La
primicia nos tomó por sorpresa y sin posibilidad de sumergirnos
más profundamente en las aguas cálidas de toda buena noticia.
No se sabe cómo lo anunciaron, cuándo, cuál será
la fecha de parto, ni el sexo. Pero se sabe –y celebramos– que otro Echarri
viene en camino. Un hermanito o hermanita para Morena, de 3 años,
y Luca, de 6.
En la noche del miércoles
10, y en un intento por confirmar el rumor, Paparazzi contactó a
compañeros de trabajo. Pero no hubo respuesta. Era evidente que
no tenían idea. Entonces llegó la hora de la familia de ambos.
Tampoco hubo ninguna reacción al preguntar discretamente si había
novedades de los chicos. Y tratándose de su familia más directa,
nos vemos obligados a recomendar a todos y a cada uno de ellos como los
mejores compañeros de póquer posibles.
En el siguiente llamado preguntamos
si hablábamos con la persona indicada, y al recibir el afirmativo
me presenté con nombre, apellido y medio, para soltar de inmediato
un entusiasta “¡Felicitaciones!”. Nuestro interlocutor del otro lado
no cayó en la trampa, y luego de una pausa en la que casi podía
escucharse a su cerebro ordenándole prudencia, soltó “¿Y
por qué me felicitás?”. Conclusión: este testigo del
milagro del amor –cuya identidad elijo proteger para mantener la unidad
de esta familia encantadora– me escuchó unos segundos más,
dejó salir algo que me sonó como a unos ojos húmedos
y un nudito en la garganta; y añadió, simplemente, “gracias”.
Paren las rotativas. La cigüeña
está en camino. Y eso explica que Nancy Dupláa se haya bajado
del proyecto televisivo de Lola, algo que la había entusiasmado
muchísimo al comienzo. Incluso luego recibió también
alguna oferta de Pol–ka, pero también respondió de modo negativo,
sin explicitar las razones. Muchos sospecharon el verdadero motivo, pero
nadie se animó a confirmarlo.
Y… prolijamente, volví a comunicarme
con los parientes que no habían soltado prenda para solamente sugerir:
“Llamen a los chicos, que les quieren contar algo”. Y, en absolutamente
todos los casos, disfruté escuchando una carcajada franca del otro
lado, seguida de un “¿cómo lo supiste?”.
Adorables los Echarri.
Adorables los Dupláa.
Y bendita sea la suerte de esa familia
por la que todos nos alegramos..
Fuente: http://www.paparazzirevista.com.ar/ |