"Quiero volver,
ser feliz y retirarme con una sonrisa"
Guillermo
Coria se
tomó con calma la derrota en la primera ronda de Conde de Godó.
Dijo que ahora disfruta más aunque lo pone triste su bajón.
Hasta habló de Carlos Tevez…
Cuando
ganaba no disfrutaba, y ahora que no para de perder, está relajado
y en paz consigo mismo:
el
argentino Guillermo Coria volvió a caer hoy en la primera ronda
de un torneo de tenis, pero fue una derrota "dulce".
Pudo
haber ganado en su presentación en Barcelona, pero finalmente perdió
ante el ruso Teimuraz Gabashvili por 5-7, 6-4 y 6-4 tras 2:15 horas de
juego.
El ex
número tres del mundo y actualmente en el puesto 808 del ránking
estuvo cerca de su segundo triunfo del año, pues dispuso de ventaja
4-2 en el tercer y definitivo set, pero luego cedió los cuatro juegos
siguientes ante el número 138 del mundo.
El argentino,
de 26 años, sólo ha conseguido un triunfo en seis partidos
en lo que va de año. Está más fuera que dentro de
la gran competición, y pese a que no dio signos visibles de recuperación
en los dos últimos años, aún tiene metas.
"¿Estoy?",
pregunta con una sonrisa cuando se le pide que firme en su hoja de la guía
ATP del año. "Logré mucho, quiero despedirme de la mejor
forma. El tenis me dio gloria, dinero. Quiero volver, ser feliz y retirarme
con una sonrisa", señaló el argentino, cuyo retiro, sin embargo,
puede llegar en los "próximos torneos, en un año o dos".
Hoy
se fue satisfecho, no como en los dos últimos challengers. "En Italia
sentí vergüenza de mí. Me daba igual ganar o perder,
lo sentía por la gente que había pagado una entrada".
"El objetivo
es volver a luchar, porque así logré muchas cosas", señaló
tras pelear hoy y mostrarse en cancha como siempre, con su habitual repertorio
de gestos, aspavientos y hablando consigo mismo en la ventosa mañana
de Barcelona.
"Ojalá
pueda mantener esa ilusión", dice desconfiando de su cabeza. "He
probado con muchos psicólogos, pero no encuentran la respuesta,
lo importante es estar bien conmigo mismo",
señala
un Coria exigente, que no encuentra en los partidos las sensaciones con
las que entrena. "Debo ser más humilde, aceptar qué me falta
y dónde estoy", reconoce.
Su lesión
en el hombro derecho y el juicio que lo absolvió de una acusación
de doping lo desgastaron mucho. También le afectó la presión
y su juventud. "Antes no disfrutaba. Si ganara ahora, sí lo disfrutaría
y brindaría a la noche", señala con humor, al tiempo que
agrega su deseo de que Carlos Tevez lleve esta noche al Manchester United
al triunfo ante el Barcelona en las semifinales de la Liga de Campeones.
"Estaría bien que un argentino levante a todo un estadio en Inglaterra",
argumenta.
En Barcelona
se sintió otra vez cerca de los jugadores "top", que lo recibieron
bien. "Es muy lindo ver a las estrellas", dijo el argentino, que una vez
perteneció a ese selecto grupo y que hoy, a pesar de todo, congregó
a muchos aficionados en la cancha tres del torneo.
Esos fans
que aún recuerdan aquella final de Roland Garros en 2004 que se
le escapó de los dedos ante su compatriota Gastón Gaudio.
Una final y dos match points que siguen grabados a fuego estigmatizándolo.
"Me pone triste", dice cuando recuerda aquel día.
Pero
aún sueña con París. "Sería espectacular volver.
Siento que aún tengo la posibilidad de ganar si logro recuperarme",
se ilusiona de nuevo, obviando que es el 808 del mundo.
Aunque
aún hay algo que le duele más. Perderse la semifinales de
la Copa Davis con su país en casa, en septiembre y ante Rusia. Y,
sobre todo, la eventual final, también en Buenos Aires, ante España.
"Me pone
triste", repite. "Me da bronca no estar ahí. Me da bronca tener
que perderme cosas importantes", señaló "más maduro
y menos loquito" que antes.
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