| Descubren
el fosil de una especie de cocodrilo "muy rara"
Se han encontrado
evidencias de una antigua criatura marina que haría que el feroz
Tyrannosaurus rex se lo pensase dos veces antes de decidir internarse en
el agua. El animal, apodado "Godzilla" en referencia al famoso monstruo
marino cinematográfico, tenía la cabeza de un dinosaurio,
y aletas como las de un pez
Los
fósiles de la hasta ahora desconocida especie de cocodrilo arcaico
se han encontrado en el extremo austral de América del Sur. Tenía
fuertes mandíbulas y dientes afilados que le debieron hacer el depredador
más temible del mar.
A diferencia
de los cocodrilos que conocemos hoy, el Dakosaurus andiniensis vivía
enteramente en el agua, y tenía aletas en lugar de patas. Pero eso
no es todo lo que lo hacía raro. Su gran capacidad como depredador
y su hocico semejante al del Tyrannosaurus rex (T. rex), le han otorgado
un lugar único en la historia, y el apodo "Godzilla".
Diego Pol,
un investigador de postdoctorado del Instituto de Biociencias Matemáticas
y del Departamento de Informática Biomédica en la Universidad
Estatal de Ohio, determinó que los extrañamente conformados
especimenes fósiles encontrados en la Patagonia pertenecen al árbol
de la familia de los cocodrilos.
"Esta especie
era muy rara, porque otros cocodrilos marinos que vivieron más o
menos al mismo tiempo tenían rasgos muy delicados (hocicos largos
y delgados, y dientes en forma de aguja para capturar peces pequeños
y moluscos)", explica. "Pero este cocodrilo era exactamente lo opuesto.
Tenía un hocico corto, y grandes dientes con bordes en forma de
sierra. Era, sin duda, un depredador de criaturas marinas grandes".
Los paleontólogos
Zulma Gasparini y Luis Spalletti de la Universidad Nacional de La Plata
en Argentina descubrieron los huesos fósiles del cocodrilo; Pol
utilizó sistemas informáticos sofisticados para trazar los
rasgos de esos huesos y determinar su linaje.
El animal
medía 4 metros de la nariz a la cola. Sus mandíbulas eran
de medio metro de largo, con dientes de sierra intercalados de hasta diez
centímetros de longitud.
Había
especies de cocodrilo marino de muchas otras tallas hace 135 millones de
años, hacia el final del Jurásico, pero todos tenían
hocicos largos y dientes en forma de aguja. Ninguno era mayor ni tan robusto
como el D. andiniensis.
Los
tres especimenes fósiles fueron encontrados en 1996. Uno en tierras
de cultivo de la provincia de Mendoza, y dos en una formación rocosa
en la provincia de Neuquén al sur. Durante la época en que
el D. andiniensis vivió, la región era una bahía tropical
profunda del Océano Pacífico.
Los investigadores
no saben todavía qué eventos activaron la aparición
relativamente súbita del gran cocodrilo, pero el tamaño y
la forma de los dientes sugieren que se alimentó de otros reptiles
y grandes criaturas marinas de la bahía, en lugar de ingerir peces
pequeños
Fuente: BBC
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