| El
genoma humano cumple años
Dos investigaciones
sobre la constitución genética del ser humano veían
la luz a mediados de febrero de 2001..
Una,
internacional y de carácter público, revelaba sus resultados
en la revista Nature.
La otra, de
carácter privado, se aglutinaba en torno al investigador estadounidense
Craig Venter, y daba a conocer sus conclusiones en la publicación
Science.
Golpe al
antropocentrismo
El llamado
libro de las instrucciones de la especie humana resultó teniendo
unos 3.000 millones de letras (pares de bases químicas).
Dada la complejidad
del sujeto del estudio, se anticipaba que la constitución genética
del ser humano sería mucho más cuantiosa que la de cualquier
otro mamífero.
La sorpresa
no se hizo esperar: en vez de los 100.000 genes que una orgullosa especie
humana esperaba encontrar, la secuenciación (técnica que
permite saber el orden o secuencia de los nucleótidos que forman
parte de un gen) redujo esa cantidad a una tercera parte.
Hoy en día,
la expectativa de los expertos cifra el número total de los genes
humanos en alrededor de 25.000.
La tarea
de hoy
Concluida la
tarea de la secuenciación, los expertos en genética quedaron
con otra misión en las manos.
Hoy se puede
conocer el genoma completo de una persona por unos miles de dólares.
Ya no interesa
la secuencia de cada uno de los genes, sino la combinación de elementos
que los activan, frenan o aceleran en su función.
Según
el doctor José María Cantú, del Proyecto del Genoma
Humano de México, lo importante ahora es conocer el producto de
esos genes, vale decir el proteoma.
"La genómica
es, ahora, funcional", dice el doctor Cantú, "es decir, permite
conocer las proteínas que constituyen la célula".
"Los organismos
superiores estamos conformados por millones de células. Si se piensa
que una célula puede llegar a contener hasta 200.000 proteínas,
se entenderá que las dimensiones de la tarea que enfrentamos son
enormes", agregó el especialista mexicano.
Las
expectativas de la medicina
La principal
razón detrás de la secuenciación del genoma humano
fue la búsqueda de aplicaciones biomédicas de este nuevo
conocimiento.
Pese a que,
en general, los científicos no se muestran disconformes con los
resultados de la investigación del genoma humano, lo cierto es que
las expectativas de la medicina se han visto -en gran parte- defraudadas.
El doctor Cantú
aporta un ejemplo ilustrativo: "Tomemos por caso el gen de la distrofia
muscular, que afecta principalmente a los varones, y que acaba con la vida
del individuo antes de la tercera década. La proteína que
falla en las células musculares es la distrofina".
"Este
gen se descubrió hace quince años, se ha estado trabajando
intensamente en él, pero hasta el momento no se ha logrado conseguir
ni siquiera una cura paliativa para la distrofia muscular", explicó.
Si bien la
medicina continúa esperando, la tecnología ha conseguido
claros avances en este terreno. Para muestra un botón: la secuenciación
del genoma completo de un individuo se puede llevar a cabo, hoy en día,
por unos US$1.000.
Impensable
hace cinco años.
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