| Descubren
en Egipto el mayor campo de cráteres de meteoritos del mundo
El mayor campo de cráteres
de meteoritos del mundo, constituido por un centenar de impactos en una
superficie de 5.000 kilómetros cuadrados, ha sido descubierto en
el desierto del sudoeste de Egipto, desvelando la huella de una lluvia
de meteoritos de una magnitud inédita en la historia de nuestro
planeta, que habría tenido lugar hace 50 millones de años.
| El mayor campo de cráteres
de impactos de meteoritos de la Tierra, de una extensión de 5.000
kilómetros cuadrados, ha sido descubierto en sudoeste de Egipto
y podría indicar que una lluvia de estos cuerpos, sin precedentes
en la historia de nuestro planetra, cayó sobre esa región
hace 50 millones de años. |
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El
campo de cráteres está localizado en la meseta de Yilf Kebir
y su descubrimiento es el resultado de una misión franco-egipcia
(CNRS-Universidad del Cairo), de la que se hace eco el número de
octubre del Diario del Centro Nacional de Investigaciones Científicas
de Francia (CNRS).
Un centenar de impactos de 20 metros
en un radio de un kilómetro de diámetro, y de una profundidad
que puede ir hasta 80 metros, fueron detectados con la ayuda de satélites
por el equipo dirigido por Philippe Paillou, del Observatorio de Burdeos,
mientras que 13 de ellos fueron estudiados sobre el terreno durante una
primera misión realizada a comienzos de 2004.
Hasta ahora sólo se conocían
nueve campos de impactos de meteoritos en el mundo, el más grande
de los cuales, en Argentina, cubre únicamente 60 km2. En todos estos
casos conocidos los campos de cráteres han sido atribuidos al impacto
de un único asteroide que se fragmentó al penetrar en la
atmósfera terrestre.
Impacto
inédito
Al entrar el la atmósfera,
el meteorito se rompe y los fragmentos se dispersan, golpeando la superficie
terrestre en varias decenas de kilómetros cuadrados. Sin embargo,
dado que el campo de cráteres descubierto en Egipto es de 5.000
km2, los científicos creen que fueron varios meteoritos, y no uno
solo, los que se fragmentaron al entrar en la atmósfera, un fenómeno
del cual no se tiene constancia en la historia de nuestro planeta.
El próximo diciembre, una
nueva misión se desplazará al campo de cráteres para
datar el lugar, levantar un mapa del campo de impactos y tal vez encontrar
en los cráteres más pequeños fragmentos de los meteoritos.
El descubrimiento del campo de cráteres
egipcio ha sido posible merced a la ayuda de imágenes de satélites
radar, que son las que permiten monitorizar un entorno terrestre las 24
horas del día e incluso en condiciones meteorológicas desfavorables,
que impiden a otros satélites capturar información.
Los
satélites radar se emplean para detectar mareas negras antes de
que lleguen a las costas, ya que en aguas de poca profundidad, la información
de los radares muestra las corrientes marinas. Estos satélites radar
se emplean también para confeccionar mapas de peligrosos bancos
de arena ocultos y para cartografiar la topografía del fondo del
mar.
Satélites
radar para tierra firme
En tierra firme, los datos de los
satélites radar se emplean en la monitorización de inundaciones,
terremotos y erupciones volcánicas. Las imágenes procedentes
de los satélites de radar se emplean asimismo a menudo en agricultura,
especialmente para predecir la producción de arroz.
La tecnología de satélites
radar funciona asimismo muy bien en las zonas muy áridas. Por ejemplo,
hay mucha aridez sobre la superficie de Marte y las investigaciones del
planeta rojo pretenden enviar instrumentos de este tipo de profundizar
en su historia geológica.
Estos satélites radar detectaron
varias decenas de estructuras geológicas circulares reagrupadas
en una región de 5.000 kilómetros cuadrados, al sudoeste
del desierto egipcio.
Los cráteres y otras estructuras
originadas por los meteoritos se denominan astroblemas (o heridas de estrellas).
En la actualidad se conocen 160 astroblemas en la Tierra, situadas en su
mayoría en Estados Unidos y Europa del Norte.
Correspondencia
estadística
Un astroblema se reconoce por la
estructura circular que deja el impacto, por la presencia de una huella
particular sobre la roca, los conos rocosos creados por la onda de choque,
mientras que análisis de laboratorio pueden revelar la presencia
de cuarzo incrustado en las rocas.
Si había 160 astroblemas en
el norte del planeta, estadísticamente debería haber una
proporción similar en otras partes del mundo y esta hipótesis
fue la que llevó al equipo del CNRS a analizar las imágenes
de satélites radar de zonas áridas en busca de indicios semejantes.
Al principio, nadie les prestó
atención porque estas imágenes no fueron tomadas con un fin
específico, sino en misiones rutinarias. Han sido estos investigadores
los que, analizando datos recopilados por estos satélites radar,
descubrieron indicios de impactos en una gran superficie del desierto egipcio.
Posteriormente, una misión
terrestre pudo verificar que la mayor parte de estas estructuras detectadas
rutinariamente por los satélites, de las que 13 fueron estudiadas
al milímetro, eran cráteres resultantes del impacto de meteoritos.
Importancia
equivalente a la de Oklo
Su diámetro y profundidad
ha llevado a la conclusión de que este campo de cráteres
sólo ha podido ser el resultado de la fragmentación de muchos
meteoritos de gran tamaño, ocurrida en el momento en que entraron
en la atmósfera terrestre.
El descubrimiento del campo de cráteres
egipcio puede tener una importancia equivalente a la de otro descubrimiento
ocurrido en 1972: el del reactor nuclear de Oklo, que entró en funcionamiento
hace casi 2.000 millones de años desvelándonos que la velocidad
de la luz no siempre ha sido constante.
Fuente: Tendencias
Cientificas |