| La
falencia del nutriente puede acarrear osteoporosis y mala coagulación
en sangre. Un experto señaló que en la dos terceras partes
de niños argentinos tienen nivel cálcico inferior a lo recomendado
Desde pequeña edad se les enseña
a los niños que deben tomar leche y el argumento que se usa es para
que puedan “crecer sanos y fuertes”.
No es casual esta campaña,
ya que en esta edad es clave el nutriente cálcico para evitar problemas
de salud y de huesos.
El calcio previene la osteoporosis,
ayuda en la coagulación, permite una dentadura sana y firme y colabora
para que los músculos se contraigan adecuadamente. Según
datos nacionales, ocho de cada diez argentinos tienen niveles de calcio
por debajo de lo recomendado.
“El calcio es clave en dos momentos:
en los primeros años de vida y en la adolescencia. En la Argentina,
las dos terceras partes de los chicos no tienen cubierta la ingesta mínima
necesaria de calcio”, señala Esteban Carmuega, pediatra especialista
en Nutrición Infantil.
Las implicancias de ingerir poco calcio
en estas dos etapas se ven a lo largo de la vida. “Algunos estudios sugieren
que hay una correlación entre la falta de calcio y la hipertensión.
También se asegura que el nutriente es imporante para el control
del peso corporal”, añade Carmuega.
El especialista explica que hay dos
grandes patologías que se pueden evitar si los niños consumen
al menos unos 1000 miligramos de calcio por día. Una es el raquitismo
y la otra –que atañe a las mujeres- es la toxemia en el embarazo.
Para una buena absorción de
calcio se precisa de vitamina D; ante falencias en la vitamina puede haber
también deficiencia de la absorción cálcica, lo que
está relacionado con el raquitismo infantil.
La vitamina D es diferente al resto
de las vitaminas porque sus niveles no dependen exclusivamente de la ingesta
sino de la exposición al sol. El raquitismo es una deficiencia nutricional
y se produce una desmineralización ósea, lo que ablanda los
huesos.
Por otro lado, la presencia de niveles
normales de calcio es vital para el buen desarrollo del embarazo, ya que
la ausencia del nutriente aumenta el riesgo de padecer toxemia o preeclampsia,
que puede inducir a un parto prematuro.
“Hay un 10% más de riesgos
de padecer toxemia si los niveles de calcio no son adecuados”, aclara Carmuega.
Como evitar
una falta de calcio
No hay otro camino más que
la información y la buena alimentación, sobre todo en las
etapas clave. Según explica el experto infantil, en los niños
la adherencia a la leche es más sencilla. El problema empieza en
la adolescencia, cuando bajan los niveles de ingesta de leche. Así,
lo recomendable es tomar leche, yogur y queso para mantener los niveles
mínimos requeridos.
Asimismo, para las mujeres en menopausia
o para casos graves de falta de hierro, hay suplementos que ayudan a reponer
el nutriente, como por ejemplo, Herbalife XCAl. |