“Quiero
instar a los gobiernos a que sigan el excelente ejemplo de países
como Irlanda, Noruega, y pronto Suecia, e introduzcan la prohibición
de fumar en todos los espacios públicos y de trabajo. Creo que esta
medida es efectiva, especialmente porque desanima a los fumadores jóvenes”,
dijo el comisario de Sanidad y Protección de los consumidores de
la Unión Europea (UE), David Byrne.
El personero -una especie
de ministro del bloque- lanzó una campaña sin piedad contra
el consumo de tabaco, consistente en un catálogo de chocantes imágenes
con advertencias sobre los daños que provoca el vicio: entre ellas
figuran fotos de un tumor de garganta y de unos pulmones destrozados, que
los Estados miembros podrán introducir en el futuro en las cajetillas
de cigarrillos. La meta es, según explicó, acabar con “la
imagen glamorosa” asociada al hábito.
Aparte del lugar de trabajo,
Byrne pidió a los 25 países miembros de la UE que prohíban
echar humo en bares y restaurantes, para proteger a los fumadores pasivos.
Irlanda es el caso emblemático
contra el tabaco. Desde que se introdujo la prohibición, 7.000 personas
dejaron el cigarro, otras 10.000 redujeron su consumo y las ventas de cajetillas
cayeron un 9%. “Además”, esgrimió Byrne, “no hay pruebas
de que esto haya tenido un impacto negativo en el volumen de negocios de
bares y restaurantes”.
El objetivo de la campaña
es disminuir el nivel de fumadores en la UE (33% actualmente) a tasas similares
a las de EE.UU. (22%).
El lunes pasado la UE presentó
una investigación donde detallaba -país por país del
bloque, además de Islandia, Noruega y Suiza- la calidad de la prevención
del tabaquismo. Todos ellos fueron evaluados a partir de seis medidas recomendadas
por el Banco Mundial: impuestos sobre cigarrillos; lugares públicos
y oficinas libres de humo; publicidad antitabaco; anuncios en las cajetillas;
acceso a ayuda para dejar de fumar y presupuestos estatales para el control
del tabaco.
Según el informe,
Islandia y Gran Bretaña son los más eficaces. En el fondo
de la tabla están Luxemburgo, República Checa -ambos debido
al bajo precio del tabaco- y, entre las grandes economías, Alemania
y España.
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