| "Se
trata de un cementerio creado en 1833 por inmigrantes judíos y protestantes
de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, y que funcionó hasta
1892.
Por entonces,
los llamados 'disidentes' encontraban obstáculos para enterrar a
sus muertos puesto que los cementerios funcionaban en los jardines traseros
de las Iglesias Católicas, donde sólo tenían cabida
quienes profesaban esa religión.
Operarios que
realizaban una obra de drenaje para el parque de juegos infantiles del
barrio dieron con la lápida de una niña alemana, que murió
a los 10 meses de edad en 1886, además de restos de ataúdes
y ornamentos antiguos.
El hallazgo
paralizó las obras de remodelación en el paseo del barrio
porteño de Once, donde los trabajadores fueron reemplazados por
un equipo de arqueólogos que intentará reconstruir la historia
del lugar con el proyecto de crear un Centro de Interpretación. |