Enfriar
artificialmente el planeta es una idea peligrosa
Desde
hace una década, los científicos buscan una manera artificial
de enfriar la atmósfera y así frenar el calentamiento global.
Una de
las opciones es inyectar azufre en la parte superior de la atmósfera
–a una altitud de entre 11 y 50 kilómetros de la superficie terrestre–
para reducir la cantidad de luz solar que pasa a la superficie de la Tierra.
La presencia de azufre en la estratosfera hace que los rayos ultravioleta
(UV) reboten hacia el espacio y no se estanquen en la atmósfera
contribuyendo al efecto invernadero.
Sin
embargo, un nuevo estudio científico alerta sobre los efectos colaterales
que tendría esta medida, entre ellos, un grave daño de la
capa de ozono.
“La presencia
de azufre en la estratosfera podría generar pérdidas importantes
de la cantidad de ozono sobre el Ártico y retrasar de 30 a 70 años
la reconstitución de la capa de ozono en la Antártida, donde
ya hay un agujero importante”, señaló la científica
Simone Tilmes, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica
de Estados Unidos.
“Son necesarias
más investigaciones antes de que nos lancemos en intentos de soluciones
de geoingeniería”, agregó la autora del estudio, publicado
en Science.
Proteger
el ozono. Jéssica Valverde, experta en ciencias ambientales de la
Universidad Nacional (UNA), afirmó que en la base de la atmósfera
el ozono es producido por la contaminación, sobre todo de los automóviles,
y puede afectar la salud.
No obstante,
el mismo ozono en la estratosfera tiene un efecto protector para la biosfera
porque bloquea los rayos solares UV-B, responsables del cáncer de
piel.
A partir
de modelos informáticos, Tilmes determinó que el aumento
de azufre en la atmósfera produciría una disminución
sensible del ozono en la estratosfera.
Lo anterior,
porque las inyecciones artificiales de azufre destruirían entre
el 25% y el 75% de la capa de ozono sobre el Ártico. Esto afectaría
gran parte del hemisferio norte y alteraría los patrones de circulación
de aire en todo el planeta.
¿Por
qué inyectar azufre? La idea de insertar azufre en la estratosfera
nació tras la erupción en 1991 del volcán Pinatubo
en Manila, Filipinas. Tras 600 años de estar dormido, el volcán
Pinatubo levantó columnas de gases hasta de siete kilómetros,
entre ellos sulfuro de hidrógeno (H2S), un gas inflamable –como
azufre– que tiene un olor similar al de un huevo podrido.
Los materiales
que inyectó este coloso a la atmósfera circularon por todo
el orbe en solo tres semanas y cubrieron un 42% de la superficie terrestre
en dos meses, formando una capa de azufre en la atmósfera.
Como
consecuencia, el mundo experimentó en 1992 un descenso de 0,5 grados
Celsius en su temperatura promedio. Este fue el primer enfriamiento en
30 años de mediciones.
“El debate
sobre alterar la geoingeniería de la atmósfera es algo que
solo se irá calentando con el tiempo. Sobre este último estudio
debo decir que los científicos que lo hicieron son reconocidos por
ser profesionales muy metódicos y cuidadosos. Su investigación
será bien estudiada por la comunidad científica”, dijo a
La Nación , Henry Selkirk, de la NASA.
La investigación
fue financiada por la Academia Nacional de las Ciencias estadounidense,
la NASA y agencias públicas europeas.