los hombres no pueden fingirlos se basa en dos
razones. Una es que dada su facilidad para llegar a él, a los hombres
no se les plantea nunca la “necesidad” de fingirlos. La otra es que dada
las señales “evidentes” que muestra la fisiología masculina
durante la actividad sexual (erección tras la excitación
sexual, y eyaculación con el orgasmo), a éstos les resulta
poco menos que imposible disimular nada en el sexo.
Es una
idea bastante común. Sin embargo, en distintas encuestas se encuentra
que aproximadamente un 20% de los hombres afirman hacerlo. Es decir, que
no sólo sí pueden hacerlo, sino que lo hacen de hecho.
Interpretamos
mal la fisiología masculina.
Que muchas
personas piensen que los hombres no pueden fingir sus orgasmos se debe
a una mala interpretación de la fisiología masculina.
Es verdad
que cuando un hombre está excitado sexualmente, lo habitual es que
su pene entre en erección.
No puede
disimular su excitación. Pero lo que no es verdad, es que siempre
que el pene esté en erección, el hombre está sexualmente
excitado.
La erección
es un reflejo medular que se activa por estímulos muy diversos,
eróticos o no sexuales. El calor, un roce, la proximidad física,
algunas sustancias, un cambio brusco de la velocidad de la sangre..., son
estímulos que ocasionan erecciones sin que el sujeto se sienta sexualmente
excitado. Por eso, es posible que un hombre sea capaz de entablar relaciones
sexuales sin desearlas verdaderamente. Basta que la mano de su pareja le
toque el pene para que se desencadene el reflejo aunque el sujeto no esté
excitado.
Por otro
lado, el orgasmo y la eyaculación “suelen” ir juntos, pero se corresponden
a dos reacciones reflejas diferentes que pueden disociarse. De hecho, existen
orgasmos sin eyaculación (en niños prepúberes o adultos
medicados) o, más comúnmente, eyaculaciones sin orgasmo.
De modo
que ver la eyaculación no es sinónimo ni garantía
de que un hombre haya tenido un orgasmo.
¿Por
qué simulan ellos los orgasmos?
No hay
ningún misterio en eso. Lo hacen por las mismas razones que las
mujeres que fingen: acceden a mantener relaciones sexuales aunque no les
apetece, se les corta la inspiración en pleno acto, se cansan antes
de que les llegue el orgasmo y desean terminar cuanto antes...
Simplemente
se comportan como siempre: empujan un poco convulsamente, gimen un poco
(si esa es su costumbre), se quedan un ratito dentro de la chica, y ya
está
¿Y
cómo consiguen fingir los orgasmos?
Cuando
desean que la cosa termine, no hacen nada del otro mundo. Simplemente se
comportan como siempre: empujan un poco convulsamente, gimen un poco (si
esa es su costumbre), se quedan un ratito dentro de la chica, y ya está.
Si tienen
un preservativo puesto, simplemente se lo quitan sin dejarlo ver mucho
y se levantan para tirarlo. Pero si no lo tienen, lo dejan estar. Y aunque
se les insista en que no han eyaculado (en el caso de que la chica lo sospeche,
que no suele suceder, pues suelen creer que es imposible que los chicos
simulen), no hay argumentos reales para refutarles. El principal sería
que no se sale el semen de la vagina. Pero, lo cierto es que los hombres
no eyaculan siempre el mismo volumen de semen, y si es poco, puede quedarse
dentro.
También
sucede que según sea el momento en el que se produce el orgasmo
femenino, se “absorbe” más o menos cantidad del semen del hombre. |