Cuando
se publicó el primer esquema incompleto del genoma hace tres años,
quienes estaban detrás del hallazgo estimaron que los seres humanos
contaba con entre 30 a 40 mil genes.
Pero las últimas investigaciones
por parte de uno de los grupos involucrados en el estudio original -el
Consorcio Internacional para el Secuenciamiento del Genoma Humano- ahora
muestra que sólo tenemos entre 20 y 25 mil genes.
Esto no representa mucho
más de los que posee un gusano, por lo que el estudio sugiere que
es mucho más importante la regulación de los genes que la
cantidad en sí misma.
"Esto significa que cada
gen puede ser usado en una variedad de formas distintas dependiendo de
como es regulado", explica Tim Hubbard, del grupo Genética Humana
en el Instituto Sanger en Cambridge, Gran Bretaña.
La clave es el control
Cuando el esquema del genoma
humano fue publicado en 2000, muchos se mostraron sorprendidos que algo
tan complejo como el cuerpo humano pudiera ser construido con una cantidad
tan modesta de materiales.
Ahora el número de
genes ha sido revisado a la baja y los científicos sospechan que
la clave de la complejidad está no en los genes sino en sus intervalos.
Ellos están descubriendo
gradualmente que la forma en que los genes son controlados -cómo,
cuándo, y dónde son activados- es un proceso increíblemente
importante e intrincado.
Es como si cada gen fuera
como esas herramientas múltiples, que pueden realizar diferentes
tareas según se las manipule.
Hubbard reconoce que "debe
haber un montón de información dentro del genoma que sencillamente
aún no sabemos como extraer".
"Hay una gran colaboración
internacional tratando de averiguar que hay allí además de
genes de codificación proteicos".
"El genoma contiene diminutas
secuencias regulatorias y estos pequeños actores son importantes
en el control del sistema, pero son extremadamente difíciles de
capturar", explicó el científico.
Fuente averlo