| Explicó
que hay dos claves en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple:
la detección temprana (cuanto antes se hace, más se retrasa
el desarrollo natural de la enfermedad) y retrasar lo más posible
la discapacidad (que la persona esté sin apoyo la mayor cantidad
de tiempo posible).
Carrá destacó que el
presentado por ella y un equipo de profesionales es el primer ensayo internacional
desarrollado en Argentina y que consistió en el seguimiento desde
1996 de 174 personas hasta el día de hoy.
Algunos de los resultados más
relevantes consistieron en que los pacientes que antes tenían una
recaída por año, pasaron a tener una cada cinco, así
como el 59% no tuvo recaída durante los 10 años que duró
el estudio.
La esclerosis múltiple (EM)
es una enfermedad crónica discapacitante, inflamatoria y neurodegenerativa
que afecta a más de 2.500.000 de personas en el mundo (según
informa la Organización Mundial de la Salud), de las cuales alrededor
de 6.000 se encuentran en la Argentina.
“No queremos decir que lo que presentamos
es lo mejor”, destacó Carrá, quien aclaró que “es
lo que descubrimos, de lo que más datos hay en el país”.
En dicho seguimiento se monitorearon
a 174 pacientes, con edades comprendidas entre 18 y 55 años. Los
resultados presentados permitieron advertir una mejora en la calidad de
vida de los pacientes, que se relaciona con tres aspectos fundamentales:
la reducción del índice de recaídas, el retraso en
la aparición de discapacidades y la buena adhesión al tratamiento,
que exige a los pacientes autoadministrarse una inyección subcutánea
diaria.
Interferones y el con mitoxantrona
(cinco drogas aprobadas)
El tratamiento consistiría
en una inyección diaria, que se la puede aplicar el paciente. La
novedad radica en que la droga trabaja dentro del cerebro y aumenta los
mecanismos de neuroprotección.
Al ser consultada acerca de la vida
que pueden llevar las personas que padecen esta enfermedad, Carrá
destacó que la idea central de este tratamiento es que el paciente
“haga una vida normal; que las mujeres que lo deseen puedan cumplir con
sus embarazos”.
“Durante el embarazo hay pocas posibilidades
de tener algún brote”, destacó la profesional, quien recomendó
que “después del parto, se sugiere una lactancia breve para retomar
cuanto antes el tratamiento”.
Carrá remarcó que el
Programa Médico Obligatorio (PMO) prevé que la obra social
o prepaga cubra un porcentaje del tratamiento (que ronda los 1.700 a 2.000
dólares mensuales) y el Estado, el restante.
Los síntomas iniciales a los
que se debe prestar especial atención tienen que ver con la alteración
de la visión, pérdida de nitidez, mareos, pérdida
de fuerza en las piernas, dificultades para caminar, entre otros.
"Seguimiento a 10 años en pacientes
tratados con acetato de glatiramer”, fue el nombre del trabajo presentado
por Carrá, en el que participaron también profesionales del
Hospital Británico, Hospital HIGA de La Plata, FLENI, Hospital Italiano,
Hospital Ramos Mejía, Hospital San Isidro y el Sanatorio Allende
(Córdoba).
La esclerosis múltiple en fase
de recaída remisión (EM R-R) es la forma más común
de la EM en las personas con menos de 40 años de edad y representa
alrededor del 55% de las personas que sufren de EM.
Las recaídas que presenta la
enfermedad se observan con intervalos irregulares durante un período
de varios años, seguido por períodos posteriores de remisión
completa o parcial.
El seguimiento de pacientes tratados
con acetato de glatiramer realizado en la Argentina fue un estudio abierto,
prospectivo y multicéntrico, coordinado por Carrá.
En dicho seguimiento se monitorearona
a 174 pacientes, con edades comprendidas entre 18 y 55 años. Los
resultados presentados permitieron advertir una mejora en la calidad de
vida de los pacientes, que se relaciona con tres aspectos fundamentales:
la reducción del índice de recaídas, el retraso en
la aparición de discapacidades y la buena adhesión al tratamiento,
que exige a los pacientes autoadministrarse una inyección subcutánea
diaria.
Con respecto a la tasa de recaídas,
el 73% de los pacientes mostró una reducción del índice
de recaídas lo que equivale a una recaída cada 4.7 años.
En relación a la discapacidad, después de más de 10
años de terapia con acetato de glatiramer, el 76% de los pacientes
aún caminan sin asistencia y el 73% de los pacientes permanecieron
estables o mejorados durante la administración de este fármaco.
Por otra parte, el 59 % de los pacientes
se mostraron dispuestos a continuar con la autoadministración diaria
de las inyecciones, lo que confirma la excelente adherencia al tratamiento.
Al mismo tiempo, entre las pacientes se registraron 8 embarazos con nacimientos
sanos y 3 embarazos en curso. |